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UN EXCEPCIONAL MERCEDES EN EL REGIMIENTO DE LA GUARDIA REAL

El Regimiento de la Guardia Real, con sede en la localidad madrileña de El Pardo, se distingue, entre otras cosas, por custodiar una serie de automóviles valiosísimos desde el punto de vista histórico y material. En este último sentido cabe decir que el precio de las unidades allí reunidas y primorosamente conservadas, se puede afirmar que es una cifra con muchos ceros.

Entre esos vehículos tiene un carácter excepcional, por ser el único ejemplar de su serie que ha sobrevivido, un aparatoso Mercedes Benz salido de la cadena de producción de esta afamada empresa alemana en diciembre de 1939, es decir al poco de estallar la Segunda Guerra Mundial.
Nos referimos a un Mercedes Benz 540 G-4 W 131, del que llegaron a fabricarse trece unidades, y que, en principio, fue concebido para asumir una serie de funciones entre las que figuraban la de vehículo de gran representación y, además, de escolta, transporte de tropas, transmisiones y mando. La primera misión llegó a cumplirla puesto que lo utilizó profusamente el canciller del Reich alemán, Adolfo Hitler; el jefe de la Luftwaffe, Hermann Goering; el del Africa Korps, Rommel; e incluso el Duce de la Italia fascista, Benito Mussolini, pero las tareas militares debieron olvidarse ya que, contrariamente a lo que se esperaba de él, este automóvil carecía de las condiciones debidas.
En efecto, pese a haber sido diseñado como un todo terreno de tres ejes, preparado para llevar neumáticos capaces de resistir el impacto de las balas y con una autonomía de 300 km., su peso máximo de 4.400 kg. era excesivo razón por la cual su conducción resultaba peligrosa sobre suelos en mal estado o mojados. La doctrina alemana de la blitzkrieg (la guerra relámpago), que exigía que el mando acompañase en primera línea a las tropas y que progresase junto a ellas, incluso a riesgo de sus propias vidas, tuvo, en consecuencia, que basarse en otro medio móvil para desempeñar esa responsabilidad.

foto: El puesto del conductor con el instrumental de la época

FRANCO Y EISENHOWER

El Mercedes Benz que llegó a España, siendo un regalo personal que Hitler le hizo al general Francisco Franco en 1941, tuvo muy poca relevancia operativa ya que pese a lo avanzado de su diseño y las posibilidades de utilización que ofrecía, por razones que ignoramos el entonces jefe del Estado prácticamente no lo utilizó. Hay una fotografía en la que se le ve, en el momento de serle entregado, en compañía del embajador alemán en Madrid, Von Sthorer, y parece ser que en alguna ocasión lo saco de las cocheras para irse de caza; pero poco más. Sin embargo durante el famoso viaje a España del presidente norteamericano, general Eisenhower, que supuso el fin del aislamiento internacional contra el Régimen franquista, el 540 G-4 acomodó a tan ilustre huésped en el breve recorrido desde El Pardo, a donde había viajado por helicóptero, hasta su residencia oficial.
Así pues, dado su escaso uso y grandes cuidados recibidos a lo largo del tiempo, el automóvil se encuentra en perfectas condiciones, casi como si acabase de salir de fábrica. Tiene todas sus piezas originales en perfecto funcionamiento valiendo la pena señalar que ni tan siquiera debieron de ser sustituidas las bombillas de sus luces.

UNA GAMA VARIOPINTA

La Primera Guerra Mundial había puesto de relieve muchas cosas, en el plano táctico, y entre ellas la necesidad de que los medios móviles militares pudiesen abandonar las carreteras y avanzar campo a través. Esto significa disponer de adecuados sistemas todo terreno que, de momento, la tecnología existente no estaba en condiciones de ofrecer. En 1926, por fin, la industria alemana y, en concreto, la casa Mercedes Benz, materializó una respuesta con el primero de sus modelos G (por Gelánde, «terreno» en alemán), el G-1 W 103, caracterizado por llevar tres ejes siendo los dos traseros los que asumían la tracción. Con un peso de 2.200 kg., seis cilindros en línea y 50 Cv a 3.000 revoluciones por minuto, desarrollaba una velocidad máxima de 60 km/h., construyéndose del mismo tan sólo siete unidades.

foto: Una placa cargada de datos.

