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Viernes, 16 de enero de 2026 Iniciar Sesión Suscríbase

El incierto futuro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana tras el asalto de Donald Trump a Venezuela

Paracaidistas del Ejército Bolivariano conmemorando su Día de la Independencia. (Ministerio de Defensa de Venezuela)
Paracaidistas del Ejército Bolivariano conmemorando su Día de la Independencia. (Ministerio de Defensa de Venezuela)

Una semana después de la ejecución de la “Operación Resolución Absoluta” en Venezuela, que culminó con la captura del expresidente Nicolás Maduro y su esposa, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se encuentra en un punto de inflexión. El presidente Donald Trump ha dejado claro que la supervisión de Washington sobre el país “podría durar años” y que la reconstrucción se hará “de forma rentable”, utilizando el petróleo venezolano como palanca económica.

Esta declaración no solo redefine la relación bilateral, sino que plantea interrogantes sobre la autonomía y el rol futuro de la FANB en un escenario de intervención prolongada, por lo que la misma se encuentra ante un dilema existencial y aparentemente en el centro de una tormenta geopolítica.

Durante el asalto del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos la respuesta de la FANB fue limitada, y esto pese a los llamados de Maduro meses antes, en los que había ordenado incluso una movilización general. Y es que por los vídeos que circulan en redes sociales y entrevistas realizadas a civiles venezolanos por parte de agencias y medios internaciones, se puede concluir que los pocos supervivientes al bombardeo de saturación realizado por los Lockheed Martin F-35 Lightning II sobre las barracas y parques de blindados y artillería antiaérea de Fuerte Tiuna, así como otros puntos estratégicos, como la Base Aérea Francisco de Miranda (La Carlota), fueron los únicos que ofrecieron una breve resistencia que fue progresivamente neutralizada por el equipo de cobertura en tierra (presumiblemente 1.er Destacamento Operacional de Fuerzas Especiales-Delta) y desde el aire por los Sikorsky MH-60K Black Hawk del 1.er Batallón, 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales (1-160.º SOAR).

Este desempeño evidencia el impacto que ha tenido la crisis económica que vive Venezuela desde hace casi una década, lo cual ha conllevado a la pérdida de capacidad operativa frente a un adversario tecnológicamente superior.

En este contexto de eventos, el futuro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, organización que históricamente ha sido pilar del chavismo, enfrenta ahora el dilema de reestructurarse bajo control del Departamento de Guerra de Estados Unidos y, quizás, pasar a realizar funciones simbólicas en un nuevo orden político en la Venezuela bajo control de la administración Trump.

Antecedentes

Para comprender el posible destino de la FANB, es oportuno revisar precedentes históricos, como por ejemplo lo ocurrido tras las invasiones estadounidenses de Granada (1983) y Panamá (1989): las fuerzas de defensa locales fueron desmanteladas o subordinadas a gobiernos pro-estadounidenses de carácter policial y limitado alcance militar, mientras Washington impulsaba reformas institucionales y controlaba sectores estratégicos.

En ambos casos, la narrativa de “estabilización” ocultó procesos de dependencia militar y pérdida de soberanía e institucionalidad. Este modelo se repitió en Irak (2003) y Libia (2011), donde las Fuerzas Armadas fueron desintegradas, generando vacíos de poder que derivaron en conflictos prolongados. Si bien Venezuela posee una estructura militar más cohesionada, que se remonta a principios del siglo XX, además, por su ubicación geográfica aún mantiene un componente ideológico pro occidental, la presión económica y la captura de líderes clave podrían erosionar esa cohesión institucional y en un futuro ser reestructurada más hacia una función policial que de defensa de la soberanía.

Escenarios futuros

- Reestructuración bajo tutela del Pentágono: Trump ha insinuado durante toda la semana posterior al ataque que EE. UU. “reconstruirá el país” y controlará el petróleo, lo que podría incluir la reorganización de la FANB para garantizar la estabilidad y cooperación en operaciones antinarcóticos y antisubversivas, tareas estas que eran muy comunes durante toda la década de los 90 donde militares venezolanos y estadounidenses realizaban operaciones para combatir estas dos actividades ilegales.

- Fragmentación y resistencia: Sectores de militares leales al chavismo o de pensamiento Bolivariano (que se remonta desde el siglo XIX en Sudamérica), podrían optar por la disidencia, insurgencia, replicando dinámicas vistas en Irak tras la disolución de sus Fuerzas Armadas.

- Integración regional: Otra posibilidad es la incorporación de la FANB a esquemas de seguridad hemisférica bajo supervisión de Washington, como el existente en fuerzas de seguridad, defensa y castrenses en Latinoamérica, enfocado en debilitar su carácter nacionalista (que se remonta desde la Guerra de 1812-1824).

El futuro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana estará determinado por su capacidad de adaptación a un entorno en el que la soberanía venezolana se ve influida por intereses geopolíticos y económicos. Diversos antecedentes históricos muestran que, tras intervenciones extranjeras, en particular estadounidenses, las fuerzas armadas nacionales enfrentan dificultades para recuperar una autonomía plena.

En este sentido, Venezuela podría enfrentar escenarios similares, a menos que consiga negociar un equilibrio entre la cooperación internacional y la preservación institucional. Cabe destacar que, sin una solución política negociada, la desarticulación de una Fuerza Armada compuesta por cerca de un cuarto de millón de efectivos, sumados a las milicias, podría derivar en un conflicto de baja intensidad prolongado durante décadas. (Bernardo de la Fuente)

 


Copyright © Grupo Edefa S.A. defensa.com ISSN: 3045-5170. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso y autorización previa por parte de la empresa editora.

1 comentarios

  1. Andrés Rodríguez | 16/01/2026 15:31h. Avisar al moderador
    El mando venezolano debería considerar la opción de renunciar, se defendió mejor Panamá en 1989 con muchos menos medios   

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