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Fusil de asalto M-16, seis décadas en activo

Muchas son las noticias que han estado difundiéndose en los últimos años sobre la introducción de nuevos modelos de fusiles de asalto, el uso de otros en determinados escenarios internacionales de conflictos o compras de diferentes países para renovar sus arsenales de este tipo de armamento de dotación general entre los uniformados.

Un gran número de las mismas tienen en común que se refieren a diseños surgidos, y en algunos aspectos técnicos o estéticos mejorados, sobre la base de un concepto que lleva ya seis décadas en servicio activo y que, a tenor de lo que ahora se vislumbra entre aquellos que podrían llegar para sustituirlo(1), podría seguir usándose más allá de mediados de este siglo. El diseño al que nos referimos es el del fusil de asalto M16, una propuesta que aún algunos usan en su configuración inicial más básica y que otros emplean en versiones de tamaño reducido, que incluyen el tipo M4 Carbine y todos aquellos clones que son fabricados por diferentes compañías en diferentes puntos del planeta.

(1) El US Army tiene en marcha el programa NGSW con el que pretende reemplazar parte de ellos, pero ya comienzan a llegar informes negativos respecto del mismo y de su elevado retroceso.

Problemas iniciales

¿Qué tiene este modelo de fusil de asalto para que otros posteriores no puedan competir con él? La respuesta, que conocemos bien aquellos que hemos tenido la posibilidad de dispararlo a lo largo de varias décadas en las más variadas configuraciones, es bastante sencilla: su modularidad y prestaciones reales. En relación con el primer aspecto, diré que sobre la base de un mismo armazón han ido surgiendo versiones más compactas y otras adaptadas a cometidos más específicos que permiten su empleo como subfusil, rifle de precisión designado DMR (Designated Marksman Rifle) o hasta ametralladora ligera.

Sobre el segundo, pues sólo hay que ver el aprecio real que le tienen los que han tenido que combatir o participar en misiones operativas de seguridad reales con él para observar que, en general, ha respondido especialmente bien a lo que se le demandaba y lo ha hecho en entornos tan hostiles como las montañas afganas o los desiertos iraquíes; la fiabilidad en el M16 siempre se ha puesto en tela de juicio por sus detractores. La realidad de ese aspecto es que hay que tener en cuenta su evolución para llegar a un punto de percepción más acorde con esa realidad concreta.

Los primeros esbozos históricos se remontan a mediados de la década de los cincuenta del siglo pasado, cuando el ingeniero Eugene Stoner, trabajando para Armalite, que pertenecía a Fairchild Engine and Airplane, diseñó el fusil de asalto AR-10 del 7,62x51 mm. que recurría a un armazón de aluminio y a elementos de plástico sintético en su culata y guardamanos, consiguiendo un conjunto ligero y optimizado para un retroceso bajo, que hacía más confortable su disparo. Impresionado con sus cualidades, el general Willard Wyman de la USAF animó a Stoner a producir un derivado, el AR-15, que dispararía un cartucho más ligero, evolucionado del deportivo .222 Remington y que sería más compacto y menos pesado que su predecesor.

El resultado fue probado en condiciones árticas y en distintos ensayos y en 1959 Fairchild vendió los derechos de fabricación a Colt. En 1962, el jefe de Estado Mayor de la USAF solicitó la adquisición del primer lote de 8.500 Colt AR-15 acompañados de 8,5 millones de cartuchos del .223 fabricados por Remington(2), munición ésta que optaba por un proyectil muy rápido y ligero que producía una gran cavidad en el cuerpo de quién impactaba, lo que se traducía, según los informes de la época, en una mayor letalidad.

(2) Munición que acabaría estandarizándose en el ámbito de la OTAN con la designación de 5,56x45 mm.

La introducción de aquel arma, que permitía al combatiente llevar mucha mayor cantidad de munición consigo, fue impulsada con el envío de lotes a Vietnam para equipar a su Ejército en la lucha contra los insurgentes comunistas del Vietcong. Pronto, comenzó a equiparse con él a agentes de la CIA (Central Intelligence Agency) y a los boinas verdes, que solicitaron 85.000 ejemplares, arma que, tras pequeñas modificaciones, como la reubicación de la palanca de montar o el empujador exterior para mover el cierre hacia la recámara, recibió primero la designación de XM16 y posteriormente la de M16.

Aquel estándar inicial llevó al US Army a solicitar en 1964 los primeros lotes de un arma caracterizada por su asa de transporte, que integraba en su parte posterior el alza de puntería. Las quejas entre aquellos que lo usaron en Vietnam comenzaron a hacerse públicas, pues se constataban continuos problemas de funcionamiento. Para intentar corregirlos, y hacer frente a otros derivados de la munición, que era de características diferentes a la que se había empleado en las pruebas iniciales, aparecieron en 1967 los mejorados M16A1, que, con un peso de 3,6 kg., tenían la recámara cromada y se entregaban acompañados de kits para incidir en su limpieza y engrase.

