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AJEMA: "El programa S-80 es estratégico para la defensa nacional de España"

A la espera que el submarino S-81 “Isaac Peral” cuente ya en enero de 2020 con su dotación inicial, la llegada en 2026 de la primera F-110 y la elección de un sistema para remplazar el AV-8B, siendo el F35B el gran favorito, entrevistamos Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada española, Almirante general Teodoro López Calderón. repasamos con el almirante general López Calderón el momento presente de Armada española, preparada ya para liderar el año próximo el componente marítimo de la NRF (Nato Response Forces) de la OTAN.

¿Cómo ha evolucionado en su opinión la Armada española desde 1978?

Casualmente, el periodo que señala coincide exactamente con mi vida activa como militar de carrera, por lo que casi le podría hablar en primera persona. Lógicamente, los valores en los que se sustenta la Armada han permanecido inalterables a lo largo de este tiempo y nos siguen sirviendo de referencia en nuestras decisiones diarias pero, paralelamente a cómo lo ha hecho la sociedad española, la Armada, desde 1978, ha evolucionado extraordinariamente en todos los ámbitos, material y personal, gestión financiera, etc., todo ello impulsado por la necesidad de adaptarse al cambio de nuestro entorno político, social, tecnológico y estratégico, este último cada vez más difuso y complejo.   

En este sentido, hemos impulsado el desarrollo de un modelo industrial que ha permitido su evolución hacia el diseño y la construcción nacional, dotando a la Armada de unidades versátiles y tecnológicamente avanzadas, útiles para los escenarios a los que deben enfrentarse a lo largo de su ciclo de vida, al tiempo que refuerzan nuestra soberanía e independencia. En lo referente al personal, hemos pasado de contar con soldados y marineros provenientes del Servicio Militar Obligatorio a una total profesionalización, que ha incluido la integración de la mujer y la adaptación y equiparación de la formación de nuestro personal al Sistema Educativo General, de forma que actualmente obtienen, entre otras, titulaciones equiparables a la vida civil. Pero, como se suele decir, lo mejor está por venir, y el desafío digital en el que estamos inmersos, junto al resto de la sociedad española, supone una excelente oportunidad de evolucionar la actual organización hacia una nueva estructura en red que permita visualizar en qué medida el trabajo realizado contribuye a los fines últimos de la Armada. 

Cuando se han cumplido treinta años de misiones internacionales, ¿qué valoración hace del rol de la Armada en ese hito?

Ese es otro factor que ha contribuido a la evolución de la Armada. Su integración en las alianzas internacionales, princi­palmente la OTAN y la UE, que posibilitó la participación en misiones exteriores.  Mi valoración es muy positiva. Durante estas tres décadas, la Armada ha aportado a la acción del Estado una capacidad de reacción ágil y gradual allá donde nuestros intereses lo ha demandado, tal y como ha demostrado en operaciones como el conflicto de Bosnia Herzegovina, del Líbano, Afganistán, Irak y Mali con nuestras unidades de Infantería de Marina, u operaciones marítimas; como la Operación Atalanta en el Océano Índico o las operaciones Respuesta Flexible, Active Endeavour, Sea Guardian y Sophia en el Mediterráneo, con nuestros buques y aeronaves. No me cabe duda que, basado en la profesionalidad de nuestro personal, así hemos contribuido a la defensa, apoyo y fomento de los intereses nacionales, garantizando nuestra seguridad y, de forma conjunta con el Ejército de Tierra y el del Aire, hemos fomentado el prestigio y la buena imagen de España en el exterior. 

 La Armada lidera la NRF Maritime de la OTAN en 2020. ¿Cómo valora esa responsabilidad?

Ejercer el mando del componente marítimo de la NRF, fuerza multinacional de alta disponibilidad que proporciona una respuesta rápida a una crisis emergente en cualquier parte del mundo, es una prueba del compromiso y cohesión con nuestros aliados que exige, a su vez, una alta preparación de nuestro personal y material y responde al compromiso adquirido por España con la Alianza Atlántica. Para reforzar la idea de este compromiso mencionaré que, además del mando del componente naval MCC (Maritime Component Commander), está previsto que durante el segundo semestre de 2020 y el primero de 2021 un oficial español asuma el mando del Standing NATO Maritime Group 2 a bordo de una fragata de la Armada.

