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La Armada no ha descartado reparar el “Turia”

La Armada española no ha tomado aún una decisión final sobre la reparación o no del cazaminas “Turia” que resultó dañado el pasado 27 de agosto. Fuentes de la Armada confirman a este medio sin embargo que “se han realizado los trabajos iniciales y se mantiene abierta la posibilidad de recuperar el buque manteniendo el equilibrio entre coste y resultado”. Se confirma así la información que publicamos el pasado mes de septiembre según la cual la Armada quiere recuperar el cazaminas que sufrió una vía de agua frente a la Manga del Mar Menor.

La Armada y Navantia habrían finalizado por tanto la valoración de los daños sufridos en el casco de Plástico Reforzado con Fibra de Vidrio (PRFV) y los sistemas del buque y será a partir de ahora cuando se valore la recuperación del casco por un lado y por otra la de los equipos. La decisión de la recuperación del buque dependerá del coste final y si este resulta viable, se recuperará el “Turia”.

Recordemos que El “Turia” encalló cuando participaba en las tareas de recuperación del avión C101 del Ejército del Aire que cayó al mar, accidente que costó la vida al comandante Francisco Marín.

El “Turia” (M-34) es uno de los seis buques de la clase “Segura” construidos por Navantia (entonces Izar) para la Armada entre finales de los noventa y comienzos de la siguiente década. El “Turia” concretamente entró en servicio en mayo del año 2.000. Basados en el diseño de los “Sandown” británicos, están basados en un casco de Plástico Reforzado con Fibra de Vidrio (PRFV), dada la importancia de reducir las firmas magnéticas en los buques empleados en la lucha contra minas. Para ello Izar desarrolló instalaciones y formó al personal para la construcción de estos buques, con la vista puesta en incrementar el número de buques de la Armada o posteriores exportaciones que no llegaron a producirse.

Este tipo de cascos es empleado en gran número de embarcaciones como patrulleras de alta velocidad, fabricándose con métodos específicos como la infusión, igual que la reparación. A diferencia del acero, el PRFV no puede soldarse sino que requiere técnicas específicas de aplicación de fibras y resinas. (José Mª Navarro García)

Fotografía: Los cazaminas “Segura”, “Sella”, “Tambre” y “Turia” durante un ejercicio de detección y neutralización de artefactos explosivos en 2017 (Armada)


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