Inicialmente, se había difundido la idea errónea de que ambos eran aspectos prescindibles, pese a incorporar un mecanismo de funcionamiento que acciona el cierre con parte de los gases de la detonación, que se proyectan hacia la recámara por un fino tubo que discurre por encima del cañón. Asimismo, se hicieron esfuerzos para mejorar las prestaciones de unos cartuchos que, alojados en cargadores rectos con capacidad para 20 municiones, montaban proyectiles de 55 grains y hasta se pusieron a punto variantes de tamaño compacto, como el XM-177, que se caracterizaba por una culata extensible y un cañón más corto.

Lógica evolución

Pese a todos los problemas acontecidos en Vietnam, el diseño tipo M16 llamó la atención a las fuerzas militares de otros países y comenzó a adquirir cierta popularidad entre las unidades de operaciones especiales (OE), siendo empleado por los comandos británicos del SAS (Special Air Service) en la Guerra de las Malvinas de 1982. Ese mismo año, el diseño estadounidense, del que ya se había generalizado su uso en las distintas ramas de las Fuerzas Armadas del país, dio un paso de gigante cuando el US Marine Corps solicitó la versión M16A2 con mejoras que afectaban a su ergonomía, como el guardamanos redondeado o el alza regulable; y a su funcionamiento, al incorporar un cañón más pesado, que tenía la recámara adaptada al estandarizado 5,56x45 mm., que ya era usado en cargadores curvados para 30 cartuchos(3).

(3) La variación del estriado del cañón y la introducción de proyectiles de 62 grains fue un paso adelante significativo para este diseño.

Pocos de los M16A3 se produjeron y le llegó pronto el turno al M16A4, en el que se incorporaban soluciones como la parte superior del armazón con asa desmontable y con un raíl para situar visores o el guardamanos modular provisto con un sistema de anclaje RIS (Rail Interface System) diseñado por Knight’s Armament Company (KAC). La evolución vivió un punto álgido en 1986, cuando el Gobierno estadounidense decidió otorgar la producción en cinco años de 266.961 ejemplares a FN Manufacturing(4) que ofreció un precio unitario de 420 dólares frente a los 477,5 solicitados por Colt.

(4) Filial estadounidense de la belga Fabrique Nationale Hestal, radicada en Lieja.

Los M16, en sus distintas versiones y configuraciones, se usaron en la Invasión de Panamá de 1989, en la Guerra del Golfo de 1991 o en combate por los israelíes, que recibieron decenas de miles de ejemplares procedentes de los excedentes estadounidenses. Una notable transformación llegó a mediados de los años noventa con el rediseño del concepto general, que pasó de tener una configuración clara como fusil de asalto a ser designado carabina, aunque las funciones asociadas a su uso en combate eran las mismas. Se pasaba de un cañón de 20” de longitud a uno de sólo 14,5”, que lo hacía más apto para escenarios CQB (Close Quarter Battle).

El US Army pronto lo generalizó con la designación M4 en unidades expedicionarias, como las paracaidistas o las aerotransportadas, modelo al que siguió el M4A1 con opción de tiro en ráfaga libre(5) en sustitución de la limitada de 3 disparos, que por aquellos años se había hecho popular. Esos años, manteniendo el calibre 5,56x45 mm., llegaron los Mark 18 con cañón de 10,3” óptimos para CQB, los M4 SOPMOD (Special Operations Peculiar Modification) para OE, los Mk12 SPR (Special Purpose Rifle) adaptados como DMR o el desmontable GAU-5A que los pilotos de combate llevan en su asiento eyectable para responder a emergencias derivadas de accidentes sobre territorio enemigo.

(5) En algunos anteriores se había optado por las ráfagas limitadas a 3 disparos.

foto: Aún siguen usándose en algunas unidades, como la SECRON uruguaya, ejemplares de los más antiguos M16A1 que incorporan guardamanos triangular y cañón más delgado (foto Octavio Díez Cámara).

También, de la mano de KAC, volvió a introducirse el concepto AR-10 convenientemente evolucionado para conformar rifles semiautomáticos de alta precisión, de los que surgieron los SR-25/Mk-11 Mod. 0 usados por los equipos SEAL (Sea, Air and Land) de la USNavy o los M110 SASS (Semi-Automatic Sniper System), que encontramos tanto en el US Army como en el USMC. Los conflictos en Afganistán primero y en Irak después propiciaron el uso del tándem M16/M4 en escenarios complejos, con unos resultados bastante satisfactorios, aunque es verdad que fruto de esas experiencias las prestaciones del 5,56x45 mm. se demostraron pobres y tuvo que recurrirse a cartuchos mejorados, como los M855 y M855A1, que montan proyectiles de 62 grains y consiguen mayor penetración gracias a su ojiva con núcleo duro.

Implantación generalizada

Por lo conocido, esta familia de fusiles de asalto/carabinas es la de mayor difusión del mundo de las que disparan el estandarizado 5,56x45 mm., siendo más de ochenta los países que lo tienen en dotación en sus ejércitos o que lo emplean en algunas de sus unidades más características. El grupo de usuarios incluye a Afganistán, Argentina, Canadá, Dinamarca, Israel, Jordania, Marruecos, Taiwan y otros muchos. Entre 8 y 10 millones de armas largas de ese diseño los han fabricado firmas comerciales, como la mencionada FN, la canadiense Diemaco, la austriaca Steyr, la emiratí Caracal,…, para organizaciones militares y policiales, número al que hay que añadir otros millones más destinados al mercado civil y los cientos de miles fabricados por firmas no estadounidenses, como resultado de la variación del modelo original para comercializarlo(6) con detalles y características modificadas y mejoradas.

