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Suiza elige al F-35 como avión de combate para su Fuerza Aérea, 36 cazabombarderos por 4.610 millones de euros

La apuesta norteamericana para la defensa aérea suiza

Aunque sin unanimidad, el  Consejo Federal suizo, tras un intenso análisis para elegir su nuevo avión de combate, ha anunciado que propondrá la compra de 36 cazabombarderos F-35. Adicionalmente el mismo órgano propondrá al parlamento la adquisición de cinco baterías de misiles anti-aéreos Raytheon MIM-109 Patriot.

La larga evaluación de las autoridades suizas, que comenzó en 2018, concluyó que el F-35 es el sistema idóneo para sustituir sus actuales aviones de combate Northrop F-5E Tiger II y Boeing F/A-18C/D Hornet, una decisión que se ha tomado a pesar de las presiones económicas/industriales de otros candidatos que apostaban por el Rafale o el Eurofighter. Los rumores de la decisión ya se habían filtrado días antes, lo que motivó declaraciones oficiosas de ambas empresas fabricantes, cuyos países socios (Francia, Alemania e Italia) tienen estrechas relaciones con el Gobierno de Berna.

El Consejo Federal ha decidido finalmente según el criterio técnico de sus especialistas, sin tener en cuenta otros factores como los económicos, diplomáticos, laborables, etc,  como suele ocurrir en otros países. El órgano político helvético insiste en que los dos citados sistemas son los más adecuados para proteger a la población suiza de las amenazas aéreas en el futuro.

La cuantía económica de la decisión se eleva en el caso de la petición de 36 Lockheed Martin F-35A (la versión de despegue y aterrizaje convencional)  a un monto de más de 5.060 millones de francos suizos (unos 4.610 millones de euros), mientras que los cinco sistemas Patriot, que costarán otros 2.000 millones de francos suizos (1.824 millones de euros), debe ahora someterse al Parlamento.  Tanto el programa del nuevo caza de combate o Neue Flugzeuge Kampf (NFK) y el sistema de defensa anti-aéreo de largo alcance o Ground-Based Air Defense (GBAD), son parte del proyecto Air2030, que pretende lograr una completa renovación de los sistemas de protección del espacio aéreo de Suiza, que deberá de blindar para la década del 30 y en adelante el espacio aéreo de este pequeño país del centro de Europa.

Para llegar a esta decisión, que sin duda generará controversia en Berna, el Consejo Federal encargó en el caso del programa NFK una evaluación técnica exhaustiva de los cuatro aviones de combate más modernos de producción occidental los tres citados, además del F/A-18E/F Súper Hornet de la multinacional norteamericana Boeing.

Respecto al paralelo programa GBAD de largo alcance, además del ganador, los técnicos helvético evaluaron en profundidad el sistema suelo-aire móvil terrestre o Sol-Air Moyenne Portée Terrestre (SAMP/T), que dispara misiles Aster-30, de Eurosam, empresa participada a partes iguales por parte de MBDA de Francia e Italia, y la también francesa Thales Group.

Aunque esta decisión, de calor carácter técnico/comercial, es un paso fundamental para el otorgamiento de este importante contrato de defensa (cuyo valor será superior a los 6.400 millones de euros), aún debe someterse a la aprobación del Parlamento suizo. Además los grupos antimilitaristas disconformes podrían forzar un nuevo referendo popular, como prevé la participativa legislación helvética, como el que terminó con la intención de comprar cazabombarderos Saab/BAE Gripen en 2014.(Julio Maíz )      

Foto:  El avión de combate ganador del concurso suizo, el F-35A. (foto USAF)


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