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Reforzar el flanco sur: diplomacia y defensa disuasoria en las relaciones con Marruecos

El fortalecimiento de las capacidades militares de Marruecos se acrecienta en la medida en que se deterioran las relaciones del reino magrebí con España, sin que se estén dando pasos desde Madrid, más allá de la tibieza diplomática, para recuperar la tradicional tensa normalidad. La más que probable existencia de una hoja de ruta del reino alauí en que las aguas territoriales españolas de Canarias y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla estén en el punto de mira no es en absoluto una hipótesis descabellada.

Se impone una revisión de las relaciones con Rabat, con quien España habrá de entenderse siempre, habida cuenta de los vínculos comerciales y la insorteable cuestión migratoria africana, pero, a la vez, se necesita poner los medios necesarios para fortalecer una defensa disuasoria real. Gran protegido de Estados Unidos, sea cual sea el color de la Administración de Washington, a favor de Marruecos juega en la escena internacional su rol en la contención del yihadismo, garante de un cierto oasis de estabilidad al Norte del convulso Sahel y al Oeste de la impredecible Argelia.

Marruecos, el mayor comprador de armas estadounidenses en África, tiene también, desde 2004 el estatus de aliado importante no OTAN (Major non-NATO Ally) y las Fuerzas Armadas marroquíes han adoptado así desde entonces medidas serias y continuas para armonizar sus doctrinas, conceptos de entrenamiento y combate con las normas y procedimientos de la Alianza. Se siente protegido, consciente del tinglado migratorio que a su antojo puede generar, y no olvidemos que el objetivo de los que quieren cruzar la frontera magrebí se encuentra, principalmente, más allá de los Pirineos.

Rabat es consciente también de la vulnerabilidad  geográfica de los dos pequeños terruños españoles allende el Mediterráneo y de los efectos sobre los mismos de endosarles un par de miles de ciudadanos indocumentados, que ahí siguen, en una crisis migratoria que acapara ya pocos titulares, pero ahí sigue. La habilidad negociadora de Marruecos, comprador notable en los últimos años de una variedad de sistemas de armas de factoría china, turca, europea o norteamericana, es la del que en la mesa tiene menos que perder y menos escrúpulos y añádanse la paciencia, el don de la oportunidad y sin trabas internas.

Agítese todo ello y veamos cómo llevarnos bien en el largo plazo. La necesidad de que España refuerce sus medios defensivos en Canarias y en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla es evidente, como defensa disuasoria, pero defensa, a fin de cuentas. Si a la falta de visión del Gobierno central se suma la falta de aprecio del Gobierno autonómico canario a la imprescindible presencia militar en el archipiélago, el camino pinta mal. La falta de consciencia sobre la amenaza es el primer paso para perder todas las batallas en esto que se define como conflicto en zona gris.


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