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Japón y Estados Unidos despliegan buques especializados para encontrar el F-35 perdido

Japón y Estados Unidos están intensificando los esfuerzos para localizar y recuperar los restos del avión de combate F-35A de la Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón (JASDF) que desapareció el pasado 9 de abril con su piloto a los mandos. Desde entonces, la operación ha pasado de ser de rescate a recuperación ante el miedo de que Rusia o China puedan estar interesadas en los restos del aparato de combate de última generación fabricado por Lockheed Martin.

Aunque las tareas de rescate están lideradas por Japón, Estados Unidos está colaborando activamente, con el despliegue de importantes medios, como el destructor “USS Stethem” (DDG-63), un avión de patrulla marítima P-8A Poseidón o incluso un avión de reconocimiento U-2.  El área de búsqueda cubre aproximadamente 5.000 millas cuadradas, sobre las que el P-8A ha realizado misiones acumulando 182 horas.

A las tareas de rescate se han sumado dos buques especializados en investigación en alta profundidad como son el buque Van Gogh especializado en operaciones de buceo a gran profundidad, fletado por la Marina estadounidense, en el que ha embarcado personal militar estadounidense y se ha desplegado un sistema de localización subacuático TPL-25 como el que se empleó para buscar el avión MH-370 de Malaysia Airlines según informamos en 2014.

El TPL-25 (por Towed Pinger Locator) es un sistema de sonar pasivo que remolcado por un buque a una velocidad lenta (1,5 nudos aproximadamente) es empleado para buscar restos de aviones militares y civiles a profundidades de hasta 20.000 pies actuando como un sensible hidrófono que permite la localización de la señal que emiten las cajas negras. La caja negra de un avión emite una señal electrónica para su localización durante 30 días antes de que se agoten las baterías.

El Van Gogh partió de la base de Okinawa el pasado 24 de abril con un vehículo operado a distancia de la Marina estadounidense y el citado localizador TPLS-25.  Es un buque del tipo Diving Supoprt Construction Vessel (DSCV) específicamente diseñado y construido por la compañía Ultra Deep Solutions con sede en Singapur para la operación de buzos a grandes profundidades. El buque dispone de tecnología de posicionamiento dinámico, puede acomodar hasta a 120 personas y cuenta con grúas con capacidad para 150 toneladas que pueden recuperar objetos hasta a 3.000 metros de profundidad. Sobre todo dispone de una campana de inmersión en la que pueden trabajar hasta 18 buceadores y que recibe suministro de aire desde la superficie. En el buceo de saturación este tipo de campanas se emplea para dar apoyo a los buceadores que en este caso podrían llegar hasta los 300 metros, facilitándoles además las tareas de descompresión.

Dispone de un sistema de despliegue y recuperación para vehículos operados a distancias (Launch and Recovery System o LARS), una cubierta para equipos de 1.000 metros cuadrados y un abertura central en el casco de 16 metros cuadrados para el despliegue y recuperación de medios o “moon pool”. Con 111 metros de eslora y 23 de manga, tiene un desplazamiento de 5.600 toneladas y alcanza una velocidad de 14 nudos.

Japón está empleando en la misión otro buque especializado como es el Kaimei, otro buque de moderna construcción, operado por la Agencia Japonesa de investigación Marítima (Japan Agency for Marine-Earth Science and Technology o JAMSTEC) para el estudio de los fondos marinos. Está equipado para el reconocimiento de los fondos marinos, de cara al estudio de seísmos, tsunamis o investigación con minerales. Cuenta con un vehículo submarino operado a distancia que puede descender hasta los 3.000 metros y un sistema de garras y palas para la toma de muestras del fondo marino con el que puede izar una muestra de 1 metro cubico de volumen desde nada menos que 6.000 metros de profundidad.

El Kaimei es el primer buque de investigación que puede tomar imágenes en 2D y 3D de estructuras internas sumergidas, diseñado originalmente para la investigación sísmica, emplea un sistema de sensores desplegados mediante cuatro cables de 3 km. de longitud con los que estudiar estructuras geológicas incluso a gran profundidad.

El rastro del F-35A pilotado por el comandante Akinori Hosomi se perdió a 85 millas al oeste de Misawa, ciudad de la que había despegado con otros tres aparatos para realizar un ejercicio de adiestramiento. Un avión japonés habría localizado hace días un rastro de combustible o aceite en la superficie marina que habría servido de pista sobre la zona donde precisar las tareas de búsqueda. (José Mª Navarro García)

Fotografía: El buque especializado Van Gogh (Ultra Deep Solutions.

·El Kamei (JAMSTEC)


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