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España podrá, al menos y de momento, observar el programa del futuro avión de combate europeo

Sin respuesta. Así quedaron las dos cartas que envió la anterior ministra de Defensa española Maria Dolores de Cospedal a sus homólogas alemana y francesa Ursula von der Leyen y Florence Parly respectivamente en las que informaba el interés de España por participar en el Futuro Sistema de Combate Aéreo (FCAS) puesto en marcha por ambos países el año pasado.

Sin embargo no ha sido hasta ahora que Alemania habría contestado al Ministerio de Defensa haciendo un ofrecimiento para que España se incorpore como país observador. Es decir, sin capacidad para intervenir en la definición de los requerimientos operativos y los aspectos industriales del programa. España está interesada en participar en el programa FCAS tanto por la necesidad de reemplazar a largo plazo sus aviones de combate Eurofighter Typhoon, con los que se remplazarán llegado el momento los F-18, como por entrar en el principal programa vertebrador de la industria aeronáutica militar en Europa.

Sin embargo Alemania y Francia quieren ir por su cuenta en los principales programas de defensa porque tienen prisa y no quieren que la incorporación de demasiados socios frene y complique la evolución de sus programas, como caso ilustrativo el del avión de transporte A400M.

Por ello han puesto en marcha su propio avión de patrulla marítima y multisensor, sus futuros carros de combate y sistemas de artillería autopropulsada y el citado Futuro Sistema de Combate Aéreo (FCAS). Tan solo han tenido la cortesía de invitar a España e Italia en el programa de la aeronave no tripulada de gran autonomía Euromale a través de la participación industrial de Airbus y Leonardo respectivamente.

Queda por saber si la aeronave resultante de los requerimientos franco-alemanes será de interés para España y si esta podrá adquirirlo en condiciones privilegiadas (acceso a tecnología o contraprestaciones industriales) frente a la competición pura y dura frente a otros sistemas de armas. También está por ver si participar como “observador” tendrá un coste económico o si el nuevo Gobierno español decide incorporarse aunque sea en esta modalidad por hacer un guiño a la política europea de defensa.

En estos momentos, la evolución de la industria de defensa y aeroespacial supone que el verdadero liderazgo de cualquier programa está determinado por la posesión de la tecnología, no tanto de la capacidad industrial o fabril. En estos momentos la fabricación de cualquier sistema de armas, incluso uno de alta complejidad como un avión de transporte o de combate, está condicionada por los costes, por lo que países emergentes como los de Europa del Este o China tienen ventaja competitiva frente a España, donde el conocimiento y la capacidad tecnológica alcanzada en el pasado ha pasado a multinacionales como Airbus, donde el Estado español tiene una participación ínfima y por tanto muy poco poder de decisión. (José Mª Navarro García)

Fotografía: El FCAS es más que una sola aeronave (Airbus)


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