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La prueba del Avangard renueva el interés por la hipervelocidad

La prueba del misil balístico intercontinental ruso Avangard dotado de una cabeza de combate planeadora hiperveloz pasado 26 de diciembre ha vuelto a reabrir en Estados Unidos el debate sobre las aplicaciones militares de esta tecnología.

La prueba del pasado diciembre era la tercera y definitiva del sistema Avangard y da paso a las entregas de este sistema balístico cuya orden de fabricación fue anunciada por el presidente ruso Vladimir Putin el 1 de marzo del pasado año. Entonces Putin anunció que se estaban desarrollando “nuevas armas nucleares estratégicas que podrán destruir cualquier objetivo en el mundo, incluyendo os Estados Unidos”.

Así a finales de este año entrará en servicio el Avangard en las Fuerzas Armadas rusas según confirmó el propio Putin después del ensayo. Putin afirmó después de las pruebas que este arma era “invulnerable” a las defensas contra misiles estadounidenses y garantizarían la seguridad de Rusia durante la próxima década. El viceprimer ministro ruso Yuri Borisov afirmó que la ojiva había alcanzado velocidades próximas a Mach 30.

El misil balístico empleado para desplegar este ingenio es el UR-100N UTTKh (versión mejorada del SS-19 “Stiletto”, denominada SS-19 Mod 3), una versión puesta al día de un veterano misil balístico intercontinental ruso que ahora, en lugar de transportar hasta 6 Vehículos de Reentrada Múltiple Independiente o MIRVs por sus siglas en inglés, porta un vehículo planeador capaz de alcanzar elevadas velocidades del orden de hasta 20 Mach. Durante la última prueba el Avangard recorrió más de 6.000 kilómetros atravesando Rusia de oeste a este hasta impactar su cabeza de guerra en el polígono de pruebas de Kura en la península de Kamchatka.

La importancia del Avangard es que al largo alcance de un misil balístico intercontinental (ICBM) que puede ir dotado de cabezas nucleares de reentrada múltiple se suma que estas ahora pueden estar montadas en unos dispositivos capaces de alcanzar velocidades del orden de 27 a 30 veces la velocidad del sonido. Para hacernos una idea, estamos hablando de, dependiendo de la altitud, más de 27.000 km/h, lo que hace prácticamente imposible a cualquier sistema de defensa antimisil defenderse de esta amenaza. Por si fuera poco, estas cabezas podrán realizar maniobras para dificultar aún más su interceptación.

El vehículo planeador ahora probado estaría basado en el denominado “Objeto 4202” desarrollado por la Corporación Militar Industrial NPO Mashinostroyenia. Si bien el vehículo portador actual es el citado UR-100N UTTKh dado que había stocks disponibles, se contempla que esta nueva cabeza de combate se instale en el nuevo RS-28 Sarmat (código OTAN SS-X-30 “Satan-2”), que podría transportar 3 de estos ingenios hiperveloces.

Según los planes previstos, antes de que acabe 2019 se desplegará un primer regimiento con dos de los nuevos misiles UR-100N UTTKh cada uno armado con una ojiva planeadora hiperveloz, número que se incrementará hasta seis misiles. Posteriormente, antes de 2027 se quiere desplegar otro regimiento igualmente equipado.

Respuesta en Estados Unidos

Estados Unidos también lleva años desarrollando sistemas aéreos hiperveloces, si bien el enfoque aplicado ha sido diferente al que han seguido Rusia o China. Estos han diseñado vectores capaces de salir al espacio y reentrar a elevadísimas velocidades portando armas nucleares, por lo que la precisión no es del todo significativa, sin embargo Estados Unidos está desarrollando misiles hiperveloces que además tendrán una elevada precisión, para poder realizar ataques quirúrgicos, “time-critical” contra objetivos en tierra muy adentro de zonas donde aviones de combate tendrán complicado operar como el interior precisamente de Rusia o China.

