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AV-8B Harrier II Plus

El AV-8B Harrier II Plus es la más moderna de todas las versiones que ha dado la familia Harrier; aviones diseñados para realizar despegues/aterrizajes cortos y también en vertical, pero en este último caso, tenía que operar con ciertas limitaciones, ya que este peculiar avión, solo puede elevarse en vertical si renuncia a una gran parte de su armamento; simplemente, no hay disponible suficiente potencia para elevar el avión y una pesada carga de armas. Por este motivo, lo más habitual, es que el Harrier remonte el vuelo después de una pequeña carrera de despegue y en ese caso, ya estaría en condiciones de transportar toda su variada panoplia de armas.

En el caso de las operaciones a bordo del Buque de Proyección Estratégica L-61 Juan Carlos I, los Harrier de la Armada se aprovechan de las ventajas que aporta el Ski-jump de 12 grados de inclinación. Esta rampa permite operar al Harrier con más peso al despegue, con un mayor ahorro de combustible y con mucha más seguridad.

Las operaciones aéreas en el L-61 se dirigen desde el Primario de Vuelo, una instalación que se asemeja mucho a una torre de control y que está situada en la isla, en un lugar privilegiado donde es posible ver toda la cubierta de vuelo y sus proximidades. En el Primario de Vuelo tienen su puesto, el Jefe de la Unidad Aérea Embarcada (JUNAEMB) y dos o cuatro pilotos de la Armada que se encargarán de dirigir los movimientos de las aeronaves en la cubierta de vuelo y alrededores.

La maniobra de despegue “corto” de un Harrier es relativamente sencilla. Trataré de explicar los pasos más importantes una vez que se ha autorizado la misión y el despegue.

En primer lugar, el capitán del buque ordena proa al viento y aumentará la velocidad del buque. Esta operación facilitará las cosas al Harrier por diversos motivos.

Previamente el piloto de Harrier habrá alineado el avión en su spot, moverá una palanca en el lado izquierdo para situar las toberas del motor  a 10º, pulsará un interruptor para colocar los flaps en modo automático, fijará antiskid en “on”. El piloto esperará una señal del director de toma (LSE) y una vez autorizado a despegar, pulsará un interruptor que pondrá en marcha la inyección de agua en la turbina y acto seguido empujará la palanca de gases para que el motor pueda entregar toda su potencia.

Una vez el Harrier está a punto de superar el Ski-jump, cambia la posición de las toberas a 55º y justo después, ya en el aire, recoge el tren de aterrizaje y poco a poco, a medida que el avión toma velocidad, el piloto va regulando las toberas del motor hasta la posición cero grados. Acto seguido corta la inyección de agua, coloca los flaps en modo crucero y ahora sí, el avión ya puede volar normalmente, como cualquier otro avión.

La maniobra de aterrizaje en L-61 es similar al despegue pero a la inversa.

Primero, el piloto da una pasada de reconocimiento por el lado estribor del buque y verifica las condiciones de la cubierta y es autorizado a tomar, para ello vuelve sobre la estela del buque. Acto seguido configura el HUD y los flaps a modo STOL, manipula la palanca de posición/ángulo de las toberas de cero a 82º y corrige potencia. Una vez el Harrier ya vuela sustentado solo por la potencia del motor, se acerca muy despacio por la banda de babor del L-61. Mientras tanto, en el Primario de Vuelo nadie pierde de vista al Harrier. Por otro lado, el piloto del Harrier trata de localizar las referencias visuales pintadas en el buque, el punto de aterrizaje asignado (SPOT) y al director de toma (LSE) que será el encargado de dirigir el aterrizaje. Desde el Primario de Vuelo un veterano piloto ayudará a su compañero a aterrizar con total seguridad. Entre otras cosas, le confirmará que la inyección de agua en el motor se ha producido correctamente, y esto se comprueba fácilmente, porque cuando se produce la inyección de agua, el motor del Harrier empieza a expulsar por las toberas una enorme cantidad de humo negro. El agua ayudará a preservar la vida del motor, pero solo dispone de 227kg de agua que dan para 90 segundos.

Acto seguido el piloto confirma las referencias visuales y ladeará la palanca central (joystick) hacia estribor (derecha) mientras hace pequeñas compensaciones con el “Trim”, potencia y los pedales. Una vez que el Harrier está encima de su spot, el piloto solo tiene que reducir la potencia del motor hasta posarse en la cubierta del buque. Acto seguido corta la inyección de agua, reconfigura las toberas a cero grados, flaps en automático y ocupa el estacionamiento indicado por un director de movimiento (chaleco amarillo).

Una vez en su sitio, el avión es inmovilizado por el personal distinguido con un chaleco azul. Los armeros, con chaleco rojo, colocarán los seguros a las armas y un capuchón rojo a los misiles Sidewinder, que sirve para asegurar los giroscopios en la posición correcta, y acto seguido se autoriza la parada de motor y en ese momento el personal provisto de chaleco marrón asiste al piloto y avión en lo que necesiten.

En el caso del L-61, la una Unidad Aérea Embarcada (UNAEMB) está formada normalmente por 41 oficiales, 60 suboficiales y 71 marineros.

Dibujo y texto: Reinaldo Munilla (Dibujos con historia)


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