Irán ha perdido en cuestión de días el símbolo más visible de su apuesta por la guerra naval con drones: el portadrones IRIS “Shahid Bagheri”, un portacontenedores reconvertido que Estados Unidos afirma haber dejado fuera de combate en el marco de la operación “Epic Fury”.
Del mercante Perarin a “portaaviones” de drones
Según analizamos en febrero del año pasado, el “Shahid Bagheri” (C110‑4) nació de la transformación del mercante “Perarin” (construido en 2000 en Corea del Sur con “Iran Kerman” como primer nombre)) en un gran navío portadrones y portahelicópteros para la Armada de la Guardia Revolucionaria iraní. El buque recibió una cubierta de vuelo corrida con sky‑jump a proa y una amplia zona para helicópteros a popa, además de hangares fijos y móviles capaces de albergar hasta 60 drones, una treintena de lanzamisiles y lanchas rápidas misilísticas y no tripuladas.
Equipado con sistemas de guerra electrónica, centro de mando y capacidades de inteligencia de señales, el “Shahid Bagheri” estaba llamado a operar como “base madre” móvil para UAV de reconocimiento y ataque (incluidos Shahed‑136, Mohajer‑6 o Ababil‑3) y para enjambres de lanchas rápidas, extendiendo la presencia iraní desde el Estrecho de Ormuz hacia el golfo de Omán, el mar Arábigo e incluso el Índico.
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EL “Shahid Bagheri” al poco de su puesta en servicio el año pasado (Ministerio de Defensa de Irán)
Objetivo prioritario de la operación Epic Fury
Ese potencial convirtió al navío en uno de los blancos prioritarios de Epic Fury, la campaña aeronaval lanzada por Estados Unidos contra activos iraníes a finales de febrero. El 2 de marzo, el Mando Central estadounidense (CENTCOM) anunció que fuerzas estadounidenses habían atacado y “dejado fuera de servicio” el portadrones en el golfo de Omán, en el marco de una serie de ataques que, según fuentes militares, destruyeron u obligaron a abandonar al menos once unidades navales iraníes en la zona. Días después, CENTCOM difundió un vídeo del ataque en sus redes sociales, donde se aprecia al “Shahid Bagheri” ardiendo tras recibir al menos dos impactos en la banda de babor, uno a media eslora y otro en la zona de popa.
Más allá de la discutible utilidad de este buque, que no ha llegado a conocerse en detalle, la neutralización del “Shahid Bagheri” supone un revés relevante para la doctrina naval asimétrica de Teherán, que buscaba con este tipo de plataformas reducir su dependencia de bases en tierra y ganar flexibilidad para amenazar el tráfico marítimo y las fuerzas estadounidenses en la región.
Con una autonomía declarada de hasta 22.000 millas náuticas y la capacidad teórica de operar un año lejos de puertos propios, el buque debía convertirse en pieza clave de un enfoque de “flota distribuida” basada en drones, lanchas rápidas y misiles antibuque, difícil de localizar y atacar de manera preventiva. Su pérdida (o al menos su inutilización por tiempo indefinido, dada la magnitud de los daños visibles) reduce de forma significativa la proyección marítima de Irán en el corto plazo y obliga a replegar el peso de sus operaciones hacia plataformas más vulnerables: embarcaciones menores y la densa red de bases y lanzadores de misiles y UAV en la costa.
U.S. forces aren't holding back on the mission to sink the entire Iranian Navy. Today, an Iranian drone carrier, roughly the size of a WWII aircraft carrier, was struck and is now on fire. pic.twitter.com/WyA4fniZck
— U.S. Central Command (@CENTCOM) March 6, 2026
Mensaje estratégico y lecciones de futuro
Más allá del impacto inmediato, el ataque al Shahid Bagheri envía un mensaje nítido a Teherán y al resto de actores que exploran conceptos similares: los grandes “mothership” de drones son activos de alto valor y, si operan sin una cobertura aérea y antimisil robusta, pueden convertirse en blancos relativamente predecibles para una marina con superioridad tecnológica como la estadounidense. Al mismo tiempo, la breve vida operativa del portadrones no invalida la apuesta iraní por los UAV navales; al contrario, refuerza la probabilidad de que futuras plataformas busquen ser más discretas, modulares y menos concentradas en un solo casco.
A pesar de la importante campaña estadounidense y de ataques como este, según publicaba recientemente la CNN basándose en fuentes de inteligencia estadounidenses, Irán conservaría todavía entre el 80 y el 90 % de las pequeñas embarcaciones y buques con los que está minando el estrecho de Ormuz. Aunque con una menor capacidad para desplegar minas, buques más pequeños, resultan más difíciles de localizar en comparación con “dianas flotantes” como el “Shahid Bagheri”. (José Mª Navarro García)







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