La Fuerza Aérea y el Ejército de Tierra de Estados Unidos están dando pasos paralelos para responder a un mismo desafío: cómo derribar enjambres de drones y pequeñas aeronaves no tripuladas sin malgastar misiles caros ni agotar rápidamente sus arsenales.
Recientemente el Departamento de Guerra estadounidense adjudicó a BAE Systems un contrato de tipo IDIQ (Indefinite Delivery/Indefinite Quantity) de hasta 145 millones de dólares para desarrollar y suministrar un nuevo interceptor aire‑aire basado en el conocido kit de guiado APKWS II de 70 mm, adaptado específicamente a la misión contra sistemas aéreos no tripulados (C‑UAS). El programa incluye un primer pedido de 66,67 millones de dólares y se prolongará hasta 2031, con una primera remesa operativa prevista para julio de 2027.
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Un F-16 con seis contenedores para cohetes de 70 mm. (USAF)
Un cohete barato de 70 mm. aire-aire
El concepto aprovecha la arquitectura del APKWS II, que convierte cohetes Hydra de 2,75 pulgadas en municiones guiadas mediante una sección de guiado instalada entre el motor y la cabeza de guerra, con canards direccionales y un buscador láser semiactivo distribuido en el cuerpo. Sobre esta base, la nueva versión introduce un sistema de guiado de doble modo que combina designación láser con un buscador infrarrojo de onda larga en el morro, así como una carga con espoleta de proximidad optimizada para derribar drones con detonaciones cercanas.
El objetivo operativo es crear una “capa intermedia” entre el cañón y los misiles aire‑aire tradicionales: un arma suficientemente pequeña y barata para llevarse en grandes cantidades, pero con guiado y espoleta adecuados para interceptar UAS de Clase 3 que vuelan por debajo de los 18.000 pies. Frente a amenazas vistas en Oriente Medio, donde ya se han empleado cohetes guiados por láser contra drones, esta solución busca aumentar la munición disponible y evitar el empleo de misiles más sofisticados contra blancos que cuestan una fracción del precio de un único buscador de misil.
Como plataforma de integración inicial se ha seleccionado el F‑16, un caza ampliamente desplegado, con experiencia previa en el empleo de APKWS y con procesos de certificación de armamento maduros. El contrato prevé unos 300 prototipos de munición “all‑up round”, divididos entre activos de integración y calificación y lotes de pruebas operativas en escenarios realistas, para reducir los riesgos de integración y validar la capacidad en entornos de múltiples drones. En el marco conjunto estadounidense, esta capacidad se concibe como un complemento aéreo a los sistemas SHORAD, la guerra electrónica y las soluciones C‑UAS de base, extendiendo el espacio aéreo protegido alrededor de bases adelantadas y formaciones dispersas.
Precisamente, en fechas recientes la Fuerza Aérea Ucraniana ha publicado un video en el que se mostraría el empleo de los cohetes APKWS II guiados desde sus F-16 derribando drones rusos del tipo Shahed. Ya a finales del año pasado se pudo ver a los F-16 ucranianos portando contenedores con cohetes APKWS II y pods de designación de objetivos AN/AAQ-33 Sniper, combinación que se habría mostrado ahora en modo aire-aire por primera vez.
Бойова робота протиповітряної оборони під час комбінованого удару у ніч на 17 лютого 2026 року.
— Генеральний штаб ЗСУ (@GeneralStaffUA) February 17, 2026
Відео - Повітряні Сили ЗСУ pic.twitter.com/sfe2GD3UrA
El Apache adapta su cañón de 30 mm. contra UAVs
En paralelo, el Ejército de Tierra ha confirmado la adopción de una nueva munición de calibre 30×113 mm. con espoleta de proximidad, la XM1225 APEX, para el cañón M230 de los helicópteros de ataque AH‑64 Apache. Esta carga, validada en pruebas de fuego real en el campo de pruebas de Yuma, está diseñada para destruir pequeños drones, pero también blancos terrestres expuestos, vehículos ligeros y embarcaciones de pequeño tamaño, sin necesidad de modificar el arma ni el sistema de control de tiro del helicóptero.
A diferencia de los proyectiles de alto explosivas de doble propósito con espoleta de impacto, la XM1225 detona cuando pasa cerca del objetivo, generando una nube densa de fragmentos que compensa la dificultad de lograr impactos directos sobre drones pequeños y muy maniobrables. Durante la campaña de tiro de diciembre de 2025, los Apache realizaron sus primeros enfrentamientos aire‑aire con el cañón de 30 mm. contra UAVs, comparando la precisión de la XM1225 con la munición M789 HEDP (High-Explosive Dual-Purpose o Alto Explosivo de Doble Propósito) y evaluando cargas mixtas para empleo combinado contra objetivos aéreos y terrestres.
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Munición XM1225 APEX para el Apache (US Army)
Los pilotos de prueba destacaron que la balística externa de la APEX es muy similar a la de la M789, lo que facilita la transición, ya que las tablas de tiro, ajustes de mira y procedimientos de manejo se mantienen esencialmente familiares para las tripulaciones y el personal de mantenimiento. La ausencia de modificaciones en el cañón o en el sistema de control de tiro reduce tiempos fuera de servicio y simplifica la logística. Todo ello permite emplear al helicóptero en un actor más visible dentro de la defensa aérea de baja cota, capaz de limpiar el espacio aéreo de pequeños drones de reconocimiento o municiones merodeadoras mediante ráfagas cortas de cañón en lugar de misiles más costosos.
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Captura del momento de la detonación del nuevo proyectil de 30 mm. (US Army)
El desarrollo de la XM1225 ilustra además un proceso acelerado de laboratorio a campo: la espoleta fue diseñada por el Armaments Center, que colaboró con la oficina de producto de munición para generar los datos necesarios para que Northrop Grumman preparara la producción. (José Mª Navarro García)






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