Ante esta situación en Estados Unidos no han faltado respuestas, no tanto del presidente Trump que ya ha anunciado en varias ocasiones la intención de retirar al país del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) sino en los estamentos militares. Las tensiones entre Estados Unidos y Rusia comenzaron a recrudecerse con la anexión de Crimea por parte de esta última y el conflicto con Ucrania. Además son continuas las informaciones sobre las diferentes intromisiones de Rusia en el proceso electoral en los Estados Unidos tras el que alcanzó la presidencia Donald Trump.

Por ejemplo, uno de los portavoces del Pentágono, la teniente coronel Michelle Baldanza afirmó que “Estados Unidos ha estado desarrollando durante las últimas décadas sistemas hiperveloces pero no los habían armado, sin embargo los que han decidido convertir estos sistemas en armas están creando una asimetría a la que deberemos responder”. “Estamos buscando opciones para armas desplegadas desde tierra, aire y mar para abatir objetivo complejos de alto valor fuertemente defendidos y objetivos “time-critical” muy lejanos, por lo que seremos capaces de dominar el campo de batalla en 2028”.

El Jefe de Operaciones Navales, el almirante John Richardson se manifestó también en este sentido recordando que la Marina estadounidense tiene planes que contemplan el desarrollo de un arma ofensiva hipersónica en 2025. Por su parte la Fuerza Aérea adjudicó en abril un contrato para el desarrollo de un misil de crucero hipersónico en el marco del programa Hypersonic Conventional Strike Weapon.

La hipervelocidad

La barrera del Mach 5 es la que da comienzo a llamada hipervelocidad. Desde una perspectiva militar, esta permite enfrentarse a objetivos time-critical, es decir, que se encuentran muy poco tiempo disponibles y que brindan una pequeña “ventana de oportunidad”. Estos pueden ir desde terroristas escondidos en montañas lejanas a plataformas de lanzamiento de misiles balísticos en países lejanos, sin olvidar objetivos navales de superficie distantes. En este caso su elevada velocidad hace muy difícil a los medios de defensa aérea embarcada enfrentarse a su ataque, máxime si se le dota de la capacidad para realizar maniobras complejas en la fase terminal.

Estados Unidos lleva años realizando pruebas con sistemas de este tipo, por ejemplo en 2013 probó el demostrador X-51A Wave Rider, una plataforma aérea susceptible de ser empleada como misil que alcanzó una velocidad de Mach 5.1 (5.400 km/h) y completó el vuelo hipersónico de mayor duración (5 minutos). Anteriormente otros vehículos habían alcanzado enormes velocidades, como el X-43 que estableció el record de velocidad con Mach 9.8 (12.144 km/h), pero empleando combustibles muy peligrosos como el hidrógeno. El valor añadido del X51A es que hizo uso de un combustible relativamente convencional (JP-7) lo que permite usarlo con seguridad en un entorno militar. El X-51A dispone de un motor de aspiración (air-breathing) ramjet de super combustión o scramjet que puede alcanzar velocidades entre Mach 3 y 4. Sin embargo a velocidades superiores había problemas para mantener la combustión y antes el motor necesita para funcionar una velocidad de partida muy elevada por lo que la aeronave es primero propulsada por un cohete hasta alcanzar una velocidad que permita la combustión.

La tecnología se considera madura para su empleo práctico tanto en programas espaciales como de defensa, de hecho, la Fuerza Aérea estadounidense está volcándose en el programa High Speed Strike Weapon (HSSW) que debería entrar en servicio en 2.020. La USAF desea disponer de misiles con esta velocidad para dotar a sus F-22 y F-35 y poder emplear armamento de muy largo alcance, muy lejos de los sistemas de defensa antiaérea, que nada podrían hacer contra estos misiles una vez lanzados. Tendría un tamaño parecido al X-51 que permitiría alojarlo en las bodegas de carga de F-35 o B-2 y un alcance de entre 500 y 600 millas náuticas, una velocidad de entre Mach 5 y 6. (José Mª Navarro García)

Fotografías: RU-RTR (Russian Television via AP)

·El misil UR-100N mostrando la ojiva aún carenada en su interior (Agencia TASS)

·La ojiva en el momento de desprenderse de la fase final y de su carenado (RT)


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