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Alemania bloquea la entrega de artillería a Ucrania

El Gobierno alemán ha bloqueado la entrega de Estonia a Ucrania de veteranos obuses D30 de concepción soviética que en su día fueron de Alemania, al obtenerlos de la extinta República Democrática.

A fines de diciembre, Estonia, país Báltico miembro de la OTAN, anunció su intención de entregar a Ucrania misiles antitanque FGM-148 Javelin y 42 obuses D30 (GRAU 2A18 según designación rusa) que había adquirido a Finlandia en 2009.

Esta decisión de reforzar a Kiev, que ya desde el año pasado veía como se acumulaban las tropas rusas en sus fronteras, fue justificada por Peeter Kuimet, jefe de cooperación internacional del Ministerio de Defensa de Estonia, señalando:  “Gracias a la experiencia de los ucranianos, tenemos una idea más clara de cómo es un conflicto o una batalla con Rusia”. Sin embargo, para materializar esta transferencia de armas ha de obtener la autorización de los países que las vendieron en su día al Gobierno estonio.

Así, mientras en el caso de los modernos misiles Javelin de fabricación estadounidense Washington no puso ninguna dificultad, en el caso de los obuses D30, Berlín planteó resistencia.

Estas veteranas piezas de artillería de 122 mm fueron entregadas durante la Guerra Fría por la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviética (URSS) a la también desaparecida República Democrática Alemana (RDA). Tras la unificación alemana, en 1990, pasaron a formar parte del arsenal del Bundeswehr (Fuerzas Armadas alemanas), que por considerarlo material obsoleto las vendió a Finlandia, que a su vez las transfirió en 2009 a Estonia. Por dicha razón, para poder  transferirlas ahora a las fuerzas ucranianas, el Gobierno de Tallin debe tener luz verde del de Berlín, que ha denegado la cesión, al menos por el momento.

El principio que rige las exportaciones de armas es siempre el mismo, ya sea que provengan directamente de Alemania o de terceros países, y en este momento no se ha emitido ninguna autorización”, explicó la semana pasada un portavoz del Ministerio de Defensa alemán, en referencia a su política de vender material de defensa a países en zonas de conflicto.

Tras la decisión, en plena crisis de Rusia con la OTAN, algunos aliados acusan de “complacencia” con Rusia al nuevo Gobierno alemán del canciller Olaf Scholz, pues desde principios del actual siglo, Berlín no ha dejado de aumentar su dependencia energética del gas ruso, hasta el punto que su antiguo canciller, Schröder, es el presidente de la empresa alemana Nord Stream AG, que trae dicho gas, y que está controlada por el gigante energético ruso Gazprom. Tanto él como su sucesora, Angela Merkel, apostaron por el desmantelamiento de las centrales nucleares, lo que aseguró una dependencia casi total de Rusia en materia energética.

La decisión preocupa especialmente a Varsovia. “Observo con preocupación la situación en Ucrania y las reacciones de nuestros vecinos alemanes ante la amenaza rusa”, declaró, el 25 de enero, Mateusz Morawiecki, primer ministro polaco. “Una gran decepción es, entre otras cosas, que Alemania rechace su consentimiento para el suministro de armas desde Estonia a un Estado que se prepara para defenderse de un agresor”, añadió.

En Tallin todavía  esperan obtener el permiso de Alemania para poder enviar los obuses D-30 a Ucrania que, según argumentó Kalle Laanet, el ministro de Defensa de Estonia, “hoy mantiene la línea de frente que separa a Europa del conflicto militar con Rusia”. (Julio Maíz Sanz)

Fotografía: Obuses D-30 del extinto ejército afgano abriendo fuego. (foto US Army)


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