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Decisión, Inteligencia y Responsabilidad

Variados son los niveles de decisión en las actividades corrientes de la vida actual, pero son tres fundamentales en la vida pública, en la inteligencia  para la Seguridad Nacional (SN), que rigen en el Ejecutivo con especial intensidad por su significación para los ciudadanos: Nacional, Departamental y Operativo.

En cada uno de ellos se toman decisiones de alcance e implicación proporcionales al sector de la vida pública de que se trate. En el nacional se contempla la SN como un todo, es una visión integrada, que precisa una Inteligencia Nacional de profundidad, meticulosidad y seguridad acorde con la decisión a tomar, en los países occidentales por el Primer Ministro o Presidente del Gobierno.

Es una característica muy significativa en aras a la eficacia de las decisiones a tomar, que el Jefe del Ejecutivo mantenga una relación muy próxima, de confianza, con el Jefe del Servicio de Inteligencia de nivel nacional, siendo un asesor de primera fila. Esta relación puede ser más fría, menos cercana, pero en cualquier caso siempre leal, aunque también neutral en relación con la ideología que sustenta el decisor, en este caso el Presidente del Gobierno.

Se da el caso, en algún servicio aliado, como el BND alemán, en que su Director era elegido, en ocasiones, de las filas opuestas al credo político del Canciller en el Poder; en Francia, con otro motivo diferente, más en el campo de la coordinación, es costumbre que el Director saliente de la DGSE (exterior) vaya a dirigir la DGSI (interior), y viceversa, como acaba de suceder.

Podemos concluir este concepto indicando que los directores de los Servicios de Inteligencia no son sujetos de la política sino de la eficacia, y que cuanto más confíe un Primer Ministro en “su Servicio”, vía su Director, mejor funcionará la relación necesaria, que no debe ser descentralizada en manos intermediarias, a no ser por motivos logísticos.

La forma de actuar, como reflejaba recientemente en una entrevista el ex Director del Servicio británico de Exterior, el MI6, puede variar según los parámetros de la relación con el Jefe del Gabinete al que está adscrito, es decir, le puede informar de lo que previamente ha sido encargado, aspecto que el decisor puede asumir o no, se trata de “olvidar en un cajón los informes” como se admite en términos coloquiales, o bien que esa relación genere empatía y que sirva para enfocar más directamente la acción del Servicio de Inteligencia, auxiliándose en la resolución de los problemas nacionales de SN; en ambos casos el Jefe del Ejecutivo empeña su responsabilidad, que no puede descentralizar en nadie, pero en el segundo el Servicio de Inteligencia se sentirá apoyado y motivado, redundando en su eficacia.

Los Directores son a menudo “fusibles”, cuando algo sale mal, aquellos lo saben, pero en el caso descrito el Servicio queda, incluso, reforzado.

La relación es tal, o debe serlo, que el Director del Servicio, o los Directores si hay varios de ellos, en la sede del organismo de coordinación específico (Consejo de Defensa, Comité de Inteligencia, etc; en España la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos de Inteligencia, CDGAI) presenta documentalmente los objetivos de inteligencia para el periodo en curso, solicitando al Director del Servicio que actúa de coordinador, en su caso, el grado de cumplimiento de los mismos, obviamente las deliberaciones y decisiones al respecto permanecen clasificadas, pero siempre el citado Servicio de Inteligencia conoce cuáles son sus misiones, y son testigos todos los asistentes, el Jefe del Gabinete, Vicepresidentes, Ministros y Secretarios de Estado interesados, así como otras autoridades afectadas, empeñando  el primero su responsabilidad, como es pertinente por sus atribuciones superiores.

Es evidente que el Jefe del Servicio o Servicios de Inteligencia saben lo que tienen como misión, sino que esta solo podría ser modificada en una reunión similar, según la norma que prevea el citado funcionamiento del órgano de coordinación. Es obvio también que la relación directa, entre el Director del Servicio citado y el Jefe del Ejecutivo de turno, proporciona los detalles de esas misiones, no siendo probable que el responsable de inteligencia le comente las fuentes, aunque sí los procedimientos empleados, en el caso de que haya un contacto directo apreciable.

En el nivel Departamental, o Ministerial, las necesidades de Inteligencia pueden ser satisfechas por el Servicio de Inteligencia Nacional, desde su conocimiento en la CDGAI, en España, expresadas por Ministros asistentes; en otros países, como EE.UU,  cada Departamento posee su Servicio, dando lugar a una Comunidad de Inteligencia muy numerosa, y prolija en su coordinación.

En el nivel Operativo se produce la vinculación efectiva de la información, procedente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a la acción judicial, cuyo protagonista, el Juez Instructor, maneja para la presentación de las pruebas correspondientes. ( Ricardo Martínez Isidoro, General de División y Escritor / Asociación Española de Militares Escritores ,AEME)


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