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Una estrategia de tecnología e innovación de defensa para unas Fuerzas Armadas del siglo XXI

Reproducimos la intervención del Presidente de Tecnobit-Grupo Oesía, Luis Furnells, en el  evento organizado por el Club Diálogos para la Democracia “Una estrategia de tecnología e innovación de Defensa para unas Fuerzas Armadas del siglo XXI", celebrado el 9 de marzo y liderado por la Secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro.

“En un momento complejo como el que actualmente atravesamos, me gustaría centrar la atención en el valor de la colaboración público – privada para trabajar juntos, instituciones e industria, por una estrategia de tecnología e innovación de defensa para unas FFAA del Siglo XXI.

Desde mi punto de vista, el futuro de nuestras Fuerzas Armadas está vinculado con la capacidad de innovación de la industria española de Defensa,  su tradicional aliado, para dotarse de la tecnología requerida para afrontar los grandes retos de nuestras Fuerzas Armadas. La “Estrategia de Tecnología e Innovación de la Defensa”, recientemente publicada por el Ministerio de Defensa, lo indica claramente al señalar como su objetivo “desarrollar soluciones avanzadas que proporcionen la ventaja y superioridad tecnológica”.

Es precisamente ese “desarrollar soluciones avanzadas que proporcionen la ventaja y superioridad tecnológica” las que requieren de una constante innovación, una innovación realizada por la industria de la defensa española y catalizada por la iniciativa pública, que responda, cuanto más mejor, a un propósito, el de garantizar soberanía nacional tecnológica, operativa y sostenible (en capacidades esenciales para nuestras FFAA) a la vez que genere riqueza y progreso sostenible, para nuestro país.

En la actualidad, los retos para garantizar la seguridad de nuestra sociedad, de nuestra forma de vida, son cada vez más complejos. Nunca antes ha sido tan importante hablar de la industria de la Defensa como en el momento actual debido a la diversidad de las amenazas que hoy nos contemplan. Nuestra seguridad está en la vigilancia de las fronteras y el espacio aéreo, nadie lo duda, pero cada vez más, reside en otras fronteras difíciles de identificar, como es el ciberespacio, en la seguridad de nuestras comunicaciones y de nuestros datos, entorno  en el que los ataques son cada vez más numerosos y sofisticados.

La clave está en el desarrollo tecnológico, es decir, que a través de la colaboración público – privada, seamos capaces de desarrollar tecnologías estratégicas, mediante inversiones sostenibles y proyectos tractores, que impulsen la innovación y, además, generen empleo de calidad. Tenemos ejemplos claros de programas que sirven de palanca para la innovación y el desarrollo tecnológico, con tecnologías que muchas veces son de uso dual.

Siento verdadero orgullo al señalar, además, que la industria de la Defensa española está a la altura de cualquier otro país europeo por desarrollo tecnológico.

Baste recordar su alta capacidad competitiva, es un sector netamente exportador donde más de un 70% de su facturación procede de los mercados internacionales, ocupando el quinto puesto en el ranking mundial de exportaciones de Defensa por países. En 2019 la Industria de Defensa española destinó el 9% de su facturación a actividades de I+D+i, lo que equivale al 8,4% del gasto nacional en este epígrafe.

Recordemos que la Industria de Defensa siempre genera un fuerte efecto multiplicador sobre la actividad económica; por cada euro invertido en este Sector se generan 2,5 euros en el conjunto de la economía, así como que contribuye a la cohesión territorial ya que está integrada por un 71% de PyMEs, un 23% de midcaps, y un 6% de grandes empresas que se distribuyen a lo largo de toda la geografía nacional.

Este sólido tejido industrial puede afrontar mediante la cooperación cualquier reto a escala europea por relevante que este sea.

Para ello resulta fundamental la especialización de la industria en nichos tecnológicos a los que cada empresa debe aplicar su mayor esfuerzo innovador y, por ende, inversor para desarrollar nuevos productos, unos productos que se encuentren en el estado del arte de la tecnología.

La iniciativa pública constituye el primer motor de este proceso innovador al lanzar proyectos tractores nacionales en lugar de dotarse de soluciones foráneas (como hace con el 8x8 o la F-110, o participando del FCAS… pero que necesitamos que siga haciéndolo con el conjunto de programas que la DGAM tiene en la rampa de lanzamiento a la espera de financiación, como el SIRTAP o el avión entrenador por poner sólo dos ejemplos), que permitan a la industria nacional desarrollar capacidades en esos nichos, transformarlas en productos punteros que sean puestos a disposición de nuestras FFAA y recuperar esta inversión mediante la exportación.

En definitiva, asegurar, gracias a la colaboración público-privada, una soberanía nacional tecnológica, operativa y sostenible en capacidades esenciales para nuestras FFAA y de aplicación dual para el resto de la sociedad española.

Por todo ello creo necesario continuar evolucionando en el desarrollo de dicha colaboración público-privada, multiministerial, desde lo público y tractora, integradora, generosa y comprometida desde lo privado para juntos, ser capaces de responder a las necesidades de las Fuerzas Armadas a la hora de abordar su valiosísima labor.

Para seguir contribuyendo al nivel que todos deseamos y ejecutar con éxito una estrategia de tecnología e innovación de defensa para unas FFAA del Siglo XXI, se requiere tanto de disponer de un marco financiero estable y coherente con los retos que afrontamos, como de la determinación de ejecutar la misma con el propósito de dotar de soberanía nacional tecnológica, operativa y sostenible a nuestras FFAA del Siglo XXI”.


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