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La Fuerza Aérea húngara retira el An-26 sin designar sucesor. C295, C-27J Spartan y Hercules entre los candidatos

Tras 46 años a su servicio, la Fuerza Aérea Húngara retiró oficialmente el 11 de junio sus dos últimos aviones de transporte Antonov An-26 de fabricación soviética, en el marco de una ceremonia presidida por el ministro de Defensa, Tibor Benkő.

La baja de estos aviones de transporte tácticos biturbina se realiza sin que la Fuerza Aérea de Hungría (Magyar Légierö) haya designado un aparato para reemplazarlo, como se apuntó el pasado año. Así, entre los candidatos se habló del Airbus Defence and Space (DS) C295, el Leonardo C-27J Spartan o incluso el Lockheed Martin C-130 Hercules, según publicó defensa.com. 

La nota oficial no recoge datos ni ninguna afirmación acerca del posibles sustituto. Durante la ceremonia de baja, celebrada en la base aérea de Kecskemét, Tibor Benkő destacó: "Todos tenemos sentimientos por estas piezas de tecnología militar (en referencia al An-26), pero debemos progresar con los tiempos y decir adiós con la cabeza levantada".

El An-26 (designado por la OTAN como  “Curl”), es un avión de transporte táctico bimotor turbohélice desarrollado a partir del An-24. En esencia se trata de una versión de éste diseño de la época soviética enfocada especialmente al mercado militar, con un fuselaje trasero modificado en el que se ha incorporado una rampa de carga.

En China también es fabricado (sin licencia) como Y-7H. Está considerando como uno de los aviones de transporte más activos de la mayoría de las fuerzas aéreas del desaparecido Pacto de Varsovia, que incluso tras pasarse la mayoría de estos países a la OTAN desarrolló un buen papel en favor de la Alianza. Fue diseñado por la oficina de Antonov y entró en producción en 1969, fabricándose un total de 1.403 unidades hasta el cierre de la línea en 1986.

Los An-26 del ML volaron un total de 83.000 horas, cubrieron cerca de 31 millones de kilómetros y prestaron servicio en apoyo de las Fuerzas Armada de Hungría en sus operaciones en Irak, Afganistán, Kosovo e incluso en el Polo Norte.  El personal del Tercer Escuadrón Szallitó Repülö Század, denominado “Tevé”, que los operaba desde Kecskemét, los llamaba cariñosamente debido a sus motores de turbohélice particularmente ruidosos, los “Ratones rugientes”.

Según medios magiares han sido sustituidos momentáneamente por dos transportes Airbus A319 y dos Dassault Falcon 7xx que las fuerzas armadas adquirieron en 2018 como parte del amplio programa de actualización de tecnología militar del país. Pero los Falcon son aviones VIP, y sí bien los A319 pueden transportar tropas y algo de carga, están muy lejos en prestaciones militares de los transportes tácticos con rampa de carga como los retirados An-26 y sus referidos posibles sustitutos.

Además de estos aviones de transporte, también se encuentran estacionados en Hungría en la base aérea de Pápa, tres Boeing C-17A Globemaster III del denominado SAC (Strategic Airlift Capability), una fuerza conjunta de transporte de una decena de países de la OTAN, en la que participan además Finlandia y Suecia. (Julio Maíz Sanz)

Fotografía: Último vuelo de un An-26 de la Fuerza Aérea de Hungría, escoltado por dos cazas Saab JAS-39 "Gripen”. (foto Honvédelem)


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