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El revolucionario Tunguska cumple cuarenta años

El Tunguska ruso fue especialmente novedoso al ser el primero en incorporar cañones y misiles en la defensa antiaérea de unidades mecanizadas y acorazadas. (Octavio Díez Cámara)

Se cumplen estos días cuatro décadas de la aprobación de un diseño de arma rusa, el llamado Tunguska, que revolucionó el entorno de los sistemas móviles antiaéreos al incorporar en un mismo chasis la capacidad de fuego de cañones con la de misiles y así combinar un mayor potencial para interceptar objetivos aéreos volando a baja cota.

Rusia ya había diseñado el ZSU-23-4 Shilka que incluía una barcaza de orugas, cuatro cañones y un sistema de puntería radar, combinación que impactó en distintos entornos y enfrentamientos por su alta cadencia de fuego y por su potencial para ser usado también contra objetivos terrestres. Dando un paso más en el concepto, surgió el Tunguska que podríamos definir como el primer esbozo para lo que hoy es el conocido Pantsir, aunque este último ha obviado el caro chasis de tracción oruga y lo ha reemplazado por el de un camión que le da unas buenas prestaciones de movilidad.

El Tunguska ruso surgió como concepto a finales de los años setenta del siglo pasado de la mano de la compañía Academician A. Shipunov, hoy evolucionada a KBP Instrument Design Bureau, pero no fue hasta el 8 de septiembre de 1982, hace ahora 40 años, cuando el Comité Central CPSU de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) aprobó el Decreto nº 824-224 para la introducción de un nuevo sistema móvil de defensa antiaérea basado en cañones y misiles.

Ocho misiles y dos potentes cañones le brindan un enorme potencial de actuación ante diferentes objetivos aéreos y terrestres.  (Octavio Díez Cámara)

Un concepto evolucionado

Aquel primer Tunguska nacía con el objetivo de hacer frente a aviones de ala fija y helicópteros. Se le dotó de un radar de detección y seguimiento automático de objetivos con capacidad de hasta 18 kilómetros de alcance, de un módulo pasivo de televisión e infrarrojos, y de una capacidad de fuego basada en 2 piezas 2A38 de 30 milímetros -se disponía de 1.900 cartuchos para ellas- y dos afustes cuádruples de misiles 9M311. Se obtenía con los cañones una efectividad en alcance de 4 km y de 3 en altura, mientras que con los misiles se doblaba el primero y se conseguían 3,5 del segundo; todo el sistema, de 34 toneladas en orden de combate, era manejado por tres tripulantes.

La efectividad del Tunguska llevó a los responsables rusos a evolucionar la primera solución a un concepto mejorado que llamaron 2K22M1 Tunguska M1. Sería adoptado, con fecha 2 de septiembre de 2003, para el servicio por la Orden nº 309 del Ministerio de Defensa de la Federación Rusa.

Se mantuvo el concepto original pero se mejoró el radar para hacerlo más efectivo a las interferencias electrónicas, se actualizaron equipos para darle un mejor potencial de uso de noche y en condiciones adversas, nuevos misiles con espoleta de proximidad y hasta se le incorporaron equipos que permitían recibir datos de objetivos aéreos captados por otros sistemas de detección más avanzados y potentes; hoy, siguen en servicio en determinadas unidades de Rusia que se benefician de sus cualidades para avanzar junto a unidades acorazadas y mecanizadas y brindarles protección antiaérea. (Octavio Díez Cámara)


 


 


 

 


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