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A bordo del nuevo Buque de Acción Marítima de la Armada

Un mes antes de la entrega del nuevo BAM (Buque de Acción Marítima) “Audaz” (P-45) a la Armada española, compartimos con miembros de Navantia, empresa que lo ha diseñado y construido, y de la Armada española una de sus largas jornadas de pruebas de mar.

Entre finales de junio y los primeros días del pasado mes de julio tenía lugar la segunda fase y definitiva de las pruebas de aceptación en el mar, o SAT (Sea Acceptance Test) de este navío multimisión. Con las primeras luces zarpábamos junto a casi un centenar de profesionales a bordo del Audaz de los muelles de la factoría de Navantia de Puerto Real, en la Bahía de Cádiz.

La misión encomendada era cumplimentar una jornada más de la minuciosa última fase del SAT, principalmente dedicada a probar los sistemas, que tienen como escenario las aguas del Océano Atlántico próximas a Cádiz. Previamente, a lo largo de la primavera, se realizaron los ensayos de estabilidad en el puerto, a los que siguieron los SAT centrados en el comportamiento de la plataforma, que se completaron con éxito.

foto: Los principales responsables del programa, tanto de Navantia como de la Armada, juntos en la cubierta de vuelo del BAM.

Mientras el navío pasaba con margen sobrado debajo del puente de la Constitución de 1812, a bordo se trabajaba intensamente, desde la tripulación de la empresa Navantia, encabezada por el capitán Lazaro Cano, a los miembros de la dotación de quilla de la Armada, al frente de la que está el capitán de corbeta Emilio Damiá. No menos minuciosa era la labor de los técnicos de Navantia y los adscritos a la Dirección de Ingeniería de Construcciones Navales de la Armada, que han hecho el seguimiento de la fase industrial desde su puesta en marcha, en 2014.

También estaba a bordo el jefe de la oficina del Programa BAM, que forma parte de la DGAM (Dirección General de Armamento y Material), el veterano capitán de navío Guillermo Varela, que encabeza un pequeño equipo técnico, que, entre otras muchas funciones, es el responsable final de la aceptación del patrullero por parte del armador, el Ministerio de Defensa español. El contrato de adquisición de este BAM y de su gemelo, el Furor (P-46) cuya construcción finaliza en el astillero de Ferrol, obliga a comprobar por navío hasta 379 protocolos, cada uno de los cuales consta de cientos de pruebas.

foto: Detalle de una de las plantas motrices.

Durante la navegación se suceden los chequeos y anotaciones a lo largo y ancho de los 93,9 m. de eslora y 14,2 de manga del navío, especialmente en puntos clave, como la zona de propulsión de tipo combinada diesel o eléctrica, manejada, controlada y probada desde las consolas de la sala de control de plataforma, el puente. También se suceden las pruebas del novedoso SICC (Sistema Integrado de Control de Comunicaciones) HERMESYS, un diseño de Navantia de última generación totalmente digitalizado, nos comenta Jaime Vidal, un ingeniero de la empresa que es el director del programa de los BAM.

Tras su entrega, el Audaz, ya bajo la responsabilidad de su reducida dotación de 46 miembros de la Armada, le queda otro año de evaluaciones operativas y entrenamiento de su dotación, que coincidirá con los doce meses de garantía que da Navantia al cliente, en este caso la Armada. Pasado este periodo, como nos recuerda el comandante Damiá, el navío estará listo para asumir las misiones que le encomiende la Flota, a través de la FAM (Fuerza de Acción Marítima), a la que se incorporará, pasando a tener base permanente en el Arsenal de Cartagena, donde se están ya acometiendo obras para darle a éste y su gemelo el necesario apoyo desde tierra.

El radar de exploración aérea “SkyFender”

Entre las novedades del BAM Audaz respecto a los 4 entregados a principios de la década está el radar naval de exploración aérea SkyFender AMSR de Indra, que reemplaza al Aries, también suministrado por esa firma española. Lo vemos instalado en el palo mayor del navío que sobresale de su gran isla y se emplea para exploración combinada aire-superficie y control de helicópteros. Se deriva del radar de empleo terrestre AMSR y fue seleccionado por Navantia para equipar a los 2 nuevos BAM de la Armada Española.

Es un radar 2D pulsado doppler en banda X que proporciona capacidades avanzadas de detección y seguimiento de blancos aéreos y de superficie, contri­buyendo de forma eficaz a la elaboración de la conciencia situacional del escenario y permitiendo al Sistema de Combate del buque generar respuestas adecuadas para las amenazas aéreas y de superficie. Su tecnología es especialmente eficaz rechazando el clutter marino, lo que proporciona excelentes prestaciones en la detección y seguimiento de blancos. Funciona enlazado a la nueva versión del sistema de combate SCOMBA (Sistema de Combate para Buques de la Armada) Baseline 3F.

Asociado al sistema IFF (Identification Friend-Foe), proporciona información sobre la identificación amigo-enemigo de los objetivos detectados. La versión de la que deriva está optimizada para detectar objetivos a baja altitud y de muy pequeño tamaño, por lo que resulta idóneo para sistemas de defensa de corto alcance (SHORAD) y muy corto alcance (VSHORAD). Falta saber si las prestaciones del nuevo radar permitirán el empleo de la pieza de Leonardo de 76 mm. en función de defensa aérea contra blancos de pequeño tamaño o incluso misiles, si se la dota de munición con la nueva espoleta multifunción diseñada por EXPAL (VT-RF) ideada para los disparos de 127 y 76 mm. de la Armada Española.

foto: El nuevo BAM  durante sus pruebas de mar. En su proa va instalado su principal  armamento, una pieza de Leonardo de 76,62 mm.

Para las nuevas F-110 y las F-100 en servicio en la Armada Española, EXPAL desarrolla una nueva espoleta de proximidad que incrementará la precisión y letalidad de sus proyectiles, tanto si se emplean contra objetivos navales, como terrestres e, incluso, aéreos. Se trata de una multifunción cuyo programa se inició con fondos de la empresa y la participación del Ministerio de Defensa y este año será ya un producto terminado, que pudo ser presentado en la edición del salón británico DSEI. El sistema electrónico está diseñado para actuar en un entorno de alta complejidad electrónica como el que caracteriza a las fragatas de la clase F-100, dotadas del sistema de combate Aegis.

Este mismo diseño hace que sea muy resistente a las contramedidas, capaz de discriminar la firma radar y actuar sobre la superficie del mar soportando el efecto clutter. Está concebida para que desde el CIC (Centro de Información y Combate) del buque se pueda elegir el modo de funcionamiento, según el tipo de objetivo, bien por proximidad, impacto o retardo. Para su empleo contra objetivos aéreos específicos, como vehículos aéreos no tripulados o misiles antibuque, puede asociarse a una cabeza de combate prefragmentada PFF. Este tipo de espoleta podrá instalarse en las municiones de grueso calibre de 127 mm. y también de 76 y 40 mm. La empresa trabaja en nuevos propulsantes de baja vulnerabilidad LOVA (Low Vulneravility Ammunition) para munición naval insensible del calibre 76 mm.

Revista Defensa nº 485, septiembre 2018


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