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Los lanzacohetes y otras claves de la futura potencia de fuego del Ejército de Tierra español

El nuevo concepto de Brigada 2035 del ET (Ejército de Tierra) va concretándose poco a poco a través de la definición de las distintas funciones de combate, siendo una de las fundamentales la de generación de fuegos, que les proporcionará sistemas de artillería renovados o de última generación.

La denominación de fuegos se reúne en un conjunto de actividades encaminadas a destruir, neutralizar o influir al adversario. En ellas se encuadran tanto el fuego indirecto, aquel en que no existe una línea de visión directa entre el origen del fuego y el objetivo, como el empleo de energía electromagnética con propósitos ofensivos.

En este sentido el medio oficial del ET, el Boletín Tierra, da las claves de cómo se configurarán estas capacidades de cara al proyecto  Fuerza 2035. Así, según explica, los futuros sistemas de armas deberán disponer de autonomía topográfica y balística (integrando las capacidades de posicionamiento, orientación y cálculo de datos balísticos) para flexibilizar sus despliegues y empleo, incrementar su capacidad de supervivencia en el campo de batalla y reducir estructuras en las unidades de apoyos de fuego.

Al describir los medios de fuego indirecto se concreta los sistemas de la futura Brigada, en primer lugar precisa que dispondría de morteros de 120 mm, con alcances de 10-15 km, que estarían transportados en vehículos blindados, campo en el que el ET lleva años trabajando, tanto en el desarrollo de sistemas propios; como analizando las soluciones que proporciona la industria, de la que obtendrá un sistema vía a un futuro concurso público. El segundo escalón será el de artillería-cañón de 155 mm, con alcances de 40-50 km, que todo apunta a que se basará en el obús GDELS/SBS (General Dynamics European Land Systems-Santa Bárbara Sistemas) SIAC (Sistema Integrado de Artillería de Campaña) de 155/52 mm, debidamente modernizado.

Como último punto resalta la incorporación de un sistema de artillería-cohete, con alcances de 100-120 km. Esta necesidad ya se ha puesto sobre la mesa, como nos comentó el máximo responsable del MALE (Mando de Apoyo Logístico del Ejército) teniente general Pardo de Santayana, que puntualizó que era una de las capacidades que ha pedido la OTAN que recuperé el ET, tras la baja de los lanzacohetes Teruel.  Aunque ni el general ni  el medio precisan el modelo que podría satisfacer el programa del ET denominado SILAM (Sistema Lanzador de Alta Movilidad), este muy probablemente se basaría en el sistema norteamericano HIMARS (High Mobility Artillery Rocket System), que es la versión ligera sobre vehículo de ruedas, del extendido M270 MLRS (Multiple Launch Rocket System), que se está convirtiendo en estándar en la OTAN.

En conjunto estaríamos ante una articulación de las estructuras de fuego indirecto combinando diferentes sistemas de armas (mortero, cañón, cohete), lo que permitirá a las nuevas Brigadas tener una mayor flexibilidad de respuesta. Además, en todos los referidos sistemas se aumentará el grado de automatización y, con ello, su eficacia, reduciendo así las necesidades de personal. Los incrementos en alcance se conseguirán gracias a los avances, tanto en los sistemas de armas como en el campo de las municiones, permitiendo un aumento notable en las capacidades de apoyo y en el grado de supervivencia de las plataformas.

En lo referente a las municiones, la otra pata de la renovación del apoyo de fuegos indirecto, se basará en los exigentes requisitos en los campos de la precisión y del alcance, en el que el ET lleva ya muchos años trabajando, entre otros, con las denominadas de rango extendido o ER (Extended Range). Las municiones de precisión harán posible su empleo, en particular, en zonas urbanizadas o cuando haya que evitar daños colaterales, y supondrán un aumento de la eficacia con un importante impacto en la logística, al reducir considerablemente la cantidad de proyectiles. Así mismo se dotará a los sistema de una amplia variedad de municiones no letales (humos, aerosoles, fibras de carbono…) permitirá aumentar los efectos a alcanzar en escenarios en los que, por razones de corrección política no sea posible o conveniente el empleo de municiones letales. 

Las llamadas municiones exploradoras (loitering) permitirán, por su parte, abortar la misión en caso de que no se detecte el objetivo o no se den las condiciones deseadas.  Finalmente, ya en el ámbito del MC (Mando y Control), las unidades de fuego indirecto deberán estar eficazmente integradas en las organizaciones operativas, contribuyendo así a generar un amplio abanico de efectos, con riesgos mínimos de fratricidio o daño colateral. De aquí la necesidad de integrar el sistema constituido por sensores, sistemas de armas y elementos de mando y control en lo que se conoce como fuegos en red.

En cuanto al empleo de energía electromagnética con propósito ofensivo, se requerirá de sistemas tecnológicamente avanzados que permitan desarticular los sistemas de telecomunicaciones y de no telecomunicaciones del enemigo cuando se requiera, incluyendo la disponibilidad de perturbadores ligeros en apoyo a las pequeñas unidades. (Julio Maíz Sanz). 

Fotografía: Sistema HIMARS del US Army de los Estados Unidos. (foto: DoD Estados Unidos).


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