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Visores de punto rojo del más alto nivel

Desde la sede que la firma sueca Aimpoint tiene en Manassas (Virginia), donde están focalizados en los numerosos pedidos que les llegan del importante mercado militar y policial estadounidense, nos llega la información de que amplían su gama de visores de punto rojo del más alto nivel.

Lo hacen con la llegada de la versión P-2 del módulo ACRO, un diseño que surgió ahora hace un par de años, buscan afianzar un segmento del mercado que según recientes informes tiene unas expectativas de crecimiento superlativas, pues se considera que pronto no habrá ningún arma corta en dotación en el entorno profesional sin incorporar algún tipo de ayuda de tiro más compleja que los clásicos elementos de puntería mecánicos.

Esa realidad, por la que ya apuestan los ejércitos de los países occidentales más punteros, se ha ido consolidando en fusiles de asalto y subfusiles, gama a las que cabe añadir los rifles de precisión donde pequeños módulos de punto rojo se usarían de forma auxiliar y en pistolas, para favorecer los impactos precisos en condiciones de tiro especialmente dinámico.

A todos esos segmentos de potenciales usuarios satisface el ACRO P-2 de Aimpoint, una compañía que es líder internacional en el entorno de los visores de punto rojo al llevar más de cuatro décadas promocionando sus visores en distintos segmentos relacionados con el tiro. El P-2 es una evolución del anterior P-1 y surge sobre todo para poderlo incorporar en los anclajes que cada vez son más habituales en las pistolas para favorecer que el usuario pueda encarar a blancos con más rapidez y tenga más posibilidades de impactar en lugares concretos de los mismos, una aportación básica en entornos CQB (Close Quarter Battle).

El pequeño tamaño y peso del ACRO P-2 permiten una muy buena adaptación a los carriles tipo Picatinny que son habituales en la parte superior de los cajones de mecanismos de fusiles de asalto y subfusiles o en sus guardamanos. El nuevo modelo ha sido rediseñado con un LED (Light Emitting Diode) de última generación que requiere mucha menos energía, lo que hace que con una única pila tipo CR2032 sea capaz de estar encendido durante cinco años seguidos, o sea 50.000 horas de uso continuado. Es una aportación muy relevante, sobre todo para los operativos que trabajan en zona de operaciones o pueden enfrentarse a situaciones complejas en su día a día.

Su carcasa de resistente aluminio es especialmente robusta para que lo le afecten posibles impactos derivados del uso en condiciones extremas, incluye un anclaje inferior estandarizado para fijarlo en el punto deseado de distintas armas y su punto rojo tiene diez regulaciones de intensidad, cuatro compatibles con sistemas de visión nocturna y seis para luz ambiental. Su robustez ha quedado demostrada en pruebas en las que se le ha instalado en una semiautomática y disparado 20.000 cartuchos del potente .40 Smith & Wesson sin que el visor P-2 fallase; es un visor de diseño y fabricación occidental con los más elevados estándares militares.

Otros detalles son su punto rojo de 3,5 MOA, sus elementos de activación colocados en un lateral para el fácil accionamiento o el hecho de que soporte sin problemas inmersiones a veinticinco metros de profundidad. Tiene unas dimensiones de 47x33x31 milímetros, pesa 60 gramos y su pantalla de 15x15mm permite encararlo con facilidad al objetivo que se pretenda alcanzar. (Octavio Díez Cámara)

Fotografia: El nuevo ACRO P-2 tiene muchos usos en el ámbito militar, como el poder ser un elemento de puntería básico de sistemas lanzacohetes y lanzagranadas. (Aimpoint)


El P-2 de Aimpoint surge con destino a las armas cortas, un entorno hasta hace poco descuidado en lo que a visores se refiere. (Aimpoint)


El pequeño tamaño y la ligereza del ACRO P-2 son aspectos que lo hacen especialmente útil con armas de asalto estandarizadas en los ejércitos. (Aimpoint)

 


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