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Bell revoluciona las aeronaves de despegue y aterrizaje vertical

La compañía estadounidense Bell Textron presentó recientemente un nuevo desarrollo de aeronaves que combinan capacidades de despegue y aterrizaje vertical con velocidad de crucero y alcances elevados. Los tres conceptos presentados para aplicaciones militares se basan en la tecnología High-Speed Vertical Take-Off and Landing (HSVTOL) o Despegue y Aterrizaje Vertical de Alta Velocidad, tecnología patentada por la compañía y que supone una evolución frente a convertiplanos como el Bell-Boeing V-22 Osprey.

Entre las características que promete el fabricante están la capacidad de sustentación incluso en condiciones de bajo downwash (el cambio en la dirección el aire provocado desviado por la acción aerodinámica de una superficie como un ala o pala del rotor), velocidades de crucero por encima de los 400 nudos (740 km/h), total independencia de la pista de despegue y elevada capacidad para mantenerse en estacionario, gran polivalencia para diferentes tipos de misiones y escalabilidad entre 4.000 y 100.000 libras (de 1.800 kg. a 45 toneladas).

Estas propuestas se basan en la combinación de tres pilares fundamentales como son la evolución en las capacidades de los convertiplanos como el V-22, las mejoras en los sistemas de control de vuelo digitales y nuevas tecnologías de propulsión. Estas características permitirán ofrecer a medio plazo aeronaves militares con prestaciones avanzadas.

La imagen que acompañaba al anuncio presentaba tres aeronaves con configuraciones diferentes, dos de ellas tripuladas y una no tripulada, por ejemplo con las tomas del motor situadas en diferentes ubicaciones (una de ellas sobre el fuselaje lo que sugiere apuesta por la furtividad) y estabilizadores verticales inclinados también para mejorar la firma térmica. Todos comparten un fuselaje central dotado de alas en cuyos extremos se encuentran motores basculantes con los rotores plegados hacia atrás, lo que sugeriría que las aeronave emplean estos motores en posición vertical para despegar y aterrizar y luego, en modo “crucero” los motores se posicionan horizontalmente con los rotores plegados hacia atrás para mejorar la aerodinámica, encargándose la propulsión a otros motores a reacción ubicados en el interior del fuselaje.

Esta configuración combina elementos de convertiplanos como el Osprey en lo que a la toma y despegue se refiere pero apostando por una planta propulsora que permita una mayor velocidad en modo “crucero”. En parte recuerda a la configuración de la variante STOVL de despegue corto y aterrizaje vertical del F-35, el F-35B que emplea una configuración de motor que incluye el sistema LiftSystem desarrollado por Rolls-Royce. Este sistema se acopla al motor principal F-135 para proporcionar capacidad de empuje vertical, combinando prestaciones de turboventilador (turbofan) y turboeje (turboshaft) con los que el F-35B puede operar verticalmente y conseguir velocidades de crucero supersónicas.

La compañía acumula 85 años de experiencia en tecnologías de vuelo vertical materializada en diferentes aeronaves para la NASA, el Ejército de Tierra y la Fuerza Aérea estadounidenses como los X-14, X-22, XV-3, XV-15 y posteriormente el V-22 Osprey. (José Mª Navarro García)


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