El proyecto “Drones para Chile” representa un paso firme hacia la soberanía tecnológica en el ámbito de los sistemas no tripulados, con un rol protagónico de las Fuerzas Armadas de Chile, particularmente la Fuerza Aérea de Chile (FACh), en la consolidación de capacidades nacionales de diseño y fabricación de drones de uso dual (civil y militar).
Lanzado en noviembre de 2025, este esfuerzo multisectorial impulsado por la Fundación Encuentros del Futuro y Congreso Futuro, en alianza estratégica con Inacap, y con la colaboración activa del Ministerio de Defensa Nacional, universidades del Consejo de Rectoras y Rectores, la FACh y la Armada, busca superar la dependencia externa (donde cerca del 98 % de los drones en uso provienen principalmente de China) y sentar las bases para una industria local que responda a las particularidades geográficas y estratégicas del país.
La iniciativa no pretende rivalizar con la producción masiva global, sino crear un “laboratorio de competencias” adaptado a realidad chilena, como explicó Guido Girardi, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro, al medio Diario Financiero: “No podemos fabricar aviones F-16, pero sí drones: una tecnología potente tanto en lo civil como en lo militar. Los drones van a escalar; pronto veremos taxis aéreos. Es momento de meternos, aprender y generar capacidades propias”, señaló el exsenador, destacando que los desafíos geopolíticos, ambientales y de hegemonía tecnológica exigen autonomía para garantizar seguridad de datos, resiliencia en crisis y crecimiento económico.
Asimismo, la Fuerza Aérea de Chile (FACh) destaca por su experiencia de más de 15 años operando sistemas no tripulados y por impulsar el “Proyecto UAV Nacional”, enmarcado en el Programa de Desarrollo Aeroespacial Continuo (PDAC). Este programa busca desarrollar un vehículo aéreo no tripulado (UAV) propio, orientado a misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), retransmisión de comunicaciones en zonas remotas, apoyo en catástrofes naturales y emergencias, y exploración en fronteras extensas.
La FACh presentó este proyecto durante el lanzamiento de “Drones para Chile”, subrayando su carácter disruptivo para fortalecer la defensa, la gestión de riesgos y la respuesta a emergencias climáticas. El enfoque incluye colaboración con la Empresa Nacional de Aeronáutica de Chile (ENAER) en la plataforma, sistemas de mando y control, y cargas útiles, aprovechando instalaciones como hornos autoclave para materiales compuestos que permiten fabricar desde alas hasta fuselajes completos.
La fase inicial del proyecto “Drones Para Chile” tiene un horizonte de 12 a 18 meses, hasta fines de 2026 o inicios de 2027, la Academia INACAP se lidera el desarrollo de prototipos funcionales y la formación de capital humano avanzado. Además, ya se trabaja en dos sistemas clave: un dron aéreo híbrido VTOL (despegue vertical y ala fija), ideal para vigilancia fronteriza, logística sanitaria y seguridad pública, con diseño estructural propio, integración de propulsión, sensores, navegación autónoma y validación en escenarios reales con apoyo de la FACh y la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) y un vehículo subacuático remoto (ROV) para inspección oceánica y monitoreo ambiental, enfocado en hidrodinámica y pruebas en condiciones reales de corrientes y temperaturas.
Estos avances se desarrollan en sedes de Inacap en Puente Alto, Curicó y Santiago sur, con equipos interdisciplinarios de docentes y estudiantes en robótica, electrónica, informática y diseño. Lucas Palacios, rector de Inacap, destacó la relevancia de los drones en sectores productivos, como la minería, agricultura hasta áreas estratégicas como la defensa y enfatizó que esta fase contempla adaptaciones iniciales en carcasas existentes mediante ingeniería inversa, orientada en prototipos funcionales con proyecciones de hasta 112 drones en esta etapa temprana, para luego avanzar hacia diseños 100% nacionales
El impacto va más allá de cerrar la brecha de importaciones, se trata de posicionar a Chile como exportador de soluciones adaptadas a su extensa geografía, costas vulnerables y emergencias recurrentes. La “triple hélice” Estado, academia e industria, que impulsa el PDAC y el Proyecto UAV Nacional genera un ciclo virtuoso de innovación, empleo calificado, proveedores locales y startups. Como se ha señalado en instancias oficiales, las capacidades de las Fuerzas Armadas pueden multiplicarse a través de la colaboración con el sector privado, permitiendo que Chile pase de consumidor a creador en el ámbito aeroespacial. (Luis Andrés Lautaro)






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