El final operativo del McDonnell Douglas AV-8B+ Harrier II en el Cuerpo de Marines de Estados Unidos (USMC) marca el cierre de una era en la aviación de combate embarcada. La retirada oficial está fijada para la primera semana de junio de 2026, cuando tendrá lugar el último vuelo del emblemático avión en la base aérea de Cherry Point, Carolina del Norte, acompañado de ceremonias de despedida que buscan honrar más de cuatro décadas de servicio ininterrumpido.
El Harrier fue uno de los pilares de la aviación expedicionaria estadounidense. Desde que los Marines adoptaron el AV-8A en 1971, convirtiéndose en la primera fuerza del mundo en operar el concepto de jet de salto, el avión fue evolucionando hasta el AV-8B+ Harrier II, optimizado para apoyo cercano, ataques de precisión y operaciones desde buques anfibios. Su capacidad de despegue y aterrizaje vertical (STOVL) lo convirtió en un recurso ideal para campañas de alta movilidad, bases adelantadas y escenarios donde la infraestructura aérea era limitada.
A lo largo de su carrera operacional, el Harrier combatió en numerosos teatros,desde la Guerra del Golfo, las operaciones Escudo del Desierto y Tormenta del Desierto, Enduring Freedom y Iraqi Freedom en Afganistán e Irak, así como misiones en Libia bajo la operación Inherent Resolve. Su historial lo posiciona como un activo clave en el poder aéreo estadounidense desde los años ochenta hasta mediados de la segunda década del siglo XXI.
Su último despliegue: Operación Lanza del Sur
En sus últimos meses de vida operativa, el AV-8B+ mantuvo su papel expedicionario. El Escuadrón de Ataque de la Infantería de Marina 223 (VMA-223) “Bulldogs”, última unidad en operarlo, formó parte de la 2.ª Ala de Aeronaves de Infantería de Marina que operó desde el USS Iwo Jima (LHD 7), desplegado en el Mar Caribe durante la Operación Lanza del Sur, una campaña orientada al control marítimo, el combate contra redes criminales y la presión estratégica sobre actores hostiles en la región.
Ese despliegue marcó el cierre simbólico de un ciclo, en el que el Harrier regresaba al mismo escenario marítimo donde tantas veces había demostrado su utilidad como avión de reacción rápida embarcado en buques de asalto anfibio. Su presencia en el Mar Caribe, en un momento de renovada tensión geopolítica, permitió a la plataforma despedirse en el mismo tipo de operación que definió su razón de ser.
A lo largo de su historia, el Harrier y sus diferentes variantes fueron operados por Estados Unidos, el Reino Unido, Italia, España e India. El Reino Unido lo retiró en 2010; India desactivó sus Sea Harrier en 2016; y la Marina Militare italiana ya avanza en la sustitución de sus AV-8B+ por F-35B, manteniéndolos solo hasta inicios de la década de 2030. Con la salida de servicio con los Marines en junio de 2026, quedará solo un operador activo en el mundo la Armada Española.
España, el último bastión
La Armada Española opera el McDonnell Douglas AV-8B Harrier II Plus desde la Novena Escuadrilla de la Flotilla de Aeronaves (FLOAN), empleándolo como su principal vector de combate embarcado a bordo del buque anfibio portaeronaves Juan Carlos I (L-61). Ante la retirada estadounidense y el proceso de sustitución italiano, España se encamina a convertirse en el último operador del Harrier en el mundo, con previsión de mantenerlo en servicio más allá de 2030.
La FLOAN opera actualmente una flota de once cazabombarderos AV-8B Plus Harrier II y habrá de hacer frente a que el Mando de Sistemas Aéreos Navales o NAVAIR (Naval Air Systems Command), que durante décadas ha dado apoyo a las flotas de AV-8B del USMC, la Armada y la Marine Militare italiana, cerrará la oficina del programa el este año, dejando sin la referencia oficial de servicio MRO (Maintenance, Repair and Overhaul) al sistema.
Esta condición plantea desafíos significativos, como la dependencia logística, el acceso limitado a repuestos y la necesidad de sostener una cadena industrial en declive obligarán a Madrid a tomar decisiones estratégicas sobre el reemplazo del Harrier. La alternativa natural —el Lockheed Martin F-35B Lightning II— enfrenta obstáculos políticos y presupuestarios, y su adquisición implicaría un salto tecnológico de enorme impacto para la proyección de poder aéreo de la Armada.
Mientras tanto, la Armada prolongará la vida del Harrier como último representante de un concepto que marcó la historia de la aviación militar. Su mantenimiento se convertirá en un ejercicio de resiliencia industrial y operativa, pero también en un símbolo: el de la supervivencia de uno de los aviones más icónicos del combate embarcado.
La fórmula para surtir repuestos y poder extender al máximo posible la vida operativa pasa por la compra de aviones de combate de este modelo que están dando de baja el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos y la Marine Militare de Italia, que mantiene en vuelo 11 AV-8B+ Harrier, aunque ha adelantado su retiro a 2028, dos años antes de lo previsto, al igual que los Marines, los sustituirá por los F-35B. (Bernardo de la Fuente)





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