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Regimiento de Lanceros de Almansa nº 6

En 1677, el rey de España, Carlos II, de la Casa de Austria, ya en la mayoría de edad, en un arrebato de insospechado genio, prescindió de los consejos de la Reina Madre y del valido Valenzuela, decidiendo gobernar por sí solo con la ayuda de su hermanastro Juan José, a quien de vuelta en la Corte nombró primer ministro.
 

La serie de contiendas que había emprendido contra él su belicoso cuñado Luis XIV, rey de Francia, estaban en pleno apogeo, por lo que España se veía obligada a batirse simultáneamente en Cataluña, el Rosellón, Sicilia y en ese enclave principal que siempre fueron los Países Bajos. El inconfesado propósito del monarca francés de acabar con el ya vacilante poder del último Austria hispano, le obsesionaba. A pesar de su falta de medios esenciales, el débil Carlos II no se entregaba, procurando defender el inmenso legado recibido de sus mayores. Para ello, reponía, y aun creaba, nuevos contingentes de tropas.
El 12 de enero de 1676, siendo gobernador general de Flandes el conde Monterrey, ordenó levantar otro tercio más de dragones, donando él mismo el guión y encargándole su organización al prestigioso caballero Nicolás Hartmant. Se formó en base a dos compañías cedidas por el Tercio de Verbo, creado dos años antes, completándose con cuatro compañías más procedentes de la correspondiente leva. Quedó así constituido en el pie de seis compañías —aún no se empleaba el escuadrón— de a 90 plazas montadas. A Nicolás Hartmant le sucedió en el mando el maestre de campo Wandewin Vander Pitt por patente concedida el 3 de junio de 1676, pasando a combatir de inmediato en la última fase de la guerra de siete años (1672-79) en la que, con la efímera paz de Nimega, España perdió el Franco Condado y un buen lote de plazas en los Países Bajos.
En 1681, Francia arremetió de nuevo, iniciando otra campaña que fue más larga, con un nivel de verdadera conflagración europea. Las fuerzas españolas se batieron denonadamente en ella y nuestro tercio se hizo notar, figurando ya con un nombre definido, el de Tercio de Valanzart, en virtud de una patente otorgada el 21 de febrero de 1684 al maestre de campo Teodoro Valanzart. Con este bautismo peleó brillantemente en los Países Bajos hasta la total conclusión de esta postrera guerra del reinado de Carlos II, concluida con la paz de Riswick, en 1697.
Tras el cese de hostilidades vino un período de expectativa a causa de la transición del trono español desde la Casa de Austria a la de Borbón, que acabaría dilucidándose en la llamada Guerra de Sucesión. En 1702, Valanzart y las demás tropas hispanas de Flandes, formadas ya en regimientos y al mando del español Bedmar, pelearon junto a las francesas de Vileroi y Villars en las desafortunadas batallas de Lieja, Ramillies, Tournai, Malplaquet y Mons (octubre de 1709). Un año después, el Regimiento Valanzart y el resto de tropas hispanas regresaron a España. Nuestro regimiento fue incluido en el Ejército de Villadarias, que actuaba por Aragón, luego en la Caballería de Valdecañas, integrado en las fuerzas del mariscal Vendome, luchando en Cataluña hasta el final de la contienda, en 1714.


Por R. O. de l0 de febrero de l817,el Valanzart recibió nombre fijo y nueva orgánica, titulándose 6° Regimiento de Dragones de Batavia. Se componía de tres escuadrones de a cuatro compañías y éstas de 27 plazas montadas. En su estandarte figuraba la imagen de Sta. Bárbara que, apoyada sobre una torre, se protege de unos rayos flamígeros que la circundan.
De inmediato salió para Italia, donde operaría en la campaña de Sicilia (1718-20), más tarde en Nápoles (1734) y, por último, en Lombardía (1743-46).
Reinando Carlos III, y por R. O., en 1765 quedó como Regimiento de Dragones de Almansa nº 3 en memoria de la batalla que en ese lugar tuvo el 25 de abril de 1707. Para exaltar esta batalla hubo anteriormente otro Regimiento de Dragones de Almansa que el coronel Francisco de los Ríos fundó en Manresa en 1734 y que actuó en las operaciones de Ceuta, Malzaquivir y Orán, pero que fue disuelto el 18 de noviembre de 1748.
El definitivo Almansa luchó en Portugal, luego en Orán y más tarde en los Pirineos contra los franceses republicanos. Al iniciarse la Guerra de la Independencia se encontraba junto al Villaviciosa formando parte de la expedición a Dinamarca que mandaba el marqués de la Romana. Regresó a España combatiendo hasta el final de la guerra. Al ser reformado el Ejército, el Almansa es dispensado por especial concesión de Fernando VII. Luego hubo de tomar parte en todos los eventos a que dio lugar esa época tumultuosa: guerras carlistas, acción de Vicálvaro, etc. Su escudo de armas era una pirámide triunfal con trofeos tomados a los austriacos y el lema: El León y Las Lises triunfantes en Almansa.
Nombres, modalidad y números por los que es conocido: 1676, Dragones de Valanzart, 1718, Dragones de Batavia nº 6; 1741, Dragones de Batavia nº 3; 1765, Dragones de Almansa nº 3; 1803, Cazadores de Almansa nº 3; 1805, Dragones de Almansa nº 3; 1824, Regimiento de Ligeros de Castilla nº 1; 1841, Regimiento de Caballería nº 6; 1844, Lanceros de Almansa nº 5; 1847, Lanceros de Almansa nº 6; 1849, Lanceros de Almansa nº 4; 1851, Lanceros de Almansa nº 6; 1858, Cazadores de Almansa nº 6; 1865, Cazadores deAlmansa n° 1;1872,Regimiento de Caballería de Almansa nº 13; 1931, Cazadores de Alfonso XIII nº 6; 1935,Regimiento de Caballería Numancia nº 6; 1940, Regimiento Mecanizado de Caballería nº 6; 1944, Dragones de Almansa nº 5 de Caballería (mecanizado); 1965, Regimiento de Caballería Acorazada (RCAC) Almansa n° 5, integrado en la Brigada de Caballería Jarama. 

(Texto y dibujo por Miguel Montaner)


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