Una de las aeronaves más emblemáticas en servicio en el Ejército del Aire y del Espacio, el F-5, ha alcanzado las 300.000 horas de vuelo, hito logrado, por uno de los aviones operados por la Escuela Militar de Caza y Ataque/Ala 23. Ninguno de los actuales pilotos de esta unidad docente había nacido cuando, el 12 de noviembre de 1970, la estadounidense Northrop entregó los primeros reactores F-5B, versión biplaza de entrenamiento, en la Base Aérea de Talavera la Real (Badajoz), material con el que se comenzó ya el curso 1971/1972 de la entonces Escuela de Reactores.
Previamente, en 1965, el Ministerio del Aire había firmado un contrato con Northrop para el suministro de 70 unidades. De ellas, ocho serían fabricadas por el fabricante en EEUU, mientras que las 62 restantes se producirían bajo licencia por CASA (Construcciones Aeronáuticas Sociedad Anónima) en su factoría de Getafe (Madrid). El primero de estos aparatos “Made in Spain”, designados genéricamente como CASA-Northrop SF-5 (la S por Spain), voló el 22 de mayo de 1968 en dicho aeródromo madrileño, extendiéndose las entregas hasta el 11 de abril de 1972.
En total se suministraron 70 SF-5, de los que 34 fueron biplazas F-5B, o AE.9, según su designación militar en España; mientras que el resto, 36 monoplazas, se dividieron en: 18 de la versión de caza y ataque o F-5A, y otros tantos dotados de cámaras, para asumir el rol de reconocimiento, que fueron denominados RF-5A. Desde entonces, la flota ha acumulado la notable cifra de 300.000 horas de vuelo, sumando las realizadas por el Ala 21, el Ala 46, el CLAEX y la citada Ala 23, donde actualmente operan los últimos aparatos en servicio. En concreto, cerca de una veintena que sirven como material de la Escuela de Caza y Ataque (la anteriormente designada como Escuela de Reactores), al menos hasta la llegada de los primeros Hürjet, prevista para 2028.
En la historia del F-5 en las filas del Ejército del Aire y del Espacio habrá que recordar siempre a los 25 pilotos fallecidos en acto de servicio, cumpliendo misiones a los mandos del aparato.
Obviamente, los AE.9 han sido modernizados continuamente a lo largo de estos más de 55 años, incluida su aviónica, por lo que todavía son unos validos aviones de entrenamiento, aunque los grandes avances de la aeronáutica, especialmente de la militar, hacen que sea necesaria su programada sustitución. Buena parte de estas horas de vuelo han sido protagonizadas por los profesores y alumnos de la citada Escuela, con el apoyo del personal técnico, a menudo poco reconocido, del Grupo de Material del Ala 23.
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Durante más de 55 años el F-5B ha formado alrededor de 2.000 pilotos. (foto Julio Maíz)
Más allá de la cifra, desde las primeras entregas del F-5B, a la entonces denominada Escuela de Reactores, el aparato sustituyó a los también emblemáticos F-86F (monoplaza), dados de baja en 1969; y T-33 (biplaza), con el que convivió en el Ala 23 hasta 1973. Así, el F-5B ha formado durante más de 55 años a todas las promociones de pilotos de combate del Ejército del Aire y del Espacio. En total, alrededor de 2.000 pilotos que han constituido la columna vertebral de la capacidad de combate del Ejército del Aire y del Espacio.
Cabe destacar que el Ala 23, además de los actos institucionales, como el celebrado el pasado 17 de abril, que reunió a pilotos de todas las épocas, ha organizado un evento “Spotter Night & Day”, en el que se han acreditado más 300 aficionados españoles y extranjeros, que podrán ver el F-5M con su cola especialmente decorada para recordar el aniversario. Una serie de eventos, impulsados por el actual Jefe de la Base Aérea de Talavera la Real y Ala 23/ Director de la Escuela Militar de Caza y Ataque, el coronel Daniel Fernández de Bobadilla Lorenzo.
Igualmente se ha gestionado la realización de un óleo conmemorativo, que muestra a tres F-5 españoles en diferentes épocas, obra del pintor británico Neil Hipkiss, uno de los mejores artistas del mundo en temática aeronáutica. (Julio Maíz)






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