El ministro de Defensa Nacional, Fernando Barros Tocornal, expuso ante la Comisión de Defensa del Senado las oportunidades que se abren para la industria de defensa chilena, con interés en el ámbito naval y las posibilidades de colaboración internacional. Durante su presentación ante los senadores, el secretario de Estado confirmó el interés manifestado por Canadá en explorar la construcción de rompehielos en los astilleros ASMAR Talcahuano. Este interés se enmarca en el exitoso desarrollo del Rompehielos AGB-46 “Almirante Viel”, incorporado a la Armada de Chile en 2024 y que ya ha demostrado su capacidad en operaciones antárticas durante 2025. El buque, construido íntegramente en Chile, ha despertado atención internacional por su diseño y prestaciones en condiciones polares.
Barros detalló que, además de este posible encargo, existen inversionistas extranjeros interesados en un desarrollo de mayor envergadura para ASMAR. “Estamos en una etapa exploratoria, tras el interés de inversionistas extranjeros en hacer un desarrollo mayor con ASMAR, lo que podría significar un salto cuántico para el astillero”, señaló el ministro. Se trataría de complementar la infraestructura existente en Talcahuano sin absorber la empresa naval de la Armada, sino más bien potenciar mediante alianzas que permitan mantener y expandir la capacidad productiva.
En respuesta a la preocupación expresada por el senador Gastón Saavedra Chandía durante la comisión, sobre la continuidad de la construcción naval y la necesidad de inversiones público-privadas o privadas para ampliar la infraestructura, el ministro fue claro y realista. “El plan de construcción naval nos interesa, pero hay que ser ambiciosos con los pies en la tierra. Construir una fragata es otra cosa: implica tecnologías diferentes, capacidades superiores y costos de otra magnitud. No es lo mismo que un rompehielos o un buque de apoyo logístico como un escotillón”, explicó Barros.
Agregó que ASMAR ya colabora habitualmente con otros astilleros privados, como ASENAV, y que la idea actual es explorar oportunidades concretas con actores relevantes del mercado que ofrecen financiamiento de muy largo plazo y condiciones convenientes. “Esto tiene una lógica de negocio que debe ser evaluable. Hoy por hoy es una buena noticia, porque permite un desarrollo continuo de la industria naval nacional”, enfatizó.
Modernización en FAMAE y la Fuerza Aérea de Chile
El titular de Defensa también se refirió a los avances en las otras ramas de la industria de defensa. En el caso de las Fábricas y Maestranzas del Ejército de Chile (FAMAE), se encuentra en pleno proceso de modernización, con parte de sus capacidades siendo actualizadas con asesoría técnica extranjera. La empresa del Ejército participa activamente en la renovación tecnológica de los blindados del Ejército, incorporando mejoras en sistemas y componentes locales.
Por su parte, la Fuerza Aérea de Chile continúa con el programa de actualización y upgrade de su flota de F-16, un esfuerzo que busca extender la vida útil de estos cazas multirol más allá de 2040, manteniendo su operatividad y capacidades en un estándar moderno.
Hacia una estructura común para la industria de defensa
Barros planteó que existe un espacio importante para fortalecer la modernización de toda la industria de defensa chilena. Si bien la ley actual contempla una política nacional centrada en el ámbito marítimo, consideró que hay márgenes para ampliarla.
“Creemos que hay posibilidades reales de avanzar. Inicialmente, la idea es convocar a las Fuerzas Armadas, al mundo académico, al empresarial y al político para diseñar una estructura corporativa común que integre las tres áreas: naval, aérea y terrestre”, explicó. Cada una mantendrá su especialidad operativa, pero se compartirán capacidades transversales como inteligencia metalúrgica, investigación aplicada, procesos de control y gobernanza. De esta forma, se buscaría una mayor coordinación sin perder la expertise propia de cada rama.
Estas declaraciones se enmarcan en la agenda legislativa y las prioridades de la cartera de Defensa, expuestas por el ministro y sus subsecretarios ante la comisión senatorial el 14 de abril de 2026.
El interés canadiense por los rompehielos chilenos se suma a la colaboración ya existente entre ambas naciones en materia antártica. Canadá regresó a la Antártica en 2026 a bordo del Rompehielos AGB-46 “Almirante Viel” de la Armada de Chile en una misión científica y de presencia polar de dos semanas, lo que refuerza los lazos operativos y logísticos entre las marinas de ambos países.
En resumen, el ministro Barros transmitió un mensaje de prudencia optimista: Chile cuenta con capacidades demostradas en construcción naval especializada y modernización de sistemas terrestres y aéreos, y abre la puerta a alianzas estratégicas que permitan crecer sin renunciar al control nacional de sus industrias estratégicas de defensa. El desafío ahora es evaluar con rigor cada oportunidad para que se traduzcan en desarrollo sostenible y soberanía tecnológica. (Luis Andres Lautaro)






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