El nombre del portaaviones de nueva generación (PA NG) francés, cuya construcción se confirmó el pasado diciembre, será "France Libre". Además, se ha avanzado que estaría en servicio en 2038 y que contará con tres catapultas electromagnéticas para lanzar sus aviones. La información se ha dado a conocer durante la visita del presidente Macron a las instalaciones de Naval Group en Indret, cerca de Nantes (Loira Atlántico), una de las plantas de la empresa estatal que contribuirá a la construcción de este portaaviones de nueva generación, en concreto de su propulsión nuclear.
El proyecto, denominado oficialmente como Porte-Avions Nouvelle Génération (PA-NG), es el programa naval más ambicioso de Europa y garantizará que Francia siga siendo una de las dos únicas naciones que operan portaaviones de propulsión nuclear, junto a la Marina de los Estados Unidos o US Navy y a la espera de la República Popular China, que estaría construyendo uno de este tipo.
Hablamos de un programa, vital para la Marina Nacional o Marine Nationale francesa, que costará a las arcas del Gobierno de Francia aproximadamente unos 15.000 millones de euros, de los que alrededor del 90% del gasto se destinará a los proveedores franceses, lo que subraya su importancia estratégica para la base industrial de defensa nacional. Los trabajos en la planta Nantes-Indret de algunos de los componentes que más tiempo tardan en construirse, en concreto los asociados a su sistema de propulsión nuclear, ya han comenzado. La Dirección General del Armamento o Direction Générale de l’Armement (DGA) francesa ya licitó en abril de 2024 los primeros pedidos de cámaras para alojar los reactores nucleares, generadores de vapor y sistemas de contención, mucho antes de la aprobación formal de la fase de construcción en diciembre de 2025.
Plazos de construcción
El nombre “France Libre” del PA-NG, que en 2038 sucederá al actual PA francés “Charles-de-Gaulle”, es un homenaje al espíritu francés de resistencia durante la Segunda Guerra Mundial. El primer bloque del nuevo navío se colocará en grada alrededor de 2031 en los astilleros Chantiers de l’Atlantique, en la ciudad de Saint-Nazaire. Una vez completado el casco, será trasladado a Tolón (sur de Francia, Mediterráneo) para el alistamiento final y la carga de los reactores. Se prevé que las pruebas de mar comiencen hacia 2036, dejando margen suficiente para las fases de ensayo y certificación antes de su entrada en servicio en 2038.
En el corazón del PA-NG estarán los dos reactores nucleares K22, desarrollados por TechnicAtome bajo la supervisión del Commissariat à l’Énergie Atomique (CEA). Cada reactor suministrará aproximadamente 220 MW de potencia térmica, un incremento significativo respecto a los 150 MW de los reactores K15 que propulsan al “Charles de Gaulle”. Este aumento de generación energética será esencial para alimentar tanto la propulsión como los avanzados sistemas eléctricos del buque, que abastecerán, entre otros sistemas, a las catapultas de nueva generación.
Más grande que el “Charles de Gaulle”
El portaaviones será considerablemente mayor que su predecesor. Tendrá una eslora total de unos 310 metros y una cubierta de vuelo de más de 85 metros de ancho, y desplazará aproximadamente 80.000 toneladas a plena carga. Esto lo sitúa más cerca en tamaño de los portaaviones de la US Navy, aunque seguirá siendo menor que los de la clase “Gerald R. Ford”, de 100.000 toneladas.
El incremento de dimensiones responde a un esfuerzo deliberado por aumentar la capacidad operativa. El PA-NG está diseñado para generar un mayor ritmo de salidas, operar aeronaves más pesadas y complejas e integrar una gama más amplia de sistemas no tripulados o Unmanned Aircraft System (UAS). A diferencia del “Charles de Gaulle”, podrá realizar operaciones simultáneas de lanzamiento y recuperación, lo que mejorará su eficiencia en escenarios de alta intensidad operativa.
Francia ha negociado con Estados Unidos adquirir sistemas electromagnéticos de lanzamiento y recuperación, el Electromagnetic Aircraft Launch System (EMALS) y los equipos avanzados de frenado o Advanced Arresting Gear (AAG), suministrados por la empresa General Atomics, que ahora se ha confirmado que serán tres catapultas.
El sistema EMALS está ya en servicio en el de la US Navy, USS “Gerald R. Ford” (CVN-78), cabeza de su clase, aunque su introducción sufrió importantes retrasos y varios años de ajustes técnicos. Una vez en servicio operativo a principios de esta década, ha demostrado su eficacia en las múltiples operaciones en las que está participando desde su entrega, incluyendo las operaciones contra dictaduras de Venezuela e Irán, incluidos ataques de sus aviones de combate contra las instalaciones militares persas. En Estados Unidos ya se realizan pruebas en las plantas de General Atomics situadas en Lakehurst (Nueva Jersey) para evaluar la compatibilidad entre los aviones de combate navales franceses Dassault Rafale M y la catapulta EMALS.
Aunque a nivel político desde París se muestra mucha cautela respecto a la dependencia de proveedores extranjeros en tecnologías críticas, como es la de las catapultas EMALS, el contexto sigue siendo complejo. Aunque en 2022 se aprobó la exportación estadounidense de estos sistemas, el cambiante contexto político ha introducido cierto grado de incertidumbre. Como alternativa, podría desarrollarse un sistema electromagnético nacional por parte de las empresas francesas Alstom, Cegelec y Schneider Electric, pero esta opción introduciría un riesgo tecnológico muy considerable en el programa. (Julio Maíz)






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