El Subsecretario de Guerra para Políticas, Elbridge Colby, fue el principal vocero de esta postura. En su intervención, Colby subrayó que “es fundamental que inviertan más en su propia defensa”. Recordó que algunos países destinan menos del 1% de su PIB a este rubro y la media regional ronda el 1,2 y 1,3% lo que calificó como “una afrenta al sentido común”, especialmente en naciones que enfrentan amenazas narcoterroristas.
“Esto no solo nos afecta indirectamente. Nuestra gente está muriendo en grandes cantidades a causa de las drogas que ingresan a nuestro país y la delincuencia que las acompaña”, afirmó Colby, quien vinculó el problema a regímenes que, a su juicio, han tolerado o facilitado el crecimiento del narcotráfico en las últimas décadas.
Perú y sus F-16, un ejemplo para el Departamento de Guerra de EEUU
El funcionario elogió el ejemplo de Perú, donde la presidenta electa Keiko Fujimori asumirá a finales de julio tras su victoria en las elecciones de junio. Colby destacó la reciente adquisición de nuevos aviones F-16, una operación que, según él, no solo fortalece las capacidades peruanas sino que genera inversión y actividad económica bilateral. “Este es un modelo para nuestro hemisferio”, señaló.

Subsecretario de Guerra para Políticas, Elbridge Colby durante su intervención en la XVII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas
Colby enmarcó el mensaje en la “enmienda Trump a la Doctrina Monroe” (o “Donroe Doctrine”), un enfoque que busca una América fuerte en el hemisferio, con socios “confiables y eficaces” que asuman su propia defensa, en lugar de depender de Washington. Invitó a los países a seguir el camino de Europa y otros aliados que han elevado su gasto militar básico al 3,5% del PIB, más un 1,5% adicional en rubros de seguridad.
La posición de Chile
Chile participó activamente en la XVII Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas con una delegación encabezada por el ministro de Defensa Nacional, Fernando Barros. Al término del encuentro, Barros suscribió la “Declaración de Cusco”, documento que recoge los consensos regionales y establece líneas de acción en materia de cooperación hemisférica, intercambio de experiencias y coordinación frente a amenazas compartidas.
“Chile concluye esta conferencia con la convicción de que la cooperación internacional es hoy una herramienta indispensable para la defensa. Hemos constatado que existe una voluntad común de avanzar en una agenda compartida, que fortalezca la seguridad del continente respetando la soberanía de cada país”, declaró el ministro.
En su discurso ante el plenario, Barros enfatizó que ningún Estado puede enfrentar solo las amenazas transnacionales actuales narcotráfico, tráfico de armas, ciberataques, desinformación y desastres naturales y reafirmó el compromiso chileno con el Derecho Internacional, la solución pacífica de controversias y una defensa moderna, disuasiva y profesional. Destacó también la importancia de la innovación tecnológica, la ciberdefensa y el fortalecimiento de la base industrial de defensa nacional.
Chile, que históricamente destina uno de los porcentajes más altos de la región a defensa (alrededor del 1,6% del PIB según estimaciones recientes del Banco Mundial), mantiene una postura equilibrada, mayor cooperación sí, pero sin descuidar capacidades propias ni soberanía.
Socios fuertes, no dependientes
La conferencia reunió a 38 delegaciones, con 18 ministros o viceministros presentes, y culminó con la transferencia de la presidencia pro tempore a Estados Unidos, que albergará la próxima edición. Entre los temas centrales figuraron el combate al crimen organizado transnacional, la ciberseguridad y la preparación para fenómenos climáticos como El Niño, que se prevé intenso en los próximos meses en el Pacífico sur.
La “Declaración de Cusco” reafirma el valor del diálogo multilateral y la confianza mutua como pilares para la estabilidad regional. Para Chile, este tipo de instancias consolidan una política de defensa orientada a la cooperación, pero anclada en principios claros de respeto al derecho internacional y a las capacidades nacionales. El mensaje de Washington es fuerte y claro: socios fuertes, no dependientes. La región, incluida Chile, evalúa ahora cómo responder a ese llamado sin perder el equilibrio que ha caracterizado su enfoque. (Luis Andres Lautaro)





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