Derivado suyo fue la camioneta G-2 W 103 II que se diferenciaba, además de por su aspecto, por contar con ruedas gemelas en su doble eje. En total fueron entregados catorce ejemplares. Le siguió, con diecisiete, la camioneta 320 G-2 W 104, un desarrollo de la anterior, que con 2.350 kg. de peso llegaba a alcanzar un máximo de 65 km/h., y más tarde, los 350 G-3 W 09, con cincuenta y una unidades producidas, y el 350 G-3 WG 09, con sesenta y siete. La serie la cerró, ya en los años 1932-38, el 410 G-3 WG 10 que, con un motor de 63 Cv a 2.600 r.p.m. era capaz de desarrollar 65 km. hora de velocidad punta. Este fue no sólo el último G con diez ruedas sino también del que más unidades se fabricaron pues, aunque no hay cifras definitivas, parece ser que, en cualquier caso, sobrepasaron el millar.

1942. EL MODELO QUE NO PUDO SER

Fue ahora, en pleno apogeo del Régimen nacionalsocialista, cuando se estaba poniendo a punto la máquina de guerra y se buscaba darle respuesta a todas las necesidades que pudieran producirse en un conflicto bélico, el momento en que el Alto Estado Mayor pensó en la necesidad de dotarse con un vehículo todo terreno capaz de cubrir la serie de tareas a las que antes aludimos. Mercedes Benz respondió con el 500 G4 W 31 que, curiosamente, retorna la filosofía del primitivo G-1 W 103, esto es, seis ruedas, siempre con dos ejes traseros, aunque las prestaciones son significativamente mayores: motor de ocho cilindros, 100 Cv. a 3.400 r.p.m., 3.500kg. de peso y una velocidad máxima de 65 km/h.  Una variante del mismo fue el 540G4 W131, modelo al que corresponde el vehículo custodiado por el Regimiento de la Guardia Real y que como todos los que allí se guardan pertenecen al Patrimonio Nacional, representando la gama máxima de la serie. Y es que al reservarse su utilización al jefe del Estado alemán y a otras muy altas autoridades, tanto nacionales como extranjeras, recibió los últimos adelantos disponibles en materia de seguridad y comodidad. Más tarde, en 1942, aún fue contemplada la realización de un vehículo mejorado, el 600 GFA W 148 II G, que seguía siendo todo terreno, por supuesto, pero con doce cilindros en V, dos carburadores por bancada y 100 Cv. a 2.000 r.p.m. Sin embargo, la marcha desastrosa de la guerra y las penurias de todo tipo que flagelaban a la industria alemana hizo que esa máquina, excepcional para su tiempo, permaneciese en las mesas de diseño.
En resumen, un vehículo de raíz militar que nunca llegaría a rodar por los campos de batalla y de cuya serie más desarrollada únicamente existe el ejemplar del que hoy le hemos hablado a nuestros lectores.

foto: Vista parcial del motor.

MERCEDES BENZ 540 G-4 W 131
Peso: 3.550 kg. en vacío; máximo autorizado 4.400 kg.
Capacidad del depósito de gasolina: 120 1.; opcional, 140.
Consumo: 35 1. cada 100 km.
Número de plazas: 7.
Autonomía:
300 km.
Motor: 8 cilindros en línea de 5.410 cc.
Potencia: 100 Cv. a 3.400 r.p.m.
Velocidad: 67 km/h.
Otros detalles: árbol de levas en culata, carburador Solex de doble cuerpo, lubricación por bomba de engranajes, cambio ZF de cuatro velocidades, embrague monodisco en seco.
Freno: de tambor en todas las ruedas y de mano sobre el eje central posterior.
Dimensiones: 5,33 m. de largo; 1,87 de ancho y 1,90 de alto.


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