¿Dónde están y cuáles son en su opinión los grandes desa­fíos para la defensa española de los próximos años?

Las Fuerzas Armadas deben prepararse para operar en un entorno operativo complejo, caracterizado por la incertidumbre, límites difusos, presencia generalizada y permanente de la población, donde el componente tecnológico será decisivo. La libertad de acceso a los global commons (mar, espacio y ciberespacio) sin duda seguirá siendo un reto importante para la defensa. Por ello, considero que el mayor reto de la defensa será la adaptación y el dimensionamiento  de las Fuerzas Armadas ante las amenazas actuales y las que puedan surgir; ser capaces de generar y mantener las capacidades que permitan encontrar la superioridad en el enfrentamiento; el manejo y control de la información; el funcionamiento en red y la conectividad entre fuerzas, primando la calidad sobre la cantidad en cuanto a medios; el disponer de planes de armamento adaptados al futuro; y, por supuesto, la necesidad de mejorar aspectos como la eficiencia energética, la protección del medio ambiente, la reducción de daños colaterales y del impacto sobre la población civil e infraestructuras serán factores críticos que exigirán sistemas de armas de la precisión y capacidad de reacción en tiempos muy cortos, al igual que obligarán a incrementar la cooperación con socios y aliados y agencias civiles.

Todo ello creo que son retos a los que nos tendremos que dedicar en el futuro próximo.

¿Y para la Armada?

El principal reto para la Armada es adaptarse a la rápida evolución de los cambios tecnológicos que están sucediendo en los últimos años, adecuando no solo sus medios y organización, sino también y preferentemente la formación de su personal, de tal manera que seamos capaces de continuar cumpliendo nuestras misiones con eficacia y eficiencia en el nuevo entorno digital, adelantándonos a estos cambios. Esto proporcionará a su vez la flexibilidad necesaria para hacer frente a las nuevas amenazas que he señalado y al cambiante e incierto escenario internacional.

¿Qué nos comenta de los dos principales programas en marcha para la Institución, submarino S-80 y fragatas F-110?

 El programa S-80 es un proyecto estratégico para la defensa nacional que situará a España entre los pocos países del mundo con capacidad de diseñar y construir un submarino y nos permitirá mantener una Armada completa y equilibrada. Este año, tras la modificación de la orden de ejecución, se ha aprobado que el conjunto de la serie esté formado por 4 submarinos, estando previsto que el primero de ellos, el S-81 Isaac Peral, cuente en enero de 2020 con su dotación inicial y comience con sus pruebas de mar en julio de 2021, para entrar en servicio en septiembre de 2022.

Este programa se ha convertido en un tractor industrial de la comarca de Cartagena, generando un impacto positivo en el PIB español de 250 millones de euros, de ellos unos 200 millones al PIB regional lo, que supone un 4,7 por ciento del PIB de la Región de Murcia. En cuanto a empleo, el programa contribuye con cerca de 2.000 empleos de calidad directos y de industria auxiliar.  Lo más destacable de los S-80 es su sistema de combate, con capacidad de emplear misiles, además de torpedos y minas, y un sistema de propulsión independiente del aire que es novedoso en cuanto al empleo de hidrógeno procedente del etanol, desarrollado por empresas españolas.

