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Martes, 13 de enero de 2026 Iniciar Sesión Suscríbase

La UE prepara una gran licitación para desarrollar el futuro carro europeo

Leopard 2A8 (KMW)
Leopard 2A8 (KMW)

La Unión Europea se prepara para lanzar en las próximas semanas una licitación para el diseño y desarrollo del demostrador de un futuro carro de combate, un paso clave dentro de la estrategia comunitaria para renovar sus flotas de carros de batalla principales y reforzar su autonomía estratégica en el dominio terrestre.

Según la planificación del European Defence Fund (EDF), la convocatoria se articulará en torno al tema “Future main battle tank platform systems”, con una financiación prevista de 125 millones de euros dentro del programa de trabajo 2026. El objetivo es apoyar un único gran proyecto que cubra estudios, diseño, prototipos de sistema, ensayos y calificación, incluyendo actividades previas y posteriores necesarias para llevar el concepto a un demostrador tecnológicamente maduro.

La licitación buscará soluciones capaces de responder a la obsolescencia de las actuales flotas de carros de combate de los Estados miembros y países asociados al EDF, integrando capacidades avanzadas en protección, movilidad, letalidad y gestión del combate. Se trata de un instrumento comunitario que complementa inversiones nacionales y programas bilaterales, y que pretende alinear a industria y gobiernos en una arquitectura común para el futuro carro europeo.

Requisitos tecnológicos clave

Bruselas espera propuestas que integren un salto cualitativo en protección multispectral y supervivencia frente a amenazas modernas, incluidas municiones guiadas, drones y sistemas top‑attack. El pliego insistirá en la necesidad de una movilidad táctica y estratégica mejorada, con plataformas capaces de operar en una amplia gama de terrenos y escenarios climáticos.

Asimismo, se priorizará una potencia de fuego superior, con sistemas de armas capaces de emplear munición inteligente y soluciones de ataque cooperativo en red. Completarán el conjunto tecnologías de detección temprana de largo alcance, sensores distribuidos y modernos sistemas de mando y control que permitan integrar el futuro carro en arquitecturas de combate colaborativo multidominio.

El esfuerzo para el futuro carro de combate se inscribe en un presupuesto global de 1.000 millones de euros que el EDF dedicará en 2026 a investigación y desarrollo de capacidades de defensa. Dentro de ese paquete, los 125 millones reservados al tema terrestre de carros de combate lo sitúan entre los expedientes más relevantes del ámbito terrestre europeo.

La estructura prevista, con un único proyecto beneficiario, apunta a la formación de un gran consorcio industrial paneuropeo, en el que participen tanto grandes grupos como empresas medianas y pequeñas, así como centros de investigación. Para los ministerios de Defensa, la licitación representa una oportunidad para orientar desde el inicio los requisitos de la próxima generación de carros, alineando necesidades operativas nacionales con una solución común.

El carro de combate Panther KF51 (Rheinmetall)

Relación con MARTE, FMBTech y MGCS

La nueva licitación no parte de cero, sino que se superpone a iniciativas ya en marcha como el proyecto MARTE (Main ARmoured Tank of Europe), iniciado en diciembre de 2024 con unos 20 millones de euros de financiación del EDF. MARTE, coordinado por un consorcio liderado por KNDS Deutschland y Rheinmetall Landsysteme, reúne a 51 socios de 11 Estados miembros más Noruega y tiene como finalidad elaborar estudios y diseños para un futuro sistema de carro de combate.

En paralelo opera el programa FMBTech (Technologies for existing and Future MBTs), también dotado con unos 20 millones del EDF y fuertemente impulsado por la industria francesa. Esta doble vía se suma al todavía vigente proyecto franco‑alemán Main Ground Combat System (MGCS), reflejando tanto la ambición europea de modernizar sus medios acorazados como las tensiones industriales y de liderazgo en torno al diseño del carro del futuro.

Implicaciones estratégicas para Europa

En un contexto de creciente tensión geopolítica y de desgaste de inventarios por la ayuda militar a Ucrania, el impulso a un nuevo carro de combate europeo se interpreta como una inversión estratégica en capacidades terrestres de alta intensidad. La apuesta por una plataforma de nueva generación pretende, además, reducir la fragmentación actual de modelos y configuraciones, simplificando el apoyo logístico y favoreciendo economías de escala en producción y mantenimiento.

Al mismo tiempo, la licitación refuerza el papel del EDF como herramienta central para consolidar una base tecnológica e industrial de defensa europea más competitiva frente a actores externos. Para la industria de defensa del continente, el programa abre un horizonte de varios años de desarrollo y, eventualmente, de producción en serie de un sistema acorazado que podría convertirse en referencia común de numerosos ejércitos europeos en la década de 2030.

La situación en España

En fechas recientes analizamos la adjudicación a Indra de un programa para el  desarrollo del futuro carro de combate para el Ejército de Tierra, según el cual la Subdirección General de Adquisiciones de Armamento y Material de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) ha encargado a Indra Sistemas el Servicio de I+D denominado PAMOV (previsiblemente por Plataforma Móvil) para el desarrollo de un “sistema de combate terrestre superior”.

El contrato, tiene un importe de 45 millones de euros y un plazo de ejecución de 48 meses. Según consta en la propia información de la adjudicación, “el sistema de combate consistirá en una plataforma acorazada de nueva generación, concebida para operar en entornos altamente exigentes, con un nivel de prestaciones que supere ampliamente las capacidades actuales. Deberá integrar tecnologías avanzadas en materia de propulsión, protección, letalidad y conciencia situacional, garantizando una elevada movilidad táctica y estratégica, así como una plena interoperabilidad en entornos multinacionales. La arquitectura digital, abierta y escalable, permitirá su evolución tecnológica sostenida durante el ciclo de vida, facilitando la incorporación de mejoras futuras sin rediseños estructurales”. Indra además se había adjudicado una prefinanciación del Ministerio de Industria para este programa de 20 millones de euros. (José Mª Navarro García)

 

 

 


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