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El primer diseño de carro de combate moderno del mundo

Cinco años antes de que los primeros carros de combate o tanques británicos irrumpiesen en el frente occidental en el curso de la Primera Guerra Mundial (PGM), en 1911, en la entonces capital del Imperio austrohúngaro, Viena, surgió un diseño precursor de un carro  de combate, obra de un oficial imperial, fue el Burstyn Motorgeschütz.

En 1911, el por entonces capitán e ingeniero Gunther Adolf Burstyn (1879 - 1945) patento el diseño del denominado "Dispositivo para vehículos de motor para cruzar obstáculos", que se podría considerar el primer carro de combate moderno,  ingenio blindado que designó como Motorgeschütz  (literalmente cañón-motor). 

Mientras Burstyn estuvo destinado en Trento (hoy Italia), entre 1906 y 1908, estudio el sistema mediante el cual las ruedas de los cañones pesados ​​estaban equipadas con "cadenas de placas" para reducir la presión sobre el suelo y evitar que se hundieran. Eso le hizo pensar en cómo aplicar este tipo de cadena alrededor de varias ruedas, creando una cadena de placas de metal de bandas deslizantes o Gleitbänder, lo que después se designaría como sistema de oruga

Dicha idea le llevó al diseño de un medio blindado dotado con capacidad todoterreno, gracias al referido sistema de  cadenas, un sistema revolucionario para la época, ya que tenía características de los modernos carros de combate, como una torreta con un recorrido casi completo de  360º armada con un cañón de 37 mm y dos ametralladores. Además de su tren de rodaje de aspecto moderno con bogíes de resorte, se añadió un ingenio de cuatro "brazos" operados por palanca, dos en cada extremo del vehículo blindado (como se aprecian en la foto).

Estos podrían elevarse y bajarse mediante un sistema mecánico  para empujar hacia arriba todo el blindado, de manera que al llegar a un parapeto que no podía franquear, lo pasaba por encima con la ayuda de los “brazos”,  lo que hubiera sido muy útil en las predominante trincheras de la PGM.

Pero la cúpula del Ejército del Imperio Austrohúngaro no quiso potenciar el proyecto y quedó en el olvido, cuando hubiera sido un excelente elemento de combate, puesto a prueba solo tres años después, cuando empezó la PGM, que  a la postre acabaría con esta centenaria institución en 1918. Tampoco el Imperio Alemán lo aceptó tras presentarlo, e incluso  tener el visto bueno de los técnicos germanos, dado que el conservador Estados Mayor del Ejército del Kaiser no quiso invertir en su puesta  en marcha. El resultado es que ninguna de las dos principales integrantes de las Potencias Centrales entró en el conflicto equipado con un carro de combate, y que no viesen uno hasta que los germanos se enfrentaron a los Mark I británicos en el marco de la ofensiva del Somme (Francia) en septiembre de 1916, siendo el primero que incorporasen uno de éstos, previamente capturado.

Tras la PGM, Gunther Burstyn siguió al servicio del pequeño ejército austriaco de posguerra.  En 1934 paso a ser destinado al Ministerio Federal de defensa, para asumir el cargo de consultor general de construcción, pasando poco después  a la reserva por graves problemas en la vista. Aunque siguió trabajando en sistemas, en este caso obstáculos para evitar el avance de los carros de combate o Panzerfalle. También desarrolló varios trabajos sobre medios blindados, por lo que en 1940 recibió una carta de reconocimiento del general alemán Guderian, el principal promotor de la Guerra Relámpago durante la Segunda Guerra Mundial  (SGM),  y en 1941 fue merecedor de la Cruz del Mérito de Guerra o Kriegsverdienstkreuz alemana (en 1938 Austria se integró en Alemania).

Hoy, del legado de Burstyn y su Motorgeschutz  quedan los dos modelos a escala de la época, que se conservan en los  museos, Pionier de Klosterneuburg (norte de Austria)  y en el Technischen de Viena. Aunque donde mejor podemos hacernos idea de cómo hubiera podido ser este carro de combate es en el museo de historia militar o Heeresgeschichtliches, en dicha capital. En 2011, esta institución organizó una exposición temporal de inventos militares realizados en Austria durante los últimos 500 años. Como parte del evento se construyó una réplica a tamaño real del Motorgeschütz y se colocó en el exterior, frente al museo. Finalizada la exposición, la maqueta a escala real se trasladó al interior y se colocó posteriormente en la galería de medios blindados o Panzerhalle, donde lo podemos hoy ver presidiendo una sala dedicada a la PGM. (Julio Maíz Sanz)

Fotografía: Replica del primer diseño de carro de combate austro-húngaro  de 1911 “Motorgeschütz”. (foto Julio Maíz/defensa.com)


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