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Golpe de efecto de Washington: venderá simultáneamente F-35 a Grecia y más F-16 a Turquía

Formación de F-16 de la Fuerza Aérea de Turquía. (foto OTAN)

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha aprobado de forma simultánea la posible venta de una cuarentena de aviones de combate F-35 a Grecia y otros tantos F-16 (además de modernizar 79) a la Fuerza Aérea de Turquía, operación que transciende de lo militar a la estrategia global de Washington.

"El Departamento de Estado decidió aprobar una posible venta militar extranjera a la República de Turquía de aviones F-16 y equipos relacionados por un costo estimado de 23.000 millones de dólares", informó el pasado 26 de enero la Agencia de Cooperación para la Seguridad de la Defensa o Defense Security Cooperation Agency (DSCA), que además realiza la certificación requerida notificando al Congreso  de Estados Unidos de esta posible venta.

 

La DSCA también detalla que Turquía solicitó a Estados Unidos, además de los 40 Lockheed Martin F-16V o Viper del Bloque 70, la modernización de otros 79 aviones de este tipo ya en servicio en la Fuerza Aérea de Turquía o Türk Hava Kuvvetleri (THK). Así mismo, se entregará equipamiento adicional, sistemas de navegación, armas y municiones, misiles, repuestos, terminales terrestres y sistemas de entrenamiento para tripulaciones y personal de mantenimiento de la THK.

Aunque las autorizaciones de la DSCA no tienen que llegar necesariamente a una compra, su elevado coste de tramitación hace que no se soliciten a la ligera y que lleguen casi siempre a materializarse. Además, en este caso, ambos Gobiernos han manifestado la intención de realizar estás importantes operaciones de rearme en el campo de la aviación.  

Con esta venta, la Administración Binden parece cerrar la larga crisis de Washington con la Turquía de Erdogan. Uno de los últimos pasos de este distanciamiento fue la decisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, que en julio de 2022 aprobó una enmienda al presupuesto de Defensa, que prohibía vender nuevos aviones F-16 y componentes para sus mejoras a la Fuerza Aérea de Turquía mientras este país violara el espacio aéreo griego. Anteriormente, en época de Trump, Turquía fue excluida de su participación del macro programa de producción y sostenimiento de los aviones de combare de 5ª generación F-35 en respuesta a su compra de sistemas de misiles de defensa antiaérea rusos S-400.

Ante esta situación de expulsión del programa del F-35, Turquía, tras barajar otras opciones, decidió seguir apostando por el F-16,  del que es el tercer operador a nivel mundial, solo detrás de Estados Unidos e Israel. En total, a lo largo de décadas, el Gobierno de Ankara ha comprado (e incluso construido bajo licencia un último lote de 30 unidades en Turkish Aerospace Industries) un total de 270 unidades.

Tal situación de enfrentamiento entre miembros de la OTAN encontró vías de solución por el inició de la Guerra de Ucrania, ya que para posibilitar la entrada de Suecia en la Alianza Atlántica, alarmada ante la amenaza de la Rusia de Putin, se necesitaba el voto unánime de todos sus integrantes.

Así, empezó una discreta negociación entre ambos países, que en julio de 2023 parecía llegaba a buen puerto, en esas fechas el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, declaró que Biden tenía previsto seguir adelante con la transferencia de cazabombarderos F-16 a Turquía tras las correspondientes consultas con el Congreso estadounidense.

Estamos ante una exitosa operación de la diplomacia de la Administración Biden, remachada con la autorización turca de la entrada de Suecia a la OTAN, que además proporcionará un alto beneficio a la industria de defensa de Estados Unidos, especialmente a la multinacional Lockheed Martin, que fabrica tanto el F-35 como el F-16, en sus plantas de Fort Worth (Texas) y Greenville (Carolina del Sur) respectivamente.

Grecia contará con F-35A, como este de la Real Fuerza Aérea de los Países Bajos. (foto Julio Maíz)

F-35 para la Fuerza Aérea griega

El momento elegido para anunciar la autorización de venta a Ankara ha coincidido, y no casualmente, con el anunció de la DSCA de la decisión de respaldar una posible venta de aviones de combate F-35 a Grecia por valor de 8.600 millones de dólares. En concreto la DSCA publicó: "El Departamento de Estado ha decidido aprobar una posible venta militar extranjera al Gobierno de Grecia de aviones F35 Joint Strike Fighter para el despegue y aterrizaje convencional o Conventional Take Off and Landing (CTOL) y equipos relacionados por un costo estimado de US$ 8.600 millones".

Esta decisión, en otras circunstancias, hubiera sido duramente criticada por Ankara, ya que significa un claro desequilibrio en favor de la Fuerza Aérea de Grecia, que contará en unos años con un avión de 5ª generación frente a sus habituales “oponentes” turcos al otro lado del Egeo.

Otro punto a comentar es el precio avanzado por la DSCA, pues parece muy inferior el coste de un número idéntico de aeronaves solicitado a Grecia por los más avanzados F-35 frente al solicitado por los F-16 del moderno Bloque 70. La clave es que el encargo de los aparato de 5ª generación pedido por Atenas sólo contempla la compra de los aviones, sin ningún quipo extra ni armamento.

En contraste, la solicitud turca incluye, además de los 40 aviones de combate F-16, un amplísimo suministro de sistemas y equipos para modernizar los citados 79 aparatos veteranos y una gran cantidad de armamento para el total de 119 cazas. Destaca el encargó de hasta 149 radares de última generación Northrop Grumman AN/APG-83 de los que realizan la función de barrido electrónica activo o Active Electronically Scanned Array (AESA), que se justifican como: 40 instalados en los nuevos encargados más 10 de repuesto para éstos; y 99 para el programa de modernización (79 para instalar y 20 de repuestos), con lo que potencialmente Turkish Aerospace Industries, que efectuará el referido upgrade, podría modernizar más unidades. (Julio Maíz)

 

 

 

 


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