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Preparativos antes del vuelo del Harrier en Rota

En los hangares del Segundo Escalón de Mantenimiento de la FLOAN, en la Base Aeronaval de Rota, es donde todo un equipo de profesionales de la Armada española realiza el mantenimiento a los viejos Harriers de la novena Escuadrilla. Esta unidad tiene como misión programar, dirigir y ejecutar las tareas de sostenimiento de todas las aeronaves de la Armada, así como de aquellos otros equipos que por su naturaleza o tecnología así lo requiera.
Más de un centenar son los militares dedicados a esta labor tan desconocida como importante. El alto nivel de especialización de este personal es absoluto dada la magnitud de la exigencia en los resultados de su trabajo, aquí no hay lugar para los fallos.
Al entrar a uno de estos hangares, el espectáculo es único: turbinas por los suelos, hélices desmontadas, fuselajes desarmados, palas de helicópteros, etc. No en vano es aquí donde se desmontan las aeronaves en busca de cualquier tipo de fallo que pueda derivar en una tragedia.
Una vez revisado hasta el último tornillo, a este “pájaro” hay que darle de comer. Su depósito interno tiene capacidad para 3.519 kg de combustible más cuatro depósitos externos de 1.136 litros.
En la imagen se aprecia otra parte de la aeronave que no escapa a la revisión: la rueda de proa con su sistema de suspensión, que se acorta con retracción, y la luz de aterrizaje y carreteo.
Continúan los últimos repasos. Hay que reconocer que los años pasan por estos aviones pero su aspecto sigue siendo impoluto.
Mientras tanto, en el interior de las instalaciones, los pilotos se van preparando.
Los futuros pilotos de Harrier de La Armada española pasan dos años en Estados Unidos formándose. Solamente los mejores expedientes de las promociones de segundo y tercer curso tendrán la oportunidad de concluir su formación como pilotos de una aeronave de combate dentro de la Armada.
La llegada en 1976 de los primeros Harriers AV-8, que formaron la 8ª Escuadrilla y posteriormente en 1988, la adquisición de otros doce Harriers que formarán la 9ª Escuadrilla, produjeron una complejidad técnica de los sistemas de mantenimiento, que obligó a la ampliación y modernización de las instalaciones destinadas a este objetivo.
Comprobaciones del panel de instrumentos en cabina de última hora. En la imagen se aprecia el asiento eyectable UPC / Stence I. En la izquierda de la parte inferior, en color gris oscuro, se ve la válvula del extremo exterior del indicador de velocidad. Debajo de la bóveda de la cabina deslizante con cable detonante de expulsión de emergencia se aprecia la sonda desmontable de reaprovisionamiento en vuelo.
El AV-8B Harrier II Plus está propulsado por un motor de empuje de 23.500 libras (11.750 kg), el Rolls-Royce Pegasus 11-61 (F402-RR-408), que le permite ser un todoterreno en diferentes tipos de misiones.
El piloto ya se encuentra preparado para subirse al avión y recibe las últimas indicaciones. Como no podría ser de otra manera, la relación y confianza entre piloto y equipo es absoluta. Se aprecia en la imagen una protuberancia en la parte posterior del alerón trasero, en ella se encuentran la válvula de aire a reacción del control de aspas, toberas de babor y estribor, antenas RWR traseras y tobera trasera de aire a reacción del control de inclinación.
Una vez informado de que todo está en orden, el piloto se acomoda para llevar a cabo uno de los trabajos más bonitos a los que se puede aspirar: pilotar un caza.
Fotografías: Juan Ángel TC

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