Los responsables del Departamento de Guerra de los Estados Unidos están estudiando la posibilidad de poner en marcha una segunda línea de producción del bombardero furtivo Northrop Grumman B-21 Raider. La opción surge tras el acuerdo de inyectar 4.500 millones de dólares adicionales alcanzado el mes pasado para acelerar y ampliar la producción de la aeronave furtiva o stealth, del que ya informó defensa.com.
El admiral (almirante) Richard Correll, jefe del United States Strategic Command (STRATCOM), informó a los legisladores de los Estados Unidos que ya se están realizando inversiones para aumentar los índices de producción de este bombardero, clave para la estrategia de disuasión de Washington. También explicó que todavía no se había tomado una decisión definitiva sobre poner en marcha la costosa segunda línea de producción del B-21.
“Por supuesto, se han realizado inversiones para aumentar el ritmo de producción (del B-21) y, potencialmente, abrir una segunda línea de producción”, declaró el almirante de la US Navy ante el Subcomité de Fuerzas Estratégicas del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. Añadió que “aún no se ha tomado esa decisión, pero es evidente que el B-21 representa una capacidad realmente significativa tanto desde una perspectiva convencional como nuclear”.
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Los dos prototipos del Northrop Grumman B-21 “Raider”. (foto USAF)
El STRATCOM sigue insistiendo en lograr la ampliación de la flota prevista de bombarderos B-21 Raider hasta las 145 unidades, en línea con las recomendaciones previas del liderazgo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (United States Air Force, USAF), que ha recibido el respaldo de miembros del Congreso. El programa inicial de la USAF contempla dotarse con al menos 100 aviones B-21, que ya se están empezando a fabricar por parte de Northrop Grumman en la denominada planta número 42 de la Fuerza Aérea sita en Palmdale (California). Estos nuevos bombarderos están destinados a reemplazar progresivamente las veteranas flotas de B-1 Lancer y B-2 Spirit durante la próxima década, aunque no la de los icónicos Boeing B-52H Stratofortress, que con las continuas modernizaciones continuarán en servicio al menos hasta 2050.
Actualmente, dos prototipos del B-21 están siendo sometidos a pruebas de vuelo en la mítica Base Aérea Edwards, en el sur de California, que incluyen repostajes en vuelo desde los veteranos Boeing KC-135, mientras que está previsto que el primer avión de serie se entregue en la Base Aérea Ellsworth, sita en Dakota del Sur, en 2027.
La USAF anunció recientemente un aumento del 25% en la capacidad de producción del B-21 Raider, al inyectar los fondos proporcionados por la Ley One Big Beautiful Bill, aprobada tras el fin del cierre presupuestario de la Administración de los Estados Unidos acaecido el otoño del año pasado. (Julio Maíz)







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