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REGIMIENTO DE CABALLERIA DE ALGARVE

Data del año 1692, cuando y por un tal Guillermo de Inglaterra, mandaba formar una compañía de caballería a objeto de prestar guardia personal al teniente general de la División Ecuestre de Flandes, don Gonzalo Chacón y Orellana, en momentos de hallarse éste en franco asedio de la ciudad de Namur, plaza fuerte defendida por los revoltosos flamencos.

Esta compañía organizada a base de “Ramos”, llamados así porque sus componentes procedían y eran sacas de distintas unidades de caballería. Su fuerza estaba compuesta de 120 hombres montados al pie de corazas españolas, y a las órdenes de un capitán, un teniente, un alférez-estandarte, varios timbales y dos trompeteros.
En esos tres años que faltaban para producirse el cambio de dinastía, fue digna de ensalzar la labor que hizo don Gonzalo Chacón y Orellana que, a falta de medios y elementos, y tal vez con algún desplante en la disciplina lograra conjuntar una tropa y conseguir el regimiento de caballería que andando el tiempo, sería el regimiento de caballería de Algarve.
Este regimiento, por supuesto, había de llevar en sus primeros tiempos el nombre de su fundador, “Chacón y Orellana”, estando compuesto por una plantilla de cuatro compañías de 35 hombres montados cada una al mando de los capitanes siguientes: la 1ª compañía, llamada la Coronela, la mandaba el propio don Gonzalo, ya elegido como coronel; la 2ª titulada la del teniente coronel, al mando del caballero Bournonville; la 3ª por el capitán don Pedro Villamil y la 4ª por don Jacobo Latour. No obstante se había de considerar que estas fuerzas eran insuficientes para constituir un auténtico regimiento, acordándose aumentar cuatro compañías más con mandos conferidos a los siguientes capitanes: caballero Balveden, caballero Hartman, barón de Kerquen y don José de Munguía. La Plana Mayor estaba formada por el sargento mayor, don Bernabé Piñedo, ayudante mayor, don Martín Esteff, capellán don Adriano Vanden-Bok, cirujano, señor de Tabier, más un timbalero y otro estandarte.
Una vez establecida la dinastía de la Casa de Borbón en España en 1700 y puesta en marcha la organización del Ejército, se procedió a dar nombre fijo a los regimientos tanto de infantería como de caballería, siendo así que estando en el Ducado de Flandes el regimiento de “Chacón y Orellana” quedaría convertido por un Real Decreto en 16 de marzo de 1701, en Regimiento de Caballería de Algarve.
Ya en los comienzos de la Guerra de Sucesión española, el Algarve fue destinado al ejército franco-español que mandaba el duque de Borgoña con base de operaciones en los Países Bajos. Nada más llegar, tras de acampar en Santen, saldría para Nimega, donde pone sitio y traba encarnizados combates con gran espíritu de lucha; interviene igualmente en Güeldres, Kleves y en llegando a Bravante asalta el castillo de Gravenbrocc y lo toma. Después, en la dura batalla de Spir causa asombro por su arrojo y valentía, tanto que se hace acreedor a la locución en latín de “Virtus Unius Disipat Hostes Collector”, que quiere decir “el valor de uno solo, destruye a los enemigos”.
Pasa al Ejército el duque de Baviera que opera en Alemania, atraviesa el viejo Rhin e interviene en la batalla de Landau, donde carga briosamente contra el enemigo haciéndole retirarse; en ella moriría su coronel, don Alejandro de Croy.

Después se le ordena poner sitio a la ciudad de Passau, la que ataca y acaba por rendirla. Pero había de llegar su día aciago, y este fue en Hochstádt, donde sufre un gran descalabro ante las tropas de Eugenio de Savoya y de Marlborogh, quedando tan sólo 80 hombres en pie. El duque se conduele a su nuevo coronel, don Luis Acosta y Quiroga, y les concede el título de “Regimiento de la Sangre”.
En 1710 regresa a España para reponer fuerzas y equipo, y el rey Felipe V, poniéndose al frente de ellos, los distingue y les da honores. Después se le destina a un cuerpo volante que manda el brigadier don José Vallejo y combate en Ocaña, donde bate a tres escuadrones portugueses. Pasa a Aragón y Cataluña e interviene en el bloqueo de Barcelona a las órdenes del general Vallejo; más adelante ya en Valencia, es sustituido su coronel Acosta, por don Giménez Pérez de Zapata, conde del Real.
En el año 1735 forma en el Cuerpo de Ejército de Extremadura, y en 1741 reciben orden de partir hacia el Rosellón y Languedoc, acantonándose en la frontera de Saboya, formando ya parte del Ejército del infante don Felipe. Actúa en toda la campaña de Italia embebido en la División Pignatelli, luchando contra los austriacos hasta que el Infante obtiene los Ducados de Parma, Plasencia y Guastalla.
En 1748 regresa a España a reponerse de nuevo y disfruta el largo período de paz que proporciona el reinado de Fernando VI y parte del de Carlos III. Pero en 1793, por Real Orden, se le destina al Ejército del Rosellón y toma parte en diversas acciones de guerra, hasta que por la paz de Basilea vuelve otra vez a España.
Llega el año de su más funesta historia: 1806. Recibe orden de pasar a Francia al mando de los que serían sus más tristes jefes: don José de Yebra y don Raimundo Carbonell. Parten junto a las tropas del marqués de la Romana, siendo destinado a Italia, donde permanece algún tiempo hasta que se le dispuso saliera para Baviera.
Cuando el marqués de la Romana, burlando la vigilancia de los franceses, pasó a España, ya en la Guerra de la Independencia, el regimiento de Algarve no pudo seguirle, pues, el mismo Príncipe que tanto le había elogiado, al tener noticia de que este regimiento se mantendría leal a su patria, los sometió al vejamen de desarmarlo y reducirlo a prisión, internándolo en los depósitos de Petit-Pierre, en Francia.
Estando ya el Marqués en España, en pleno fragor de la guerra contra las tropas invasoras de Napoleón, quiso rendir fiel memoria a aquel tan sacrificado regimiento de Algarve y, hallándose éste en el pueblo de Robleda de Castilla la Vieja, decidió la creación de un 2°gemelo de Algarve con una fuerza de 560 caballos y cuya misión sería emplearlos como cuerpo de guerrillas de caballería de vanguardia.
Cuando ya restablecida la paz en España y bajo el reinado Fernando VII y dado el momento de las convulsiones políticas que agitaron nuestro país y que se haría sentir en las fuerzas armadas de tal manera que, estando el Algarve en Rioseco por un Real Decreto en 15 diciembre de 1823, quedó extinguido. No obstante, por otro Real Decreto de 23 de abril de 1824, quedará como 3° de Línea, al mando del coronel don Juan Malatz.

Texto y dibujo: Miguel Montaner


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