Este sistema AIP es precisamente el que le dotará de la posibilidad de permanecer mayor tiempo en inmersión para poder explotar la principal característica de los submarinos, su discreción. Respecto a las fragatas F-110, tras la firma de la Orden de Ejecución, esperamos recibir la primera en el año 2026 y la quinta para 2029-30 y, a medida que vayan entrando en servicio, irán sustituyendo a las fragatas F-80. En el caso de estas fragatas se ha conseguido un porcentaje de nacionalización próximo al 85 por ciento. Ello supone que, según datos de Navantia, se generarán 7.000 puestos de trabajo anuales durante un periodo de diez años, que incluyen tanto personal de plantilla de Navantia, como de la industria auxiliar e indirectos relacionados con las cadenas de suministro. Pero esta construcción no solo beneficia a Navantia, sino también a muchas otras empresas, como Indra en su papel de sensorista principal, que ha asumido el reto de construir un radar de estado sólido con su socio tecnológico Lockheed Martin. Además, supondrá un impacto positivo en el PIB de unos 590 millones euros anuales.

 Además de estos, ¿cuáles son hoy los principales proyectos para dotar de sistemas avanzados a la Armada?

La fragata F-110 en general supone un gran paso adelante en todas estas apuestas por las tecnologías punta y llevará esa integración masiva de datos al extremo de generar un barco virtual, réplica exacta del real, y que es conocido como el gemelo digital, que permitirá integrar aspectos tan dispares como la cadena de suministros de material y que exigirá la sensorización completa del buque. Dentro de la orgánica, con objeto de obtener el mayor beneficio de las nuevas tecnologías, estamos trabajando en la generación de una plataforma de gestión de la organización denominada ARGO, cuya arquitectura orientada a servicios será la herramienta adecuada para planear, dirigir, ejecutar y controlar los procesos de trabajo, así como facilitar los indicadores necesarios para analizar la eficiencia de la organización. Considero reseñable también el llamado programa Soprene, qué utilizará la inteligencia artificial y la minería de datos para obtener máximo rendimiento de esta ingente cantidad de información con el objetivo de prevenir fallos graves o catastróficos, optimizando así las tareas de mantenimiento predictivo, así como otros aspectos como el control de calidad de piezas, mantenimientos, etc.

La evolución de los sistemas de combate incorporará a la ya realidad del combate en red el empleo de inteligencia artificial para la gestión de situaciones de saturación de forma que se reduzcan los tiempos de reacción, siendo capaces de trabajar con un número creciente de sensores y armas, incluidas las de energía dirigida, con alta conectividad que permitan enfrentamientos remotos. Por último, destacaría otros como los proyectos para la implantación, tanto de sistemas autónomos o tripulados de forma remota y de aquellos que los combatan; la incorporación de estaciones de armas de pequeño calibre por control remoto en buques y en vehículos tácticos de la Infantería de Marina; la construcción del BAM IS de investigación subacuática, que aporta capacidad de apoyo al rescate de submarinos accidentados; la migración al IFF Modo 5S o el reemplazo del AV-8B, previsiblemente por el F35B, única plataforma a día de hoy disponible en el mercado capaz de operar desde el LHD Juan Carlos I y proporcionar el apoyo de fuego sobre tierra imprescindible para la ejecución de operaciones anfibias.

Defensa: ¿Cómo se sitúa la Armada española en relación con las de nuestros países aliados?

ALC: Como ya he señalado, aunque se trata de una Armada pequeña, goza de un merecido prestigio entre las marinas aliadas, fundamentalmente por su buen hacer en cualquier operación o ejercicio en el que venimos participando. Nuestro nivel de operatividad es equiparable al de los más avanzados del mundo y prueba de ello, como he comentado anteriormente, es que vamos a liderar el componente marítimo de la NRF de la OTAN en el año 2020 o que actualmente lideramos, desde el Cuartel General de nivel estratégico de la UE en Rota, la Operación Atalanta. Para ejercer estas responsabilidades hay que disponer de las capacidades adecuadas y, por lo tanto, es imprescindible mantener una constante renovación de nuestro material y la adaptación de nuestra orgánica y preparación de nuestro personal en las exigencias que imponen las amenazas a las que nos enfrentamos y la rápida evolución de la tecnología. Y ese es nuestro objetivo: Mantener este nivel allá donde se nos reclame, cumpliendo con nuestras responsabilidades de servicio a España y a los españoles.


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