Actualidad
Spanish Chinese (Traditional) English French German Italian Portuguese Russian Grupo Edefa

Metamorfosis de la Fuerza Aérea Checa, de rojo a azul en 25 años

Después del final del Pacto de Varsovia, Checoslovaquia se convirtió nuevamente en una nación democrática en noviembre de 1989. Como resultado de la “Revolución de Terciopelo” dirigida por Václav Havel, el 1 de enero de 1993 el país se separó en dos naciones independientes, la República Checa y Eslovaquia, después de un pacífico proceso. La primera demostró tener mucho éxito en la Unión Europea tras diversas reformas económicas y se unió a la OTAN el 12 de marzo de 1999 y a la UE el 1 de mayo de 2004.

La Fuerza Aérea de Checoslovaquia poseía un impresionante inventario compuesto principalmente por aviones diseñados y construidos por los soviéticos. Casi inmediatamente después del final del Pacto de Varsovia, una gran parte de las envejecidas aeronaves se retiraron del servicio y el resto se dividió entre las dos naciones recién formadas. Con la integración en la OTAN, la Fuerza Aérea Checa comenzó casi de inmediato con el diseño de una planificación a medio y largo plazo para determinar los requisitos de su Fuerza Aérea una vez integrada en la Alianza.

Esto dio lugar a la retirada de los cazabombarderos, diseñados por Mikoyan Gurevich, MiG-21 y MiG-23 y de los Sukhoi Su-22 y Su-25. Justo antes del cese del Pacto de Varsovia, la Fuerza Aérea de Checoslovaquia también recibió varios aviones de combate MiG-29 nuevos y reacondicionados de fábrica, que se dividieron por igual entre las dos naciones recién formadas cuando se independizaron. Mientras Eslovaquia decidió mantener operativos los MiG-29 hasta ahora, la República Checa optó por poner sus ejemplares en venta y, finalmente, fueron entregados a la Fuerza Aérea de Polonia.

Foto: La principal aeronave de ala rotatoria de transporte es el Mi-171Sh, una versión mejorada de los Mi-8/Mi-17, adscritos a la  22ª Base Aérea de Helicópteros, de Náměšť nad Oslavou.

Esto creó la posibilidad de obtener una nueva flota de cazas independiente de las entregas de material y entrenamiento de sus antiguos aliados. Dado que las relaciones diplomáticas cambiaron con el fin de la Guerra Fría, las necesidades, requisitos y capacidades de la Fuerza Aérea también mutaron significativamente. La Fuerza Aérea solía operar como primera línea de defensa en caso de un potencial ataque de la OTAN durante la Guerra Fría y tenía casi todos los aspectos de la aviación militar cubiertos dentro de su inventario operacional.

Con esta amenaza desaparecida y con la integración dentro de la OTAN, el Gobierno checo decidió reducir drásticamente el número de aviones y capacidades. Una reorganización que se llevó a cabo durante la segunda mitad de 1992 y todo el año de 1993 dio como resultado una estructura completamente nueva de la Fuerza Aérea, que entró en vigor en el transcurso de 1994. Como resultado, se cerraron un número modesto de bases aéreas y llevó a la retirada total de los An-12, Il-14, MiG-21R, MiG-23BN, MiG-23MF, MiG-23ML, MiG-23ML, MiG-23UB, Su-22, Su-25 y Mi-8T.

Reestructuración

En 1998, la República Checa cambió el nombre convencional de Letectvo a Protivzdusná obrana Armády Ceskej Republiky (Fuerza Aérea y Defensa Aérea del Ejército de la República Checa) a Vzdušné síly armády České Republiky (Fuerza Aérea de la República Checa). En 1994 se inició la segunda fase de la principal reorganización que dio lugar a la estructura actual de esa institución, abandonando la estructura de regimientos y se crearon cinco bases aéreas, que incorporaban varios escuadrones.

