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Regimiento de Húsares de Iberia

España, aún no repuesta del duro golpe sufrido en la batalla de Rocroi, se veía impulsada a continuar la lucha contra Francia, limitada ya a los escenarios de los Países Bajos, norte de Italia y los Pirineos. Lucha tenaz que había de durar todavía once años y que al fin vendría su término con el vergonzoso tratado, llamado Paz de los Pirineos, firmado en el año 1659.

Es precisamente ese mismo año, el 2 de febrero, cuando por don Alonso de Andrade y Fríos, veedor y contador del ejército de Extremadura y Comisario Real de guerra de los de S.M., en esta plaza, certifica y da asiento al capitán don Antonio de Isasi de uno de los trozos de caballería que se dio por esta provincia, y que por don Luis Méndez de Haro, daría fe y título de entre los demás trozos de caballería a aquel primero, con el nombre de Extremadura. Una vez quedó formado y reducido en pie de regimiento, recibiría el nombre de Viejo Extremadura.
No pasaría mucho tiempo sin que este regimiento no se hiciera acreedor a títulos más honoríficos, debido sin duda a su empuje y valor demostrado en la recién terminada campaña de Portugal. Siendo así que por un reglamento de 24 de mayo de 1763, se le daría el título de regimiento de caballería de línea: España; y es este casi anónimo regimiento clave y engarce de futuros regimientos de húsares.
Cuando en el año 1788 ocupa el trono Carlos IV, va a coincidir con la revolución francesa, hecho que incide de modo notable en España, consiguiendo arrastrarla a una serie de acontecimientos que conmoverán por completo la vida nacional.
Pasada la etapa de Floridablanca, le sustituye el conde de Aranda en los negocios de Estado. Este furibundo partidario de los enciclopedistas franceses, se muestra incapaz de cortar la implacable marcha de los sucesos que se avecinan, como es la inminente declaración de guerra entre España y Francia.
Es cuando va a intervenir un nuevo personaje: el tan discutido y desconcertante don Manuel Godoy, quien enérgico e impulsivo trata de enderezar las cosas. No lo consigue y tropas revolucionarias penetran en España, apoderándose de varias plazas del norte, entre ellas San Sebastián. Pero han de encontrar su réplica contundente en fuerzas acaudilladas por el insigne general Ricardos, que dejará sellada su actuación con hechos memorables para la Historia.
En estos momentos álgidos es cuando tiene lugar la creación del primer regimiento de húsares, dándose en la villa de Salrá, Cataluña, en 6 de febrero de 1795, recibiendo el nombre de Húsares Españoles que a lo largo de nuestra guerra de Independencia haría honor a su cantera como lo fue el de España, que también se batía por aquellos lares con prestigio y desusado valor.
Estos húsares españoles constituían una fuerza de 800 caballos divididos en tres escuadrones de a tres compañías, constando éstas de capitán, primer y segundo teniente, alférez, un sargento primero, cuatro segundos, un trompeta y hasta 88 ó 90 plazas montadas. Contribuyeron a su formación el regimiento de caballería de línea España, además de otros de caballería y dragones. Bien puede hablarse y sin ningún género de duda, que estos húsares españoles serían los hermanos mayores de Húsares de Iberia, pues, pasado varios años, el mismo de España volvería a aportar componentes para la formación de estos húsares.
El primer regimiento de húsares españoles se creó con el solo propósito de hacer frente a los que del mismo instituto tenían los franceses. Este regimiento recogería laureles en innumerables hechos heroicos que le harían distinguirse, como si quisiera hacerse responsable de la progenitura ejercida sobre sus hermanos menores, los húsares de Iberia y de Cataluña que, algo más modestos, no llegarían a figurar en hechos sobresalientes.
Ya en plena guerra de Independencia y debido a una veleidad de Godoy y por un incomprensible reglamento dictado en el año 1803, se suprimía el instituto de Dragones, transformándolos en cazadores a caballo y en húsares. De este modo, Dragones como fue el memorable Numancia, el de Olivenza, Voluntarios de España y el de María Luisa, quedaron convertidos en regimientos de húsares. El entonces coronel de Húsares Españoles, don Domingo Traggia, marqués del Palacio, reclamó del inspector general don Diego Godoy, el derecho de figurar como el primero de húsares en lugar del sexto que se le había asignado.
No obstante, el arma de caballería dio lugar a numerosas modificaciones y, ateniéndose a los informes del conde de Clonard, que pueden considerarse como muy veraces, al principio de la guerra de la Independencia cuenta este arma con 12 regimientos de Línea (9 de nueva creación), 8 de Cazadores, 10 de Húsares, 3 de Lanceros y 6 de Dragones.
El 19 de julio tiene lugar la batalla de Bailén. El regimiento de caballería España forma brigada con el regimiento de Borbón, dentro de la primera división que manda el general Reding y tras obtener gloriosa victoria sobre las tropas de Dupont, recorre siempre triunfalmente frentes como Tudela, Cascante, Bubierca y Alhama. Todavía le quedan arrestos al España para facilitar 120 hombres que den lugar a la formación de dos regimientos de Húsares: el Regimiento de Húsares de Iberia y el de Cataluña (antes S. Narciso). Serán sus coroneles, don Manuel Armijo del de Iberia, y don Luis Creef, de Cataluña.
Estos regimientos, unidos a los demás de caballería, combatieron por toda la zona central, bajo el mando del general don Gregorio Cuesta, y gracias a la situación estratégica de los franceses, al hallarse éstos en Madrid con el grueso de sus tropas, por lo que acudieron prontamente, en Medellín, el general Cuesta sufriría una derrota, por lo que su tropas quedarían dispersadas. Más tarde, serían agrupadas de nuevo por el general inglés Wellesley y vendría el desquite en Talavera; esta batalla duraría cuatro días (del 26 al 29 de julio de 1809) y los franceses fueron ampliamente derrotados. El golpe mortal vendría el día 22 de julio de 1812, en la batalla de Arapiles, en que el ejército de Napoleón quedó deshecho, muriendo en ella su general Marmont.
El 1 de diciembre de 1814 se organizaba, a modo provisional, el arma de caballería, reduciendo ésta a 16 regimientos de Línea, 3 de Cazadores y 3 de Húsares. Los 3 de Húsares eran el de Iberia, Españoles  y Guadalajara, célebre éste por estar al mando de Juan Martín el “Empecinado”
Todavía y en virtud de otra disposición de 1 de junio de 1818, el arma de caballería quedaría bajo el pie siguiente:
13 de caballería de línea y 9 de caballería ligera. Desaparecen por lo tanto los siguientes regimientos de húsares: Bailén —antes 2° de Extremadura—, pasa al de Alcántara, Húsares Españoles se refunde en el de su origen, España, Guadalajara, al de la Reina, y por último el de Húsares de Iberia se refundirá en el de Calatrava.
A su vez, este de Calatrava pasaría en 1848 a ser 10° de Lanceros, y en 1860, y en virtud de otra renovación quedaría transformado en un cuerpo de Carabineros.
Por lo tanto, el regimiento de Húsares de Iberia, se creó el 1 de septiembre de 1809 y fue su primer coronel don Juan Palarea; su fuerza la componían 4 escuadrones de 800 caballos.


Texto y dibujo de Miguel MONTANER


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