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Lo que los inspectores de calidad de tercera parte, TPI, procedentes de sectores como el Oil & Gas o la petroquímica, pueden aportar a la industria de defensa

Moderna línea de fabricación de sistemas de defensa (UROVESA)
Moderna línea de fabricación de sistemas de defensa (UROVESA)

Los Inspectores de tercera parte (o TPI por sus siglas en inglés, Third-Party Inspection) son una parte fundamental en muchos ámbitos de la industria, dedicándose a realizar durante la fabricación una vigilancia de manera independiente que es clave para ayudar a que los fabricantes cumplan con los requisitos contractuales.

Es una figura utilizada desde hace décadas en la fabricación de componentes para Oil & gas, Petroquímica, Nuclear o la generación de energía. Su contribución al éxito en la fabricación, la minimización de problemas en instalación y la búsqueda de la máxima fiabilidad de los componentes a lo largo de su vida es lo que hace que siga siendo una figura clave presente en la mayoría de proyectos.

¿Por qué es importante para añadir valor al producto?

Esta figura de control se localiza como una parte independiente del fabricante y del comprador, pudiendo ser contratado por ambas partes pero más comúnmente por el segundo de ellos. Debe contar con formación específica y experiencia relacionada con las diferentes técnicas y métodos de fabricación, pues su labor es comprobar que los requisitos contractuales y los estándares de industria aplicables son respetados durante la misma.

A pesar de que los fabricantes cuentan con sus propios departamentos y sistemas de calidad certificados y periódicamente auditados, eso no siempre es suficiente para tener la seguridad de que la fabricación de los componentes es adecuada y no presentará problemas una vez se ponga en servicio. Es muy recomendable el uso de una supervisión continua del funcionamiento de esos sistemas y una monitorización de la fabricación in situ.

¿Cuáles son sus tareas?

Las tareas típicas de un inspector de tercera parte cubren la totalidad de los pasos, desde la fase de compra de materiales hasta que el producto es finalizado, tales como: 

  • Verificación de las requisiciones de compra, de manera que se adecúen a las especificaciones de proyecto.
  • Supervisión de la recepción de los materiales más críticos, comprobando su trazabilidad con los certificados de material.
  • Revisión de los certificados de material para verificar su cumplimiento con las especificaciones, los planos y los estándares aplicables.
  • Monitorización de los procesos de soldadura de manera periódica, y especialmente cuando se utilizan por primera vez. Comprobación de los materiales de aporte, verificación de las homologaciones de soldadores, uso de técnicas correctas, cumplimiento de los procedimientos aprobados o manejo de temperaturas cuando sea necesario.
  • Verificación de preparación y registro de tratamientos térmicos cuando sean requeridos.
  • Supervisión de la realización de ensayos no destructivos, monitorizando a los operarios encargados de los mismos de manera que se cumplan los procedimientos y normas adecuados, se utilicen los equipos correctos y el alcance de inspección sea el acordado.
  • Supervisión de controles dimensionales tanto en fase de soldadura como en fases intermedias y postmecanizado.
  • Verificación de procesos de pintura, especialmente para aquellos elementos que vayan a encontrarse en atmósferas de corrosividad alta.
  • Presencia en pruebas funcionales, verificando que las condiciones de trabajo requeridas son puestas a prueba.

¿Qué pueden aportarle los TPI a la industria de defensa?

La incorporación de inspectores de tercera parte procedentes de sectores con altos requerimientos técnicos como el Oil & Gas y la petroquímica pueden aportar a la industria militar mayor rigor en la integridad de los activos fabricados y su cumplimiento normativo, asegurando y acelerando la transferencia de buenas prácticas técnicas y de aseguramiento de la calidad.

El perfil de un experto en inspección de tercera parte (TPI) combina una sólida formación técnica con una amplia experiencia práctica en entornos industriales de alta exigencia, similares a los que encontramos en el sector de defensa y aeroespacial. Habitualmente, estos profesionales cuentan con titulaciones en ingeniería —frecuentemente en disciplinas como la ingeniería industrial— y una trayectoria consolidada en la fabricación y supervisión de componentes destinados a sectores críticos como el Oil & Gas, la petroquímica o la generación energética.

Más allá de la formación académica, un especialista en TPI debe disponer de certificaciones internacionales que respalden su conocimiento técnico en áreas clave. Entre ellas destaca la cualificación como Ingeniero Internacional de Soldadura (International Welding Engineer o IWE), que acredita competencias avanzadas en tecnologías de unión, así como certificaciones en Ensayos No Destructivos (END), incluyendo técnicas como ultrasonidos, radiografía e inspección visual bajo normativa ISO 9712.

Línea de fabricación de los modernos VCZ Castor en la planta de GDELS en Trubia (Ministerio de Defensa)

El control de calidad en entornos agresivos, especialmente en proyectos offshore y marinos, exige además conocimientos específicos en protección anticorrosiva. En este ámbito, certificaciones como FROSIO nivel 3 —la más alta dentro de este estándar— son un indicador de especialización en inspección y control de recubrimientos industriales. La importancia de los tratamientos y recubrimientos es igualmente importante en sistemas de uso militar, que estarán previsiblemente en servicio durante muchos años, en condiciones adversas y duros entornos de trabajo.

La experiencia operativa constituye otro pilar fundamental. Los expertos en TPI suelen desarrollar su actividad como consultores independientes, representando a clientes internacionales en procesos de fabricación, inspección y aseguramiento de calidad. Su labor implica la supervisión directa de proveedores y fabricantes en nombre de grandes compañías energéticas, ingenierías internacionales, organismos de certificación y operadores del sector energético.

En este contexto, es habitual que estos profesionales trabajen con empresas de primer nivel a escala global, incluyendo compañías petroleras, grandes ingenierías, sociedades de clasificación e inspección (como Lloyd’s Register QA, Bureau Veritas, Rina o DNV), así como operadores de generación energética tanto en entornos terrestres como offshore. Esta exposición internacional requiere no solo dominio técnico, sino también capacidad de adaptación a normativas, estándares y entornos multiculturales.

En conjunto, el experto en TPI se define como un perfil altamente cualificado, con una combinación de conocimiento normativo, experiencia de campo y capacidad de interlocución técnica, desempeñando un papel clave en la garantía de calidad y seguridad en proyectos industriales complejos. (Daniel Meana, ingeniero industrial y consultor e inspector de tercera parte para las industrias del Oil & Gas, Petroquímica y Energética)

 

 

 


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