La Guardia Costera de los Estados Unidos (US Coast Guard/ USGC) se encuentra en plena transformación estratégica con la adquisición de nuevos rompehielos dentro del programa Polar Security Cutter (PSC), una iniciativa que responde a la creciente competencia geopolítica en el Ártico y la Antártida. Este movimiento no solo busca ampliar la capacidad operativa en entornos extremos, sino también consolidar la proyección de poder estadounidense en el marco de la renovada estrategia de seguridad nacional, en una región que se perfila como uno de los principales escenarios de disputa global en las próximas décadas.
Hasta hace poco, la realidad operativa de Estados Unidos en los polos era alarmante. Mientras Rusia ostenta una flota de más de 50 rompehielos (incluyendo potentes unidades de propulsión nuclear) y China expande rápidamente su serie Xue Long, la USCG operaba con apenas dos buques: el pesado USCGC Polar Star (con cinco décadas de servicio) y el mediano USCGC Healy.
Frente a este contexto, Washington considera prioritario reforzar su capacidad para garantizar la libertad de navegación, proteger recursos energéticos y asegurar la interoperabilidad con aliados en operaciones multinacionales, por lo que el Departamento de Guerra ha implementado una estrategia de tres pilares: adquisiciones de oportunidad, el ambicioso programa Polar Security Cutter (PSC) y el reciente pacto trilateral de cooperación industrial.
En el marco del programa PSC, los futuros buques estarán concebidos para operar eficientemente en entornos con hielo de gran espesor. Incorporarán sistemas de propulsión de última generación y una autonomía ampliada que les permitirá cumplir misiones prolongadas en condiciones extremas. Sus principales capacidades incluyen: resistencia estructural apta para navegar en hielo superior a 2,5 metros; plataformas especializadas para helicópteros y drones utilizadas en operaciones de vigilancia y rescate; laboratorios y áreas científicas que consolidan el liderazgo de Estados Unidos en investigación polar; así como sistemas avanzados de comunicación satelital y navegación, fundamentales para llevar a cabo operaciones seguras en regiones remotas.
Modelos y capacidades de los nuevos rompehielos
La construcción de los Polar Security Cutter ha sido adjudicada al astillero VT Halter Marine, ubicado en Pascagoula, Misisipi, Estados Unidos, este contrato, valorado en más de $1.900 millones de dólares, incluye la entrega de tres unidades iniciales, con opción a ampliar la serie. Esta nueva clase de rompehielos pesados ha sido diseñada para operar en hielo de más de 2,5 metros de espesor, por lo que tendrán una eslora aproximada de 140 metros, desplazamiento superior a 22.000 toneladas y serán equipados con sistemas de propulsión diésel-eléctrica de alta potencia, garantizando autonomía para misiones prolongadas en el Ártico y la Antártida.
Además, contarán con plataformas de vuelo y hangar para helicópteros Sikorsky MH-60T Jayhawk y drones MQ-9B SeaGuardian y VBAT (despegue y aterrizaje vertical) de Shield AI, laboratorios científicos y capacidad logística para operaciones combinadas. Su diseño busca asegurar la supremacía estadounidense en entornos polares frente a rivales estratégicos como Rusia y China.
Además de los Polar Security Cutter construidos en Estados Unidos, la Guardia Costera de EE. UU. ha confirmado la compra de tres rompehielos medianos de diseño finlandés, desarrollados por Aker Arctic Technology Inc., cuyo diseño incorpora propulsión híbrida diésel-eléctrica, capacidad para romper hielo de hasta 1 metro, autonomía prolongada y alta maniobrabilidad en áreas restringidas. Además, disponen de cubierta para helicópteros medianos y drones, espacios modulares para investigación científica y sistemas de navegación polar avanzados, esenciales para operar en condiciones de baja visibilidad y temperaturas extremas. Estas embarcaciones complementaran la flota pesada PSC con unidades más ágiles para operaciones en zonas costeras y rutas comerciales del Ártico. (Bernardo de la Fuente)





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