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El Sistema de Combate Aéreo del Futuro ya está aquí

España se sumaba en junio en igualdad de condiciones que Francia y Alemania, con un 33 por ciento, al proyecto del Sistema de Combate Aéreo del Futuro (FCAS) y de Armas de Nueva Generación (NGWS). La entrada formal en el programa tenía lugar en París con la firma de un Acuerdo Marco por la ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, y sus homólogas de Francia y Alemania. Un gran paso que exigirá un enorme esfuerzo inversor a largo plazo, que en los próximos dos años se estima en no más de 25 millones de euros, pero que supondrá una apuesta económica de importante envergadura en los años venideros.

El coste de ser socio del programa para las arcas públicas discurre en paralelo al abanico de oportunidades y retos que supone ya para la industria española y hablamos, esta vez, y por la propia concepción del sistema, de un entorno industrial que trasciende lo meramente aeronáutico y que tendrá un carácter dual en muy buena medida. Como bien destaca el responsable del FCAS en Airbus, Bruno Fichefeux, la inteligencia artificial, la analítica de datos y la ciberseguridad son ya partes integrales de la defensa y serán esenciales.

El concepto del FCAS es completamente integrador, un sistema de sistemas que supone un enorme desafío de ingeniería, que demanda un software de control de vuelo muy avanzado, impulsado por inteligencia artificial y capaz de realizar la toma de decisiones complejas a una velocidad y precisión sin precedentes. El diseño del espacio de combate aéreo conectado supone un reto de interoperabilidad (comunicación terrestre y por satélite, enlaces tácticos aire-tierra, tierra-aire y aire-aire, móvil 5G y conexiones por láser), todo ello integrado en una red mallada resiliente, unificada y segura, en la que la ciberseguridad es una pieza vital.

La necesidad de dar entrada a nuevos actores en el gran programa aeronáutico europeo, el mayor y más ambicioso desarrollo de la aviación militar del Viejo Continente, la ha puesto Airbus de manifiesto anunciando sus planes para cooperar estrechamente con sectores innovadores en materia de tecnología, como start-ups, pequeñas y medianas empresas e institutos de investigación, especialmente en el área del software.

El Acuerdo Marco suscrito entre Francia, Alemania y España da luz verde para que comiencen las negociaciones formales entre los socios para la integración de la industria en el llamado Estudio de Concepto Conjunto y en los paquetes de trabajo de I+D de los demostradores tecnológicos. Se sentarán así las bases de un cronograma que prevé, de 2020 a 2030, desarrollar las líneas de productos específicos para el FCAS. España prepara ya un Plan Industrial y Tecnológico que tendrá por objetivo potenciar la generación de capacidades industriales y tecnológicas nacionales, en el que el Ministerio de Defensa trabaja en coordinación con los de Ciencia Innovación y Universidades y de Industria, Comercio y Turismo.

Pero complementando el respaldo institucional actúa la iniciativa empresarial. Así, en Alemania, un grupo de empresas ha creado ya el consorcio FCMS (Future Combat Mission System), para responder a uno de los mayores retos tecnológicos del FCAS: el funcionamiento en red de sensores y efectores, para lo que actuarán en estrecha cooperación industrial con las empresas de sistemas de armas y de electrónica relevantes de las naciones participantes. Rapidez y agilidad son dos exigencias claras para subirse a este tren.


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