(6) La patente que tenía Colt expiró y ahora son más de 50 las empresas que comercializan diseños inspirados en el concepto AR-15.

La germana Heckler & Koch (HK) trabajó en un proyecto en el que vertió tecnología procedente de otros desarrollos suyos, que incluían los fusiles de asalto G36 y XM8 de actualización del sistema M4 que, por iniciativa del suboficial Larry Vickers de la famosa Delta Force, buscaba incidir en una mayor fiabilidad requerida por el personal de OE, que da un trato duro e intenso a sus armas personales. Aquella modificación, sustentada en la introducción de un pistón de desplazamiento corto accionado por los gases del disparo, para evitar que residuos asociados al tiro llegasen a la recámara, fue una actualización muy relevante y condujo también a una mayor vida útil de los mecanismos internos.

Fruto de ese trabajo surgió en 2004 el HK416, que demostró, con pruebas como la de realización de 10.000 disparos consecutivos en modo de ráfagas, su consistencia y óptimo funcionamiento. Esas cualidades, unidas al mantenimiento de la ergonomía y diseño de los M4 originales o al hecho de que HK apostaba por un cañón forjado en frío preciso y robusto, popularizaron pronto el producto en distintos entornos de OE -lo usan en España, Polonia, Italia, Noruega, Portugal,…- y surgieron versiones evolucionadas, como el HK416C compacto, los HK416F solicitados por Francia en un número superior a los 100.000, los HK416A7, que son el estándar de las OE alemanas(7) o los M27 IAR (Infantry Automatic Rifle), que fue incorporado a partir de 2011 por el USMC como sustituto de sus ametralladoras ligeras y del que, en 2018, se decidió que fuese el fusil de asalto con el que dotar a ese colectivo.

(7) Tras la eliminación en marzo de 2021 del Mk556 preseleccionado para las Fuerzas Armadas de Alemania se convierte en la mejor opción para ellas.

HK ha puesto a punto los HK417 y sus derivados, adaptados al 7,62x51 mm., que cubren misiones donde se requiere mayor poder de parada o más precisión, un objetivo que ha llevado a muchos países a apostar por él. Todos los anteriores, independientemente de quien los fabrique o del calibre que disparen -los del .300 Blackout son lo más reciente, después de experimentar hace unos años con los del 6,8x43 mm. SPC (Special Pourpose Cartridge)-, apuestan por una configuración general que surgió hace más de sesenta años y sigue aún siendo de lo más válida, pues admite un cambio rápido de lo que se conoce como upper, que es el armazón superior con el cañón para conformar armas de distinto potencial operativo.

Básicamente, en este tipo de fusil de asalto/carabina encontramos un armazón inferior realizado partiendo de un bloque de aluminio de grado aeroespacial mecanizado con maquinaría de alta precisión, que acoge los mecanismos asociados al control del fuego, un armazón superior del mismo material que porta en el interior el bloque del cierre de acero que mueve los cartuchos a la recámara y expulsa hacia fuera las vainas disparadas; un tubo posterior, donde se sitúa la culata de material sintético y por el que discurre el muelle y el buffer del sistema recuperador; un cañón de acero provisto con un sistema de anclaje que permite colocarlo y retirarlo de forma no especialmente difícil ni compleja; y un guardamanos de aluminio, que en los modelos más recientes incorpora distintos sistemas para fijar en él complementos y accesorios.

Son piezas fácilmente obtenibles y que han sufrido una dilatada evolución, por lo cual en el mercado internacional hay compañías, como Magpul, que proponen decenas de modelos de empuñaduras pistoletes, culatas, cargadores, bípodes,…, con los que optimizar diseños clásicos o más recientes. Esa versatilidad, que permite conformar uno de ellos como arma de asalto CQB y transformarla en rifle DMR en menos de 1 min., es un aspecto muy tenido en cuenta por todas aquellas unidades militares y policiales que optan hoy por un diseño que ha sabido adaptarse a las necesidades actuales.

Tan bueno es el concepto M4 que, sustentado por el hecho de que las variantes más recientes son mucho más fiables y precisas que aquellas de las que les hablábamos al iniciar estas páginas, es más que probable que sigan siendo un referente internacional durante esta década y la próxima, avanzando con fuerza hacia un futuro donde no está claro -así lo atestiguan muchas experiencias recientes y pasadas- qué diseños de armas de asalto novedosas en sus calibres y concepción se popularicen y hagan variar la percepción de lo que es usar el concepto que protagoniza estas páginas, que funciona y es eficaz.

Foto de portada: En este M16 de primera generación vemos algunos detalles de sus formas y sus cargadores rectos para 20 cartuchos (foto Octavio Díez Cámara).

Revista Defensa nº 521, septiembre 2021, Octavio Díez Cámara

 


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