En una decisión operativa de alto impacto estratégico, el secretario de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF), Troy E. Meink, anunció oficialmente que se ha dado marcha atrás al plan de retiro anticipado de los Fairchild‑Republic A‑10C Thunderbolt II. Conocido como “Warthog”, son aviones de ataque a tierra que ahora permanecerán en servicio activo al menos hasta el año 2030. La declaración, que cuenta con la aprobación del secretario de Guerra, Pete Hegseth y la actual administración Trump, marca un giro estratégico en los programas de modernización de la aviación táctica estadounidense.
De acuerdo con las palabras del propio secretario Meink, la extensión de la vida operativa del Warthog responde a la necesidad de preservar capacidades de apoyo aéreo cercano (CAS) mientras la Base Industrial de Defensa incrementa la producción de cazas de nueva generación. Meink también subrayó que el legendario “Warthog” continúa ofreciendo una capacidad de combate inmediata, probada y de bajo riesgo, especialmente en escenarios donde la persistencia sobre el campo de batalla y la identificación visual de blancos siguen siendo esenciales.
Historia operacional de cinco décadas en primera línea
El A‑10 Thunderbolt II entró en servicio en 1977, concebido específicamente para enfrentar una eventual guerra de alta intensidad en Europa contra formaciones blindadas del Pacto de Varsovia. Desde entonces, ha participado de manera ininterrumpida en todas las grandes operaciones de combate de la USAF relacionadas con el apoyo directo a fuerzas terrestres.
Su bautismo de fuego se produjo durante la Operación Furia Urgente durante la invasión de Granada (1983). Posteriormente, el Warthog se consolidó como un sistema de armas decisivo durante la Guerra del Golfo (Operación Tormenta del Desierto, 1991), donde destruyó miles de vehículos iraquíes y demostró una capacidad de supervivencia excepcional frente a fuego antiaéreo.
A lo largo de la década de los 90, participó activamente en operaciones en los Balcanes, incluyendo Deny Flight, Deliberate Guard y Allied Force, así como en Provide Comfort, Southern Watch y Desert Fox sobre Irak. Tras el 11 de Septibembre y en el marco de la Guerra contra el Terrorismo, los Warthog fueron un elemento permanente en la Operación Libertad Duradera (Afganistán) y Operación Libertad Iraquí, ejecutando misiones CAS, interdicción y control aéreo avanzado.
En la década de 2010 y 2020, los Thunderbolt II fueron empleados contra el Estado Islámico en Siria e Irak, en la Operación Odyssey Dawn sobre Libia y, más recientemente, en Operación Furia Épica (2026), donde unidades A‑10C participaron desde las primeras oleadas de ataques contra objetivos iraníes y milicias aliadas, confirmando su vigencia en conflictos contemporáneos.
Actualmente, Estados Unidos mantiene en operación aproximadamente 162 aviones de ataque a tierra A‑10C. De este total, alrededor de 99 unidades están asignadas a la Fuerza Aérea, mientras que la Guardia Aérea Nacional (ANG) dispone de 63 A‑10C distribuidos entre tres alas de caza, enfocadas principalmente en misiones de apoyo aéreo cercano (CAS).
Los esfuerzos para mantenerlos en vuelo los Warthog
El 10 de abril de 2023, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o United States Air Force (USAF) informaba de la retirada del primer A-10C del 74º Escuadrón de Caza o 74th Fighter Squadron (FS) de la base Moody, tras 43 años de servicio operativo. Este A-10C, que llevaba el número de cola 80-149, fue trasladado el 5 de abril de ese año al cementerio de aeronaves de la USAF en la base Davis-Monthan, en pleno desierto de Arizona, donde se dijo sería “preservado en la medida de lo posible, al tiempo que proporcionará piezas para otros A-10”, según informa la Institución.Era el primero de los 21 Fairchild Republic (hoy M7 Aerospace) A-10C del referido Escuadrón retirado.
En los últimos años, la Fuerza Aérea de Estados Unidos ha hecho importantes inversiones para mantener en condiciones de vuelo los A-10 Thunderbolt II, nacidos en la época de la Guerra Fría. Así, se suscribía un contrato en 2011 con Boeing para que fabricase e instalase nuevos conjuntos de alas para un total de 283 de estos aviones de combate.
A pesar de esa inversión, la USAF ha intentado en repetidas ocasiones retirar el A-10 Thunderbolt demasiado lento y con una gran firma para sobrevivir contra las defensas aéreas modernas. Los principales generales de la USAF argumentan que los fondos destinados a mantener los nueve escuadrones del A-10 estarían mejor invertidos en modernizar su flota con más aviones de 5º generación, como el F-35A.
Sin embargo, ese deseo se ha visto frustrado en repetidas ocasiones por el Congreso estadounidense, que exige el mantenimiento de los escuadrones de A-10C a través del presupuesto de Defensa para poder seguir dando apoyo aéreo cercano o Close Air Support (CAS) al US Army (Ejército) y los Marines.
El avión se ganó un estatus de culto entre las tropas de combate terrestres por su constante apoyo CAS durante las largas guerras de Irak y Afganistán. Esto, a su vez, ayudó al famoso y robusto A-10 Thunderbolt a sobrevivir a años de política presupuestaria en Washington. Sin embargo, a finales de 2022 los legisladores finalmente aprobaron que la USAF retirarse los 21 primeros A-10C, a partir de 2023, ahora, el año del fin se retrasa hasta 2030.
Diseñado en la Guerra Fría para destruir los carros de combate soviéticos, el A-10 se construyó en torno a una cabina de titanio «bañera» para proteger al piloto, y un cañón GAU-8A Avenger de 30 mm de General Dynamics. Las pruebas realizadas por la USAF en 2022 determinaron que dicho cañón sigue siendo eficaz contra el blindaje de los carros de combate modernos, unos 50 años después de su diseño, lo que motivó que Ucrania solicitara al Washington la cesión de algunos de estos A-10C.
El portaviones Nimitz, otro retiro postergado
El USS Nimitz (CVN‑68), el portaaviones más antiguo en servicio activo de la Marina de los Estados Unidos (US Navy), recibía en marzo de este año una nueva orden de permanencia en el frente marítimo global. Contra los planes iniciales de retirada, la oficina del Secretario de la Armada confirmó que la nave continuará operativa hasta marzo de 2027, extendiendo su vida útil aproximadamente diez meses más de lo previsto. La decisión responde a una necesidad estratégica clara de mantener una fuerza de once portaaviones plenamente activos, tal como exige el mandato del Congreso de los Estados Unidos.
Originalmente, el USS Nimitz estaba destinado a iniciar su proceso de desmantelamiento este mismo año. Sin embargo, la presión operativa derivada de despliegues prolongados y la espera del próximo portaaviones de la clase Ford, el USS John F. Kennedy (CVN-79), cuya entrega está prevista también para marzo de 2027, obligaron a la US Navy a recalibrar su cronograma. En consecuencia, el veterano portaviones de propulsión nuclear seguirá cumpliendo misiones en aguas internacionales, sosteniendo la presencia naval estadounidense en múltiples teatros. (D.B. Colmenares)






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