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Se estrella un caza furtivo F-22 Raptor norteamericano en Florida

Un caza furtivo o stealth F-22 Raptor de la Fuerza Aérea de Estados Unidos  se estrelló el 15 de mayo en el estado de Florida durante un entrenamiento. Tras el accidente, la flota de Raptor en la USAF es de 185 unidades.

El F-22 pertenecía al 43rd Fighter Squadron (FS) Escuadrón de Caza que forma del  325th Fighter Wing (FW) Ala de Caza, que opera desde la Base Aérea de Eglin en Florida, en tareas de entrenamiento/transformación al modelo. El avión cayó en el campo de entrenamiento adyacente a la base, a unos 20 kilómetros de ésta, a las 9:15 de la mañana del pasado viernes, el piloto pudo eyectarse sin sufrir heridas.

El choque reduce en una unidad  la flota de entrenamiento del F-22, pero no afecta directamente a la fuerza de Raptor destinados al combate. Lo que no quiere decir que los futuros accidentes no erosionen rápidamente la dotación de estos cazas de 5ª generación, que sólo emplea la Fuerza Aérea de Estados Unidos o United States Air Force (USAF), al negarse Washington a exportarlos, a pesar de tener peticiones, como la de Japón.

Lockheed Martin construyó, entre 1996 y 2011, 195 unidades de F-22A, además de afrontar el oneroso desarrollo del aparato por un coste total de unos 67.000 millones de dólares. El último Raptor salió de la línea de fabricación de la multinacional, en Marietta (Georgia), en diciembre de 2011.

En sucesivos accidentes en 2004, 2009 y 2012, y el actual, han sido destruido cinco Raptor, “bajas” a las que se suman las de algunos de los más antiguos, que fueron almacenados después de agotar sus células las horas de vuelo prevista. No obstante en 2017, la USAF financió la reconstrucción de un primer F-22 desactivado para reforzar la flota de pruebas de vuelo. 

Atrás quedó la intención propuesta a principios de la década de 2000 por la que la USAF preveía la compra de más de 400 F-22 para reemplazar a todos los cazas F-15C Eagle que estaban en ese momento en su inventario.

Sin embargo, en 2009, el entonces secretario del Departamento de Defensa norteamericano, Robert Gates, afirmó tajantemente acerca de la producción del Raptor: “No hay duda de que el F-22 tiene capacidades únicas que necesitamos para interceptación y la derrota de una avanzada flota de defensa aérea enemigas (…) El F-22 es, en efecto, una solución de “bala de plata” necesaria en un número limitado de escenarios, para superar los cazas y los sistemas de defensa aérea enemigos”. Sin embargo, al cabo de unos años, se vio que la decisión de Gates fue prematura. El crecimiento exponencial del poder aéreo chino y la aparición de diseños de caza de 5ª generación chinos y rusos subrayaron el creciente desafío que supone la superioridad absoluta en el aire de los cazas de los Estados Unidos.

A pesar de la progresiva entrega de los F-35A a la USAF, los F-22A son un elemento decisivo para que Washington mantenga la hegemonía aérea en cualquier escenario global. Actualmente la USAF tiene repartido sus F-22A de los bloques más modernos 30/35/40 en cinco FS de primera línea o combate. Dos encuadrados en la 1th FW que tiene sede Base Conjunta Langley/Eustis (Virginia), que protegen Washington y parte de la Costa Este. Otros dos están en la Base Conjunta Elmendorf-Richardson en Alaska y el último FS está encuadrado en las 154th FW de la Guardia Aérea Nacional o ANG (Air National Guard) de Hawái, sede en la mítica Base Conjunta de Pearl Harbor/Hickam.

Un sexto FS de primera línea, que tenía sede en la Base de Tyndall (Florida) se disolvió después de que el huracán Michael dañara gravemente las instalaciones de la  base en 2018. La USAF distribuyó los F-22A de esa unidad en los otros citados FS. (Julio Maíz Sanz).

Fotografía: Momento del aterrizaje de un F-22A “Raptor” en Morón, como se puede ver en el depósito de agua. (foto Julio Maíz/defensa.com).


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