Al ser consultado sobre si armadas extranjeras habían mostrado interés por unidades como el Rompehielos AGB-46 “Almirante Viel”, el contralmirante respondió: “Es verdad, hay conversaciones. Muchos países se vieron muy interesados también por el nivel de construcción en este buque antártico. Así que ASMAR tiene conversaciones internas con algunos países que están muy interesados en construir sus buques antárticos en Chile. Eso sería de gran impacto. Lo que tenemos que analizar también es el equilibrio: no podemos construir una enorme cantidad de buques al mismo tiempo. Por lo tanto, tenemos que priorizar las necesidades nacionales por sobre lo que vaya a ser las necesidades de un tercer país. Así que estamos en evaluación y esa evaluación, por supuesto, la hace ASMAR y este nuevo consejo de construcción naval que está en Chile”.
Las declaraciones del alto oficial de la Armada de Chile refuerzan y actualizan lo que ya había adelantado el ministro de Defensa Nacional, Fernando Barros Tocornal, ante la Comisión de Defensa del Senado en abril de este año. En esa oportunidad, el secretario de Estado confirmó el interés específico de Canadá por los Rompehielos Chilenos y abrió la puerta a posibles inversiones extranjeras en ASMAR Talcahuano, siempre respetando el control nacional de la empresa.
El Rompehielos AGB-46 “Almirante Viel”, incorporado a la Armada en 2024 y con un destacado desempeño en campañas antárticas durante 2025 y lo que va de 2026, ha demostrado ser un buque de altas capacidades polares construido íntegramente en Chile. Su diseño y prestaciones han llamado la atención a nivel internacional, especialmente entre naciones con presencia en zonas polares. De hecho, el propio Canadá ya ha colaborado operativamente con Chile utilizando este rompehielos en misiones científicas y de presencia en la Antártida durante 2026.
Si bien, estas conversaciones se encuentran todavía en una fase exploratoria. El foco está en evaluar cómo compatibilizar los posibles encargos internacionales con las prioridades de la Armada de Chile y el plan de construcción naval nacional, sin saturar la capacidad productiva de ASMAR ni comprometer la soberanía tecnológica. El nuevo Consejo de Construcción Naval juega un rol clave en este proceso de priorización.
Este potencial posicionamiento de Chile como proveedor de buques polares de alta complejidad representa una oportunidad significativa para la industria naval nacional, que podría generar empleos calificados, transferencia tecnológica y un impulso a la exportación de defensa. Todo ello, siempre bajo el principio de que las necesidades operativas de la Armada chilena siguen siendo la prioridad absoluta.
Se espera que en los próximos meses se entreguen mayores detalles sobre el avance de estas conversaciones, una vez que ASMAR y el Ministerio de Defensa concluyan las evaluaciones internas correspondientes. (Luis Andres Lautaro).





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