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La fragmentación de la industria ante la estrategia europea de Defensa

Los presupuestos de Defensa de Europa son una fracción de lo que destina Estados Unidos pero, por el contrario, hay gran número de empresas que ofrecen una gran variedad de sistemas de armas principales (como aviones, carros o buques). Sin embargo se trata de una situación insostenible puesto que esta fragmentación de la industria europea de Defensa no está en condiciones de enfrentarse a la caída de los presupuestos de Defensa de la última década. Esto ha puesto a las Fuerzas Armadas europeas en una situación preocupante, por lo que considera que es necesaria una renovación urgente de los equipos militares.

Para el responsable de Military Aircraft en Airbus Defence and Space y máximo responsable de Airbus en España para afrontar este reto no hay otra solución que una única estrategia europea de Defensa en forma de consolidación de la industria europea de la Defensa y de la necesidad de trabajar en programas conjuntos ya que “no todos los Estados podemos hacerlo todo”. Esta apuesta no debe entenderse como una pérdida de soberanía nacional sino un refuerzo de la soberanía europea, apuesta que requiere de voluntad política en forma de acciones concretas.

Algunas medidas se han tomado ya como el acuerdo franco-alemán para poner en marcha el Futuro Sistema de Combate Aéreo (FCAS) en el que participan Airbus y Dasault o el Euromale en el que participan Airbus, Dassault y Leonardo. Una vez más Alemania y Francia actuarán como “cabezas tractoras”.

Sin embargo esto tiene repercusiones importantes, por ejemplo, los clientes deben asumir que sus sistemas no podrán cumplir la totalidad de sus necesidades puesto que serán el resultado de la combinación de requisitos diferentes, para evitar por ejemplo el caso del A400M, que citaba Alonso.

Entre las principales conclusiones que estableció Alonso durante el reciento encuentro del Executive Forum podemos determinar que los países deben aceptar que un producto no cumpla el total de necesidades, si es en el marco de un programa europeo, resultado de un acuerdo coherente. Se deben establecerse estructuras industriales con sentido ya que no es posible que haya duplicidades en plantas de fabricación o líneas de montaje. En este sentido, la elección de los proveedores debe ser una decisión industrial, no política. Por último, debe existir voluntad decidida por parte de los Estados en forma de financiación, presupuestos adecuados y apoyo a la innovación tecnológica. (José Mª Navarro García)

Fotografía: Alonso aboga por una estrategia única europea (Executive Forum)


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