El campo de batalla europeo se está desplazando del músculo de las plataformas al cerebro que las coordina: datos, inteligencia artificial y capacidad industrial para producir y desplegar sistemas a gran escala. Así lo recoge la compañía Sopra Steria en el informe “Next Perspectives Defence, Security and Space”, en el que identifica diez tendencias que, a su juicio, redefinirán la defensa en el continente en un contexto de “guerra de saturación” marcado por el uso masivo de drones, la desinformación y la urgencia de reforzar la autonomía estratégica de la UE.
Según el documento, la superioridad militar ya no se mide tanto por la potencia aislada de un carro de combate, un avión de combate o un gran sistema de armas, sino por la capacidad de decidir y actuar más rápido que el adversario, explotando grandes volúmenes de datos y actualizando el software en ciclos de semanas en lugar de décadas. Los ejemplos recientes de Ucrania y Oriente Próximo son ilustrativos: drones que cuestan unos pocos miles de euros destruyen equipos valorados en millones, y sistemas de mando, comunicación y reconocimiento basados en software flexible están sobrepasando a arquitecturas concebidas para permanecer inalteradas durante veinte años.
El informe subraya, además, el coste económico y estratégico de la desinformación, que Sopra Steria cifra en 417.000 millones de dólares a escala global, un volumen equivalente al 24% del PIB español, así como la enorme inversión que Europa necesita acometer para cerrar sus brechas de capacidades militares: unos 800.000 millones de euros para cumplir los objetivos del plan ReArm Europe/Readiness 2030 de la Comisión. En el terreno puramente militar, la compañía recuerda que entre el 70 y el 80% de las pérdidas ucranianas se atribuyen al empleo de drones, y que interceptar un dron de ataque con un misil supone hoy una relación de costes próxima a 1 a 20 a favor del atacante, una asimetría que obliga a desplegar soluciones anti‑dron más eficientes.
Sobre esta base, Sopra Steria agrupa las diez tendencias que detecta en tres grandes obligaciones para las fuerzas armadas, las agencias de seguridad y la propia industria: monitorizar la sobrecarga informativa, actuar más rápido que el adversario y construir capacidades a largo plazo. El primer bloque apunta a ganar la guerra antes de que empiece, dominando el dominio informativo, combatiendo la desinformación, reforzando la defensa aérea con capacidades anti‑dron, dotando a Europa de medios de defensa espacial y orquestando operaciones multidominio que integren tierra, mar, aire, ciberespacio y espacio exterior.
El segundo imperativo se centra en acelerar el ciclo de decisión y acción, con tres ejes: desarrollar una inteligencia artificial soberana, segura y confiable para aplicaciones de defensa; compartir y explotar datos en tiempo real en las operaciones; y pasar de la exploración teórica a casos de uso concretos en tecnologías cuánticas aplicadas a comunicaciones, cifrado o sensorización avanzada. El tercero pone el acento en la profundidad estratégica: recuperar stocks y capacidad industrial, integrar los drones en el combate a gran escala –no sólo como sistemas aislados, sino en enjambres y arquitecturas colaborativas– y articular nuevos modelos de innovación que acerquen el ritmo de la industria de defensa al de la economía digital.
Fran Ferrera, director del área de Defensa y Seguridad de Sopra Steria, resume esta transformación en una idea: la inteligencia artificial y el flujo masivo de datos están cambiando por completo los paradigmas de defensa, y las tecnologías digitales se han convertido en el elemento clave para asegurar la superioridad en la toma de decisiones y acelerar la acción sobre el terreno. Para responder a ese reto, la compañía se define como un “actor industrial híbrido” que combina la agilidad del sector digital con el desarrollo de capacidades estratégicas propias de la industria de defensa, desde sistemas de mando y control (C2) hasta soluciones de IA soberana, con vocación de consolidarse como uno de los líderes europeos en la transformación digital de la Defensa, la Seguridad y el Espacio.
Entre los ejemplos concretos que cita la empresa destaca Boreades, un sistema de mando y control antidrones desarrollado durante más de una década y validado en numerosos grandes eventos deportivos nacionales e internacionales. El sistema ilustra la combinación de sensorización, fusión de datos, algoritmos de detección y capacidades de respuesta coordinadas que la empresa considera necesarias para hacer frente a amenazas de bajo coste pero alto impacto como los drones comerciales modificados o las municiones merodeadoras.
La compañía enmarca este análisis en un momento en el que la autonomía estratégica ya no puede contemplarse sólo como un objetivo político a largo plazo, sino como un requisito operativo inmediato para las fuerzas armadas europeas. Para Sopra Steria, monitorizar el espacio informativo, acelerar los bucles de decisión y dotarse de una base industrial capaz de producir y adaptar capacidades a gran escala son las tres condiciones que marcarán la diferencia entre los países que logren mantener la iniciativa y aquellos condenados a reaccionar tarde en los nuevos escenarios de defensa.





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