La franja fronteriza oriental de Marruecos, específicamente en la zona del Ich, perteneciente a la provincia de Figuig, fue escenario a principios de febrero de notables movimientos. Estos hechos han vuelto a poner de relieve la fragilidad de la situación de seguridad en las zonas de amortiguamiento y los puntos de contacto entre Marruecos y Argelia. El incidente, documentado por fuentes locales, se produce en un contexto regional tenso caracterizado por una carrera armamentística sin precedentes y la ausencia de canales de comunicación diplomática directa.
Según los datos disponibles, la población local marroquí detectó movimientos de elementos militares pertenecientes al Ejército Nacional Popular de Argelia, quienes llevaron a cabo trabajos de ingeniería rudimentarios destinados a demarcar la línea fronteriza de manera unilateral. Estas acciones consistieron en la colocación de piedras y marcas, y la retirada de vallas de protección pertenecientes a granjas marroquíes, un paso que excede los protocolos habituales de las comisiones fronterizas conjuntas, inoperativas desde hace décadas. Estos movimientos estuvieron acompañados de disparos al aire durante la noche.
Desde el punto de vista operativo, las Fuerzas Armadas de Marruecos manejaron la situación con contención. Se desplegaron unidades de la guardia fronteriza para labores de vigilancia y monitoreo con el fin de tranquilizar a la población y documentar las violaciones, sin dejarse arrastrar a un enfrentamiento armado directo que pudiera derivar en una escalada de seguridad de consecuencias incalculables. A pesar de la difusión de videos en redes sociales que documentan la presencia de elementos militares argelinos, técnicamente es difícil determinar la profundidad exacta de la incursión o su naturaleza precisa basándose únicamente en fuentes abiertas. Esto deja la puerta abierta a las evaluaciones de inteligencia oficiales para determinar si se trató de un error de orientación en el terreno o de una provocación sistemática.
.png)
Miembros del ejército argelino durante la demarcación de la frontera colocando piedras y bolsas de plástico.
Tensa frontera
No se puede disociar el incidente del Ich del complejo marco legal e histórico que rige las fronteras entre ambos países, representado fundamentalmente por el tratado de demarcación fronteriza de 1972. Recurrir a medidas unilaterales para trazar la línea divisoria recuerda al escenario de Al Arja en 2021, y sugiere un deseo por parte de Argelia de zanjar la soberanía sobre las "zonas grises" que durante años se han gestionado bajo la lógica de la costumbre y la explotación agrícola mutua, lejos del rigor topográfico de los mapas militares.
Estas escaramuzas adquieren mayor gravedad debido al contexto de seguridad más amplio. Se producen pocos días después de que las autoridades argelinas anunciaran la muerte de tres ciudadanos marroquíes cerca de Béchar, descritos como narcotraficantes, un incidente que elevó el nivel de alerta a ambos lados de la frontera. La repetición de tales sucesos en periodos cortos convierte la frontera en un frente de fricción permanente, especialmente si se considera que los presupuestos de defensa combinados de ambos países para el año 2026 se acercan a los 30.000 millones de euros. Esto significa que la región está inmersa en una carrera armamentística que hace que cualquier error de cálculo sea extremadamente costoso.
En conclusión, el suceso de "Ich" sigue siendo un indicador preocupante del cambio en la doctrina de defensa de la región hacia una mayor militarización y fricción directa. En ausencia de mecanismos de coordinación militar conjunta o líneas directas entre los mandos de ambos ejércitos para evitar incidentes accidentales, la calma en la zona sigue dependiendo de la sensatez de los mandos sobre el terreno y de su capacidad para controlar las reglas de enfrentamiento, priorizando la razón en un entorno regional que se calienta día a día. (Alex Ribeiro)





Deje un comentario
Su e-mail no será publicado.
Los comentarios que no se atengan a las normas de participación podrán ser motivo de expulsión.