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La Fuerza Aérea estadounidense quiere convertir sus aviones de carga en bombarderos

La Fuerza Aérea de los Estados Unidos lleva años estudiando como emplear sus aviones de transporte como bombarderos, mediante el diseño de un sistema de lanzamiento de cargas paletizadas que no requiera modificar los aparatos y les permita desplegar bombas aire-superficie de precisión o misiles de crucero en grandes cantidades.

En lo que va de año se han realizado dos pruebas, la primera en enero con un MC-130J Commando II y la segunda en septiembre con un C-17. Mientras que en el primer caso se empleó una nueva munición, en la prueba más reciente se simuló el lanzamiento de un pallet que habría contenido misiles del tipo AGM-158 Joint Air-to-Surface Standoff Missile (JASSM).

La muestra más reciente del interés de la USAF por esta iniciativa ha sido la firma hace escasos días de un contrato con Lockheed Martin según el cual el Laboratorio de la Fuerza Aérea (Air Force Research Laboratory o AFRL) ha destinado 25 millones de dólares para realizar pruebas durante 18 meses de la Campaña de Experimentación con Municiones Paletizadas (Palletized Munitions Experimentation Campaign).

En septiembre tuvo lugar una prueba en el marco del programa Advanced Battle Management Systems (ABMS)  de la Fuerza Aérea que analizamos recientemente, consistente en el lanzamiento de varias cargas paletizadas que simulaban ser misiles de crucero desde un avión de transporte C-17. El ejercicio se enmarcaba en las actividades denominadas “onramp” 2 del citado ejercicio que analizamos entonces.

Se trata de una iniciativa de la oficina de Desarrollo Estratégico, Planeamiento y Experimentación (SDPE por sus siglas en inglés) de la Fuerza Aérea destinada a demostrar la viabilidad de emplear un sistema de municiones paletizadas. Esta capacidad abarca no solo el diseño de los sistemas de despliegue desde el avión, o el tipo de armamento sino las capacidades de mando y control necesarias para conectar los aviones o los sensores a través de sistemas de comunicaciones de largo alcance y planificar las misiones de bombardeo.

El objetivo es desarrollar la capacidad de lanzar grandes cantidades de armamento guiado empleando aeronaves no diseñadas inicialmente para ello, usando equipos paletizados roll-on/roll-off similares a los empleados para la carga y descarga o estiba de equipos especializados. Es un concepto que ha recibido varias denominaciones informales del tipo “caja de bombas” o “bombs in a box”.

En este caso se trataría de analizar la capacidad para portar una plataforma paletizada que portaría nada menos que 32 misiles AGM-158B JASSM-ER, la versión de alcance extendido que tiene un alcance de 925 km. aunque se están estudiando diferentes combinaciones de carga de pago, de lanzamiento de cargas y cómo afectaría esta carga al alcance de la aeronave.

La demostración de enero fue diferente, no solo por el tipo de aeronave empleada ya que en este caso se usó un MC-130J Commando II, un avión multimisión con capacidad de transporte y reabastecimiento en vuelo optimizado para apoyar a unidades de operaciones especiales, asignado al Mando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea (AFSOC). Si en la prueba más reciente se simuló el lanzamiento de misiles de crucero ya existentes en este caso se evaluó un nuevo tipo de munición diseñada expresamente para esta configuración. Se trata de la denominada Cargo Launch Expendable Air Vehicles with Extened Range o CLEAVER (Vehículo Aéreo de Largo Alcance Lanzable desde Carguero) con capacidad de alta precisión, largo alcance y capaz de destruir objetivos fijos o en movimiento.

El AFSOC y el AFRL realizaron tres lanzamientos el 28 de enero en el campo de pruebas de Dugway empleando el citado avión y varias municiones desplegadas desde una plataforma de lanzamiento de carga convencional (Combat Expendable Plaform o CEP) que se deja caer rodando desde el suelo del avión.

En concreto se lanzaron cinco plataformas que portaban seis armas simuladas pero con el mismo peso del arma real. Entre las municiones se incluyeron cuatro de las citadas CLEAVER de alcance extendido probando la envolvente desde lanzamientos a diferentes altitudes. Según la información difundida entonces, se habrían alcanzado todos los objetivos de la prueba consiguiéndose que las cinco plataformas abandonaran correctamente el avión y a su vez las municiones se separaran como estaba previsto de la plataforma. Se están estudiando versiones con propulsión (las empleadas eran gliders o de caída libre) y diferentes sistemas de guiado y cabezas explosivas.

La única imagen distribuida asemeja las bombas CLEAVER al menos exteriormente a las bombas precisas AGM-154 Joint Stand-Off Weapon (JSOW) por la forma del cuerpo central y  por las aletas que le permiten su largo alcance (hasta 130 km.)

Igual que con la prueba más reciente, el objetivo de este ejercicio era analizar la capacidad para desplegar grandes cantidades de armas de largo alcance, lo que brindará una nueva capacidad en el combate aire-superficie. (José Mª Navarro García)

Fotografía: El lanzamiento de la carga de misiles de crucero simulados desde el C-17 (USAF)

Dos bombas guiadas CLEAVER abandonan el Hércules sobre una plataforma de carga (USAF)

Formación de cinco MC-130J Commando II (USAF)


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