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Cambios en la Casa Blanca

Para desgranar los principales aspectos de la política exterior y de seguridad de la nueva Administración norteamericana, haré un breve resumen de los aspectos más importantes, a mi juicio. El más significativo cambio al que asistiremos es que, por tercera vez en la historia, un general será secretario de Defensa. Lloyd Austin, si es ratificado por el Senado, se convertirá en el primer afroamericano responsable del Pentágono. Su perfil es sobre todo la de un operativo discreto, que alcanzó sus cuatro estrellas con destinos muy significativos, como el Mando Central del Ejército, desde el que dirigió la guerra contra el Estado Islámico liderando la operación Nuevo Amanecer en Oriente Medio entre 2013 y 2016. Fue uno de los generales preferidos de Obama.

Pese a la crisis fiscal y de deuda en la que está inmersa Estados Unidos, acentuada por el COVID-19, no se esperan cambios significativos en el gasto en Defensa, al menos en la primera mitad del mandato, con un Senado probablemente republicano y una mayoría reducida en el Congreso. A largo plazo, el ala más progresista Demócrata podría requerir reducciones más notables para atender las reformas sociales y las consecuencias de la pandemia, pero no parece que esos recortes vayan a ser trascendentes. La situación geoestratégica tampoco ayuda. Recientemente, Corea del Norte anunció el desarrollo de un submarino con capacidad para lanzar misiles balísticos, lo que supone un salto cualitativo enorme. Los cierres de consulados entre China y Estados Unidos y la acción expansionista en el Sur del Mar de China no alimentan una disminución de la disuasión norteamericana.

La Administración de Biden buscará expandir el acceso a tecnologías desarrolladas en el ámbito comercial y a compañías que están alejadas del sector tradicional y que no dependen del sistema de costes más beneficios que rige en los programas de I+D y que son un pozo sin fondo de recursos para muchas grandes corporaciones de defensa. Una de las primeras medidas será la cancelación del proyecto del muro con México de Trump y con este ahorro se podrá vacunar gratis a su población de contra el coronavirus. Todo el equipo del nuevo secretario de Estado, el experimentado Anthony Blinken, provocará una revolución, comparado con un Mike Pompeo dedicado a pasarse el día en cadenas de radio ultraconservadoras en los estados del medio Oeste. Desarrollará una aproximación global a la política exterior, combinando todos los instrumentos comerciales, militares, políticos y económicos.

El militarismo como única aproximación a la seguridad dará paso a una acción más amplia y compleja, en la que el multilateralismo será una pieza clave. Republicanos y demócratas coincidirán en que, si bien Estados Unidos mantiene el liderazgo militar, cada año que pasa su posición se debilita frente al ritmo de modernización de China y Rusia. China ya es su gran competidor estratégico y, si flaquea, el liderazgo militar sólo duraría un par de décadas. La capacidad nuclear rusa y sus intentos de minar la democracia y el sistema occidental a través de sus ataques cibernéticos son relevantes a corto plazo, si bien tienen poco recorrido en una economía que languidece con una demografía bajo mínimos. Pero nunca en la historia Rusia y China estuvieron tan alineadas, con una capacidad militar y política de indudable valor.

Las ventas de armas serán un tema controvertido. Si Biden cumple con lo que dijo en toda la campaña, Arabia Saudita será la mayor perjudicada por los cambios en su política; aunque quizás en este ambiente debe entenderse el reciente acercamiento entre el primer ministro israelí Netanyahu y su príncipe heredero, Salman, buscando alternativas tecnológicas a las fuentes tradicionales europeas y norteamericanas. Arabia Saudita no puede perder el liderazgo militar en la región, porque sería devastador para los intereses occidentales, pero Biden mirará con lupa sus relaciones con Ryad y supervisará sus acciones en Yemen. El nuevo presidente devolverá al Departamento de Estado la competencia para aprobar los acuerdos de exportaciones de armas que Trump condujo al de Comercio, introduciendo criterios más políticos que económicos. Una de las operaciones que podrían estar en el aire es la venta de F-35 a Emiratos Árabes Unidos, que tenía la oposición demócrata en el Congreso.

Opino que Biden solicitará la extensión inmediata del nuevo acuerdo START con Rusia, que expira en febrero, aceptando las condiciones propuestas por Moscú, que parecen razonables. Después de abandonar Estados Unidos el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio en Europa, Trump planeaba desplegar misiles de crucero con cabezas nucleares y ésta será la primera cancelación que aprobará, ya que resultaría imposible discernir si se trata de un misil convencional Tomahawk o uno nuclear, con los peligros que ello conllevaría. Es muy probable que Biden anule la construcción de los nuevos misiles balísticos W76-2 para sustituir a los viejos Minuteman y vuelva a la opción de no atacar primero, que fue una constante en la política norteamericana en el pasado. Es de esperar que Washington regrese al Plan de Acción Integral Conjunto que se mantiene entre la Unión Europea e Irán, siempre y cuando el régimen de los Ayatollah demuestre su voluntad de cumplir los acuerdos. Con Corea del Norte, lejos de embarcarse en la negociación, como hizo Trump, buscará soluciones más multilaterales, apoyándose en Corea del Sur y Japón y ejerciendo más presión sobre China.

Si Pompeo era, después de Putin, el mayor enemigo de la OTAN, Blinken será uno de sus mejores aliados. Afrancesado convencido, es un baluarte en la defensa del multilateralismo y, sobre todo, de restaurar los lazos con Europa, al que considera una pieza esencial de la estrategia occidental frente a China desde el punto vista militar y, sobre todo, económico. La nueva Administración detendrá los planes de cierre de instalaciones militares en Alemania y otros países europeos para enviar un mensaje de unidad y fortaleza a Moscú. La diplomacia europea va a notar el cambio en cuanto se sienten la primera vez con el nuevo secretario de Estado. En resumen, de todo lo que ha pasado en estos últimos cuatro años y en lo que está por venir podemos sacar dos lecciones fundamentales: la tremenda volatilidad de la política norteamericana nos obliga a los europeos a tomar el timón de nuestra seguridad y en esto Biden será tan insistente como Trump; y la llegada de Biden podría transformar la posición del Reino Unido con relación al Brexit y a la defensa europea. Johnson ha perdido un apoyo imprescindible para vender internamente la salida de la Unión Europea. Un Brexit a su estilo dejaría a Londres solo en el mundo.

Enrique Navarro


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