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Mali anuncia su salida del G5 Sahel por supuestas injerencias francesas

Este domingo el Gobierno de Mali anunció su salida del G5 Sahel y su fuerza conjunta contra el yihadismo supuestamente por habérsele impedido presidirlo.

El portavoz del Gobierno de transición Aboudlaye Maiga ha criticado que la sesión que estaba previsto tuviera lugar en marzo de este año no ha tenido lugar. Según denuncia, en esta reunión estaba previsto que Mali iniciara la presidencia del G5 Sahel pero según denuncia, presiones internacionales habrían condicionado la oposición de uno de los países miembros (Níger, Chad, Burkina Faso o Mauritania).

Según la denuncia de Mali, uno de los países miembros del G5 Sahel, fundado en 2017, se habría opuesto a que lo presida argumentando su inestabilidad política, resultado de dos golpes de estado desde mayo de 2.020.

Para Mali esta situación no está contemplada jurídicamente en los acuerdos del G5 Sahel y responderían a las presiones de Francia que buscaría aislar a Mali. Hace dos semanas Bamako rompió los acuerdos de defensa con Francia citando violaciones de su soberanía por tropas francesas y el deterioro de la cooperación militar.

Recordemos que Francia y el resto de socios europeos que participan en la operación Barkhane y la Fuerza Takuba anunciaron en febrero la retirada de sus tropas en Mali desplegadas en la lucha contra el yihadismo.

Esto a su vez se explica por la negativa del actual Gobierno de Mali a avanzar hacia la democratización del país, intentando prolongar la actual situación otros cuatro o cinco años, aplazando las elecciones que estaban previstas en febrero.

Para rematar la situación, al día siguiente del anuncio, el Gobierno de Mali denunciaba un supuesto intento de golpe de Estado “respaldado por Occidente”, que habría tenido lugar entre el 11 y el 12 de este mes. Antes habían llegado a Mali mercenarios de la compañía privada rusa Wagner para apoyar al Gobierno.

Inestabilidad política

Como analizábamos el año pasado cuando informábamos del bloqueo de la entrega de un C295 de Airbus destinado a Mali, la situación en el país africano puede considerarse cualquier cosa menos tranquila después de que a finales de mayo del año pasado se produjera la detención del presidente Bah Ndaw y el primer ministro Moctar Ouane por parte de militares disconformes con la última reorganización del Gobierno de transición instalado tras el golpe de estado en agosto de 2020 que derrocó al presidente Ibrahim Boubacar Keita. Este gobierno de transición tenía el compromiso de convocar elecciones a inicios de este año.

La respuesta internacional no se hizo esperar, condenándose el “intento de golpe de estado” o “secuestro”. Por ejemplo, un comunicado conjunto de la misión de la ONU en Mali (MINUSMA), la Comunidad de Estados Africanos Occidentales (CEDEAO), la Unión Africana, Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y la Unión Europea “exigía la liberación inmediata e incondicional” de los políticos detenidos y de sus colaboradores.

El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció “sanciones a políticos y militares que pusieron en peligro el retorno a la democracia con la detención del presidente y el primer ministro”. Anunció además la “suspensión de la ayuda a las fuerzas de seguridad de Mali”.

El presidente y el primer ministro fueron obligados a dimitir y el 7 de junio el coronel Assimi Goita fue designado por la Corte Constitucional presidente de transición. Desde el primer golpe de Estado ocupaba el puesto de Vicepresidente, encargado de defensa y seguridad, habiendo liderado el Comité Nacional para la Salvación del Pueblo, que asumió el poder tras el golpe de Estado de 2020. Goita sufrió el 21 de julio del año pasado un intento de asesinato en la gran mezquita de Bamako.

En Mali hay presencia de militares españoles en la misión de la Unión Europea desde 2013, misión que tiene por objetivo ayudar al ejército de ese país a mejorar sus capacidades para recuperar la integridad territorial del país. Precisamente desde enero hasta el pasado mes de julio la misión EUTM-Mali ha estado dirigida por militares españoles por tercera vez. (José Mª Navarro García)

Fotografía: Convoy del Ejército de Tierra español en Koulikoro en 2014 (Ejército de Tierra)


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