Después que la República Checa se uniera a la OTAN, los 12 MiG-21MF recibieron algunas mejoras para convertirlos al estándar MFN y hacerlos adecuados a las operaciones de la OTAN y cerrar la brecha temporal hasta que se seleccionara e integrara un nuevo tipo de avión. El 29 de diciembre de 2000 se entregó el primer L-159 ALCA de diseño y construcción nacional, simbolizando la constitución de la nueva Fuerza Aérea. A principios de 2002, el Gobierno eligió el JAS39 como el sustituto del MiG-21.

La Fuerza Aérea obtuvo unas pocas aeronaves adicionales, en concreto 2 nuevos Let L-410UVP en 1996, 1 Antonov An-26 en 1998 y varios W-3A Sokol procedentes de Polonia en 1996 al intercambiarlos con los remanentes 10 MiG-29 que habían estado almacenados en České Budějovice durante más de un año. En 2004, el fabricante checo de aviones Aero Vodochody completó la entrega de 72 L-159 ALCA a la Fuerza Aérea. Pero, tras la disolución del 32.zTL en Náměšt nad Oslavou a fines de 2003, solo 21 aviones (16 monoplazas y 5 biplazas) permanecían en servicio con el 212.tl en Čáslav.

Foto: Este L-39ZA del 213º Escuadrón de la Base Aérea de Čáslav se pintó de forma especial para celebrar el 50º aniversario del primer vuelo de ese modelo. En la cola se ve la imagen del piloto de pruebas de aquel hito, Rudolf Duchoň.

En 2005, los últimos MiG-21 fueron finalmente reemplazados por un lote de 14 cazas JAS-39C/D Gripen arrendados, que fueron entregados entre abril y agosto de 2005. Como parte de pago de la deuda de Rusia, el Gobierno aceptó recibir 16 helicópteros de ataque Mi-35/Mi-24V Hind puestos a cero en fábrica, así como un número similar de Mi-171Sh de transporte. Todos ellos reemplazaron a la mayoría de los Mi-17 y Mi-24 existentes. Se abandonaron planes adicionales para adquirir 3 An-70 como parte de pago de deuda y la Fuerza Aérea se centró en el CASA (hoy Airbus Defense and Space) C295M como remplazo de los aviones de transporte Antonov An-26.

Además, había un requisito urgente para reemplazar la flota VIP. Este proceso comenzó con la compra de 2 Airbus A319, que reemplazaron a los trirreactores Tupolev Tu-154. El primero se entregó en enero de 2007. En 2019 se compraron 3 L-159T2 adicionales para remplazar a los L-39 remanentes, que se retirarán del uso el próximo año. Todos los L-159 que habían sido retirados de su uso y almacenados fueron vendidos a compañías que hacen vuelos como adversarios en Irak y Estados Unidos y sólo se mantiene 1 ejemplar como repuesto. Se consideró positivo el intercambio de helicópteros PZL W3 Sokol contra MiG-29.

Según el comandante de la Fuerza Aérea checa, el mayor general Petr Hromek, era un buen acuerdo, ya que significaba que su institución ya no dependía más de la entrega de repuestos de Rusia.  Con todos los cazas fabricados en la Unión Soviética ya retirados, podría centrarse en nuevos socios. El único material ruso que queda son los helicópteros Mi-24V/Mi-35 para los cuales se está buscando un sustituto. No está claro a dónde llegará pero a finales de 2019 se enviarán a varios fabricantes, probablemente occidentales, los criterios, y se desea que los nuevos helicópteros entren en servicio en los próximos 3-4 años.

El entrenamiento lo proporciona la empresa Euro, creada por el Ministerio de Defensa. El centro de formación doméstico para pilotos generalmente emplea aviones Zlin 142 para la instrucción básico. Después, los L-39/L-159 se utilizan para el entrenamiento avanzado y en ellos se realiza la selección para que el alumno avance a los reactores, helicópteros o transportes, según los resultados. La Fuerza Aérea checa no entrena a sus pilotos en el extranjero.

