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Los “Buchones” del ALA 7

Láminas históricas

Las últimas versiones operativas del mítico Messerschmitt 109 volaron sobre los cielos españoles hasta el mes de octubre de 1965. La razón de este anacronismo aeronáutico hay que buscarla en el aislamiento que siguió a la guerra civil (1936-39) y en las dificultades de utilización del material norteamericano en los conflictos surgidos en el antiguo Sáhara español. La historia de los Messer se remonta en España a los primeros ejemplares enviados desde Alemania para contrarrestar la supremacía de los cazas soviéticos utilizados por la Aviación republicana frente a los Heinkel He-51. Con el inicio de la SGM la fuente lógica de suministro de aviones de combate siguió siendo Alemania de donde se acordó el envío de una serie de Me-109 G-2 desarmados y que deberían ser montados por la Hispano Aviación de Sevilla como preámbulo de la fabricación, bajo licencia, de un par de centenares de aparatos. Las células llegaron, pero por motivos aún no demasiados esclarecidos, los motores no.

Debido a este hecho y al cariz que tomaron los acontecimientos en la guerra europea se iniciaron los trabajos para acoplarles un motor Hispano Suiza.
 

Los intentos de los ingenieros de la Hispano se vieron entorpecidos por la inadecuación de la planta motriz elegida, por lo que fue negociada la adquisición de motores Rolls-Royce Merlín a fin de motorizar correctamente tanto a los cazas como a los bombarderos CASA C-2.111 Pedros. En 1951 se materializó la compra de los motores británicos acometiéndose, acto seguido, la ardua tarea de instalar el voluminoso Merlín en una célula diseñada para los Daimler Benz. La conversión se realizó con brillantez y la configuración del morro resultante, obligada por la instalación inferior de la toma del radiador, se asemejaba al buche de los palomos de la zona, por lo que el apelativo de Buchón no puede ser más apropiado para esta versión española del Me-109G. Como anécdota hay que reseñar que la utilización de un motor Rolls-Royce en el último Messer significó cerrar un círculo que se había iniciado con el primer Bf-109 que voló inicialmente con otro motor de la marca británica, concretamente un Kestrel.
 

El 29 de diciembre de 1954 efectuó su primer vuelo el HA-1.109 MIL, o C.4K en la nomenclatura del Ejército del Aire, demostrando unas prestaciones bastante aceptables para su prevista actuación como cazabombardero de apoyo. Al poco tiempo se le acopló al Buchón la pareja de cañones Hispano HS-404 y los lanzacohetes Oerlikon, de 80 mm, pasando a denominarse HA-1.112 MIL.
 

A principios de 1957 se creó el 71 Escuadrón Táctico con base en el aeródromo de Tablada, que a los pocos meses sería trasladado a El Copero, dentro de la misma provincia de Sevilla. A finales de ese año se fabricaron e instalaron apresuradamente en los Buchones unos depósitos lanzables de combustible destinados a aumentar su radio de acción. Los acontecimientos en Ifni, donde bandas armadas hostigaban a las tropas españolas allí estacionadas fue la razón de tal medida, y la partida hacia tierras africanas se produjo el 30 de enero de 1958, realizando misiones de carácter táctico hasta mediados del siguiente mes cuando se les ordenó regresar a su base en la Península. En septiembre del mismo año se desplazaron al aeródromo de Gando, en la isla de Gran Canaria, para constituir un destacamento de cazabombarderos, pasando en 1959 a convertirse de 71 Escuadrón en Ala número 7. El 25 de marzo de 1961 se envió de nuevo un grupo de Buchones a Ifni, y es en esta época cuando la librea azul añil oscuro de los aparatos se vio sustituida por metal natural en las
superficies superiores y azul celeste, casi un cobalto ceruleo, en las inferiores, tal como se refleja en la lámina adjunta.

 

En 1963 el Ala 7 regresó a El Copero y un año después se trasladaba al que fuera su aeródromo inicial, Tablada, cambiando su nombre por el de Ala 47 poco antes de que los Buchones fueran dados de baja. Afortunadamente, a mediados de la década de los sesenta, los Messer españoles resultaban tremendamente atractivos para los entusiastas de los aviones de combate clásicos y muchos de ellos fueron enviados a museos o comprados por orgullosos propietarios extranjeros que aún los mantienen en vuelo junto a otros aviones de la SGM, participando de la misma emoción sentida por tantos pilotos de Me-109 al despegar o tomar con su estrecho tren, o sintiendo lo que dice Walter Eichorn, un piloto alemán que vuela un Buchón pintado en los colores de la JG 54 Grünherz en la campaña de Rusia (sin esvástica, de acuerdo con la legislación alemana): ...es muy divertido pilotarlo cuando vuelas cerca del suelo a 600 km/h.; es casi como volar un F-104 "Starfighter" a 450 nudos y 500 pies de altura.
 

Texto y lámina: Fernando de la Cueva
 


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