Los “Gripen”

La columna vertebral de la Fuerza Aérea son los Saab JAS39 Gripen, contratados en 2004 a través de un contrato de arrendamiento inicial a diez años. Dado que estaba muy satisfecha con el rendimiento y las capacidades de este cazabombardero, el alquiler se extendió en 2014 a 2027 y cumple con todas las misiones requeridas. Dentro de lo acordado, se actualizarán el próximo año con un sistema Link-16 y capacidades de LDP (Laser Designating Pod), que garantizan la capacidad de las aeronaves para operar bien en el próximo decenio.

En 2021-22 se revisará el proceso de cara a un posible remplazo futuro. Dado que no hay especificaciones determinadas todavía, no está claro si esto será un salto a aviones de combate de quinta generación o si la Fuerza Aérea decide continuar las operaciones con los de cuarta debido por razones presupuestarias. En el próximo periodo se aumentarán los presupuestos para la defensa nacional. También aumentará el asignado para las operaciones en apoyo a la OTAN. De cara a 2021, el presupuesto se elevará en un 1,4 por ciento anual, pasando al 2 en 2025.

foto: Los “canards” de los “Gripen” ofrecen una perfecta oportunidad para poner marcas especiales, en este caso los ojos del tigre para el “Tiger Meet” de 2011.

Al menos 2 aviones Airbus DS C295M adicionales se adquirirán para apoyar a las fuerzas terrestres. También se incluye dentro de este presupuesto el reemplazo planeado de los helicópteros de ataque. Otras modernizaciones y actualizaciones se decidirán más tarde. Las relaciones con la Fuerza Aérea eslovaca siguen siendo muy buenas. Dado que ambas naciones hablan el mismo idioma, la cooperación es bastante fácil, aunque es limitada y se centra principalmente en el entrenamiento, la asistencia en misiones de alerta de reacción rápida QRA (Quick Reaction Alert) y apoyo logístico. No hay colaboración en la compra de nuevos aviones.

Anualmente, un piloto de combate de de la Fuerza Aérea Checa realiza unas 125 horas de vuelo reales y 40-50 adicionales en un simulador de misión avanzado. Hay un centro de simulación táctica ubicado en Pardubice para proporcionar entrenamiento principalmente en ese ámbito, donde casi todos los escenarios se pueden proyectar en hasta 8 cabinas de pilotaje trabajando al mismo tiempo, realizando el adiestramiento más allá del rango visual BVR (Beyond Visual Range) y frente a adversarios, en una configuración de 4 contra 4 aviones.

Los polígonos y áreas de instrucción disponibles están situados muy cerca de las bases aéreas checas. Esto significa que el tiempo disponible en esos lugares es muy eficiente, ya que se pierde un mínimo de tiempo en el los desplazamientos, lo que brinda a los pilotos un máximo de entrenamiento. La Fuerza Aérea es un fiable participante en los ejercicios Tiger Meet de la OTAN desde hace más de una década. Además, también interviene en el Lion Effort de los operadores del Gripen. Durante 2018 organizó y participó en el Ample Strike de la OTAN. No acude a los Red Flag estadounidenses, pues la distancia y la falta de capacidad de reabastecimiento en vuelo hace que participar no sea realista.

Conclusión

En 2018 se celebraron los 100 años de Fuerza Aérea checoslovaca. Muchas cosas han cambiado y entre otras cosas ya no existe como tal, tras repartirse en dos después de que el país se dividiera en la República Checa y en la Eslovaca, como resultado del fin de la Guerra Fría. La Fuerza Aérea checa cambió de una gran organización estructurada en plan soviético a una relativamente pequeña de cariz occidental en la actualidad, bien equipada y entrenada para las tareas que se supone que debe ejecutar, pero también con muchos desafíos en un campo de juego que cambia rápidamente.


Copyright © Grupo Edefa S.A. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso y autorización previa por parte de la empresa editora.